La decisión de Ecuador de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo encabeza una semana histórica para los derechos de las personas LGBT+, después de que Botsuana despenalizara las relaciones sexuales entre hombres y Bután diera los primeros pasos para hacerlo, según afirmaron activistas al conmemorar el 50.º aniversario del movimiento por la igualdad de las personas homosexuales.
Cinco de los nueve jueces del máximo tribunal de Ecuador dictaron el miércoles a favor de dos parejas gais que demandaron tras la negativa del registro civil del país a que contrajeran matrimonio.
La nación latinoamericana es el 27.º país en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, medida que llega durante el mes anual del Orgullo gay y los actos que conmemoran el 50.º aniversario de los disturbios de Stonewall en Nueva York, que dieron origen al movimiento mundial por los derechos de las personas LGBT+.
Un día antes, el máximo tribunal de Botsuana votó a favor de despenalizar la homosexualidad, y hace seis días la cámara baja de Bután votó a favor de derogar una ley similar, que necesita la aprobación de la cámara alta. Esto dejaría 68 países en los que las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales.
«Las victorias que hemos presenciado en las últimas semanas mejorarán la vida de millones de personas LGBT+ en todo el mundo», afirmó Mathias Wasik, director de programas del grupo internacional de derechos LGBT All Out.
«Estamos presenciando un momento importante de la historia, ya que estas victorias enviarán ondas de choque positivas por todo el mundo e inspirarán a más activistas a seguir luchando por los derechos de las personas LGBT+», le dijo por correo electrónico a la Fundación Thomson Reuters.
Desafíos globales
Pese a los recientes hitos, sin embargo, los defensores de los derechos de las personas LGBT+ advirtieron de que persisten importantes desafíos globales.
En mayo, el tribunal superior de Kenia mantuvo la prohibición del país sobre las relaciones sexuales entre hombres, por lo que las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo castigadas con 14 años de cárcel, y Brunéi anunció, pero luego revirtió, una decisión de imponer la pena de muerte por lapidación por las relaciones sexuales entre hombres, tras una reacción global de rechazo.
Las campañas en algunos países durante las elecciones parlamentarias de la Unión Europea en mayo se caracterizaron por una retórica antigay, incluida la del partido Ley y Justicia de Polonia y la del partido ultraderechista Vox de España, que cuestionaron la aceptación de los derechos de las personas LGBT+.
En Estados Unidos, en enero, el Tribunal Supremo anuló las resoluciones de tribunales inferiores que bloqueaban una prohibición de la administración Trump sobre el servicio en las fuerzas armadas estadounidenses de determinadas personas transgénero, lo que permitió que la política entrara en vigor.
«Siempre que hay progreso, siempre hay pasos atrás», afirmó Neela Ghoshal, investigadora principal del programa de derechos LGBT de Human Rights Watch.
Los votantes de todo el mundo han respaldado a líderes con opiniones contrarias a las personas homosexuales.
El año pasado, los brasileños eligieron como presidente al líder ultraderechista Jair Bolsonaro, un hombre que en una ocasión dijo que preferiría que su hijo muriera en un accidente antes que llevar a casa a una pareja masculina.
Las campañas por los derechos de las personas LGBT+ se han enfrentado a una fuerte resistencia, particularmente en países en los que la influencia de la religión conservadora marca la política, como en países de África, Oriente Medio y América Latina.
«Los conservadores en temas sociales, particularmente los conservadores religiosos, perciben el progreso (en los derechos LGBT) como una amenaza para su sistema de creencias», afirmó Ghoshal.
En Ecuador, donde la Iglesia tiene mucha influencia, el movimiento Vida y Familia, un grupo cristiano de derecha, encabezó gran parte de la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo.
Argumentaron que el matrimonio está determinado por una constitución de 2008, que concedió uniones civiles a parejas del mismo sexo, y que cualquier otro cambio requería un referéndum o una enmienda en el Parlamento.
«La gran mayoría del pueblo ecuatoriano, mediante referéndum, aprobó una constitución que ... reservó el matrimonio para parejas heterosexuales, hombre/mujer», declaró Carlos Arsenio Larco, abogado del grupo, al canal de televisión local El Comercio.
La comunidad LGBT+ de Ecuador celebró la decisión.
«Tras una lucha de casi 20 años, se ha conseguido el matrimonio gay. Nos da una luz guía para muchas otras propuestas sobre derechos humanos», afirmó Diane Rodríguez, presidenta de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI y la primera mujer trans elegida para la Asamblea Nacional de Ecuador.
Informe de Oscar Lopez @oscarlopezgib; Edición de Belinda Goldsmith; Por favor, cite a la Fundación Thomson Reuters, el brazo benéfico de Thomson Reuters, que cubre noticias humanitarias, derechos de las mujeres y de las personas LGBT+, trata de personas, derechos de propiedad y cambio climático. Visite news.trust.org


