Casi 50 millones de personas, es decir, una de cada 150 en todo el mundo, viven en situaciones de esclavitud moderna, según la Organización Internacional del Trabajo.
Los trabajadores migrantes tienen más de tres veces más probabilidades de estar sometidos a trabajo forzoso que los trabajadores adultos no migrantes.
Además, en 2021, cada día había 22 millones de personas viviendo en situaciones de matrimonio forzado.
Siglos después de la abolición de la esclavitud en las principales economías del mundo, el trabajo forzoso sigue siendo un grave problema.
Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que 50 millones de personas —es decir, 1 de cada 150 en todo el mundo— viven en situaciones de esclavitud en todo el mundo. Más de 3,3 millones son niños.
La OIT y la organización de derechos humanos Walk Free recopilaron datos para el informe a partir de encuestas de hogares representativas a nivel nacional. También reunieron información de datos anonimizados sobre la lucha contra la trata, recopilados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y sus socios.
La esclavitud moderna está aumentando
La ONU se ha fijado el objetivo de poner fin al trabajo infantil forzoso para 2025 y abolir toda forma de esclavitud para 2030, pero aún queda mucho por hacer para alcanzar estos objetivos.
El número de personas sometidas a esclavitud aumentó en 2,7 millones entre 2016 y 2021, según la OIT, que afirma que este aumento se ha acelerado desde el inicio de la COVID-19. La economía privada es la principal fuente del incremento, mientras que el trabajo forzoso impuesto por el Estado representa uno de cada siete casos de esclavitud moderna, añade el informe.
El informe señala que el aumento de la pobreza extrema desde el comienzo de la pandemia ha contribuido al incremento de la esclavitud moderna. El Banco Mundial afirma que la pobreza extrema es uno de los principales factores que impulsan el trabajo forzoso.
La COVID-19 agravó el endeudamiento individual y expuso a más personas a la explotación, añade la OIT.
Los sectores que impulsan la esclavitud
Cinco sectores concentran casi el 90 % del trabajo forzoso de adultos, según la OIT. Son los servicios (excepto el trabajo doméstico), la industria manufacturera, la construcción, la agricultura (excepto la pesca) y el trabajo doméstico.
Según el informe, es mucho más probable que las mujeres sometidas a trabajo forzoso trabajen en el servicio doméstico que los hombres, mientras que los hombres tienen muchas más probabilidades de ser empleados en el sector de la construcción.
Según la OIT, alrededor de 22 millones de personas fueron obligadas a casarse en 2021: 6,6 millones más que en 2016. Más de dos tercios de quienes son obligados a casarse son mujeres. Se calcula que esto equivale a 14,9 millones de mujeres y niñas.
Migrantes y trata de personas
Según el informe, los trabajadores adultos migrantes tienen más de tres veces más probabilidades de estar sometidos a trabajo forzoso que los trabajadores adultos no migrantes. Esto se debe al mayor riesgo de políticas de contratación injustas o poco éticas, así como a una migración irregular o mal gestionada.
A medida que fenómenos como el cambio climático provocan un aumento de la migración en todo el mundo, deben adoptarse medidas para proteger a las personas desplazadas de una mayor explotación.
«Reducir la vulnerabilidad de los migrantes al trabajo forzoso y a la trata de personas depende, ante todo, de políticas nacionales y marcos jurídicos que respeten, protejan y hagan efectivos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los migrantes —y de quienes podrían migrar— en todas las etapas del proceso migratorio, independientemente de su situación migratoria», afirma António Vitorino, director general de la OIM.
«Toda la sociedad debe trabajar unida para revertir estas tendencias alarmantes, incluso mediante la aplicación del Pacto Mundial para la Migración», añade.
Cómo poner fin a la esclavitud moderna
Para poner fin a la esclavitud moderna, las instituciones deberán colaborar. «Es necesario que todos arrimen el hombro», afirma Guy Ryder, director general de la OIT. «Los sindicatos, las organizaciones de empleadores, la sociedad civil y la gente común tienen todos un papel fundamental que desempeñar».
El informe de la OIT destaca medidas importantes que pueden adoptar las instituciones, entre ellas:
Mejorar y hacer cumplir las leyes y las inspecciones laborales.
Poner fin al trabajo forzoso impuesto por el Estado.
Crear medidas más contundentes para combatir el trabajo forzoso y la trata en las empresas y las cadenas de suministro.
Ampliar la protección social.
Reforzar las protecciones jurídicas, incluida la elevación a 18 años de la edad mínima legal para contraer matrimonio, sin excepciones.
La OIT también destaca la necesidad de abordar el mayor riesgo de trata y trabajo forzoso al que se enfrentan los trabajadores migrantes. Pide que se promueva una contratación justa y ética, y que se brinde mayor apoyo a las mujeres, las niñas y las personas vulnerables.




