Estos innovadores proyectos combaten el sinhogarismo en todo el mundo

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  • Se estima que 150 millones de personas no tienen hogar en todo el mundo, aunque es probable que la cifra real sea mayor.

  • Las minicasas modulares de Cambridge, Inglaterra, ayudan a las personas que duermen en la calle a salir de ella.

  • Otras soluciones de vivienda incluyen la impresión 3D y el uso de contenedores marítimos para reducir los costes.

El sinhogarismo estaba en aumento incluso antes de que llegara la COVID-19. En Europa, el número de personas que dormían en la calle o vivían en alojamientos temporales aumentó un 70 % en una década, según una estimación.

La devastación económica causada por la pandemia ha empeorado aún más una situación difícil. La pobreza extrema se disparó en 2020, cuando los gobiernos paralizaron sus economías, según el Banco Mundial. Con el brote aún en plena expansión y una recuperación económica incierta en muchos países, las perspectivas de combatir el sinhogarismo siguen siendo difíciles.

¿Cuál es la magnitud del problema? Se ha estimado que al menos 150 millones de personas —alrededor del 2 % de la población mundial— no tienen hogar. Sin embargo, la cifra real podría ser mucho mayor, porque es extremadamente difícil contabilizar a las personas sin hogar. No existe una definición estándar de lo que significa no tener hogar. Los gobiernos suelen restar importancia al problema, y muchas personas sin hogar son reacias a presentarse y registrarse.

En el lado positivo, el impulso para reconstruir mejor tras la pandemia ha puesto el sinhogarismo en el centro de atención. Gobiernos, empresas y organizaciones benéficas se han comprometido a abordar este problema, que las Naciones Unidas han calificado de «violación de la dignidad humana».

Estas son algunas de las soluciones innovadoras que pueden encontrarse en todo el mundo.

Minicasas en Inglaterra

Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge analiza el impacto de ofrecer a las personas sin hogar minicasas modulares propias.

Se están proporcionando minicasas a personas sin hogar en Inglaterra.Image: Universidad de Cambridge

Los investigadores descubrieron que el proyecto de Cambridge, Reino Unido, redujo el abuso de drogas y alcohol y mejoró la salud física y mental. Cada casa costó apenas 50.000 dólares, aproximadamente el equivalente al gasto público destinado a una persona que duerme en la calle durante un año en el Reino Unido.

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La estabilidad y la seguridad que proporciona tener un hogar propio ayudaron a las personas a retomar el rumbo tras pasar años en la calle. Como condición para residir allí, debían estar limpias y sobrias, lo que ayudó a algunas a superar años de adicción. Algunos residentes recibieron formación para desempeñar nuevas profesiones, mientras que otros volvieron a sus antiguos oficios. Se restablecieron los vínculos familiares.

«Tener simplemente una puerta de entrada propia conlleva una enorme sensación de bienestar», afirmó el antropólogo y coautor del estudio de Cambridge, el Dr. Johannes Lenhard, cuando se publicó el informe. «Podemos ver el efecto que esto tiene en los cambios de estilo de vida de personas que antes lo pasaban mal en albergues».

Otras comunidades de todo el mundo han recurrido a micr casas prefabricadas para tratar de reducir el sinhogarismo, como la aldea de minicasas Alexandria Park en Los Ángeles.

Estas mini casas de estilo "Mod" están cambiando la vida de las personas sin hogar en Cambridge, Reino Unido.
Estas mini casas de estilo "Mod" están cambiando la vida de las personas sin hogar en Cambridge, Reino Unido.
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Impresión de viviendas en India

Otra solución consiste en utilizar tecnología de impresión 3D de vanguardia para producir viviendas de bajo coste. Están surgiendo proyectos en todo el mundo.

En India, Habitat for Humanity International ha invertido 411.000 dólares en Tvasta Manufacturing Solutions Ltd. para impulsar la producción de viviendas asequibles impresas en 3D. La construcción con esta tecnología es más rápida y genera menos residuos que los métodos tradicionales.

Tvasta colabora con un programa del Gobierno de India que prevé construir 20 millones de viviendas para familias de bajos ingresos de todo el país antes de 2022. Adithya Jain, cofundador y director ejecutivo de Tvasta, dijo a Reuters que una vivienda impresa en 3D puede personalizarse y construirse en solo cinco días, por lo que resulta adecuada tanto para los planes del Gobierno como para el realojamiento tras desastres.

La tecnología también se está poniendo a prueba en África, donde muchos países afrontan una crisis de vivienda. Una empresa llamada 14Trees, que opera en Malawi y Kenia, puede construir una casa impresa en 3D en solo 12 horas a un coste inferior a 10.000 dólares. Este proceso también reduce las emisiones de CO2 hasta un 70 % en comparación con un proyecto típico de construcción de viviendas.

14Trees es una empresa conjunta de CDC Group, la institución de financiación del desarrollo del Gobierno británico, y la multinacional europea de materiales de construcción LafargeHolcim.

Viviendas con contenedores marítimos en Los Ángeles

La búsqueda de soluciones de vivienda de bajo coste llevó a las empresas estadounidenses NAC Architecture y Bernards a utilizar contenedores marítimos para construir un complejo de apartamentos para personas sin hogar en el centro de Los Ángeles.

Los Ángeles ha construido apartamentos para personas sin hogar utilizando cajas de transporte.
Los Ángeles ha construido apartamentos para personas sin hogar utilizando cajas de transporte.
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El Hilda L Solis Care First Village, llamado así en honor a la presidenta de la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles, cuenta con 232 unidades de vivienda y un edificio común con instalaciones para cocinar, comer y lavar la ropa.

El uso de contenedores marítimos modulares permitió completar el proyecto en solo seis meses para responder a la urgente necesidad de vivienda durante la pandemia. Los contenedores se apilaron en estructuras de tres plantas y se hicieron habitables con la instalación de ventanas y aislamiento. Cada uno comprende dos unidades habitables de 12,5 metros cuadrados, equipadas con una cama, microondas, refrigerador, televisor y baño.

La instalación, inaugurada en abril de 2021, costó 57 millones de dólares y la mayor parte del importe fue sufragada por el Gobierno de Estados Unidos como parte de su respuesta al coronavirus.

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