La empresa de juguetes Mattel lanzó recientemente una muñeca Barbie de Rosa Parks como parte de su serie Mujeres Inspiradoras, una incorporación prometedora a una colección que presenta a los niños modelos femeninos fuertes a seguir. Pero la forma en que la empresa describe a Parks apunta a problemas más amplios a la hora de recordar el movimiento estadounidense por los derechos civiles, al centrarse únicamente en las figuras y los acontecimientos más conocidos.
A pesar de las preocupaciones por las muñecas que presentan figuras poco realistas, conmemorar en forma de muñeca a mujeres como Parks es un paso positivo. Mattel señala un estudio que muestra que, desde temprana edad, las niñas tienden a considerarse menos brillantes que los niños (la llamada «brecha de los sueños»), por lo que la muñeca de Parks vuelve a ser una forma útil de contrarrestar esto.
La serie Mujeres Inspiradoras también es racialmente diversa, lo cual es importante, especialmente para los niños no blancos. Al presentar a los niños modelos femeninos de distintas etnias, Mattel se adapta a un grupo de consumidores cada vez más diverso.
Mucho más que «una costurera»
Aunque las descripciones de las empresas de juguetes pueden no ser el lugar más indicado para buscar historias precisas, la reseña de Mattel sobre la vida de Parks deja pasar, sin duda, la oportunidad de destacar a otras mujeres inspiradoras que fueron fundamentales para el boicot de autobuses de Montgomery.
Cada muñeca Barbie viene en un envase que cuenta la historia de la muñeca, y este envase podría ofrecer un relato más completo del activismo de Parks. El sitio web de Mattel ahora describe a Parks como «una costurera y activista comprometida hasta el 1 de diciembre de 1955», la fecha de su arresto por negarse a ceder su asiento en un autobús de Montgomery, Alabama. (La empresa había sido objeto de algunas críticas por una afirmación anterior según la cual, antes de diciembre de 1955, Parks «llevaba una vida corriente como costurera».)
En efecto, Parks había combatido activamente la injusticia racial durante décadas y era la secretaria de su capítulo local de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (entonces el principal grupo que promovía los derechos de las personas negras en EE. UU.).
En 1955, realizó una formación de dos semanas en la Escuela Popular Highlander en Tennessee, un centro donde una larga lista de líderes de los derechos civiles perfeccionó sus habilidades. Incluso su negativa a ceder su asiento no fue tan sorprendente: los activistas negros de Montgomery se habían quejado de las condiciones de los autobuses urbanos en varias ocasiones en los años anteriores a 1955.
Tampoco fue Parks la única mujer fuerte de la historia. Tras su arresto, un grupo llamado Consejo Político de Mujeres desempeñó un papel fundamental al impulsar un boicot de autobuses. El boicot ofrece a Mattel una gran oportunidad para mencionar a otras mujeres empoderadas que, al igual que Parks, «allanaron el camino para que generaciones de niñas soñaran con más ambición que nunca».
Comprender el movimiento por los derechos civiles
La descripción de Mattel sobre la vida de Parks después de 1955 refleja una práctica generalizada de presentar el movimiento por los derechos civiles como si hubiera tenido un punto final ordenado y exitoso a mediados de la década de 1960. Su sitio webseñala que, tras su protesta, «todavía tardaría otros nueve años y más luchas antes de que la Ley de Derechos Civiles de 1964 anulara las leyes de segregación existentes [sic]».
En su forma más simple, los afroamericanos como Parks se opusieron a la injusticia racial, surgió un movimiento social de masas y luego el presidente Lyndon B. Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derechos Electorales de 1965. Estas leyes declararon ilegal la segregación racial en la vida pública y brindaron un apoyo significativo a los ciudadanos negros que querían votar. Sin embargo, muchos historiadores no están de acuerdo con este relato.

Terminar el relato de los derechos civiles con las leyes de 1964 y 1965 es comprensible. Las historias de éxito son más fáciles de contar. Pero detenerse ahí deja de lado la complejidad (e inconclusión) de los avances posteriores en materia de derechos civiles. Mucho después de la década de 1960, Parks no consideraba que la lucha por los derechos civiles estuviera plenamente ganada.
Tomemos la segregación racial en las escuelas. El famoso fallo de 1954 del Tribunal Supremo de EE. UU en el caso Brown contra la Junta de Educación declaró inconstitucional la segregación escolar pública (lease «estatal») impuesta por ley. Sin embargo, pasó hasta finales de la década de 1960, la amenaza del gobierno federal de suspender la financiación escolar y varios casos judiciales más para que se produjera una integración racial significativa en las escuelas del sur de Estados Unidos que antes eran segregadas. Incluso entonces, el tribunal se retiró de impulsar la integración escolar en todo el país en la década siguiente.
La serie Mujeres Inspiradoras de Mattel es loable. Pero, aunque es evidente que no se puede esperar que las empresas de juguetes infantiles escriban relatos complejos sobre los derechos civiles, Mattel podría contar a los consumidores una historia algo más completa sobre Parks que mencione a otras mujeres inspiradoras y su compromiso de toda la vida con el activismo. Al hacerlo, también podría ayudar a los jóvenes a comprender mejor la historia de los derechos civiles en Estados Unidos.


