Puedes marcar la diferencia en Corea del Norte. Así puedes hacerlo

A soldier eats ice cream as she visits a zoo in Pyongyang, North Korea, September 12, 2018
Despite received wisdom, North Korea is a country of individuals - which is why individuals can make a differenceImage: REUTERS/Danish Siddiqui
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Hace poco más de una década, visité Corea del Norte por primera vez como turista. Fue en 2007, un año después de la primera prueba nuclear de Corea del Norte. El país estaba en estado de alerta máxima; se respiraba paranoia.

Al salir del país en tren, nos advirtieron a los turistas que no tomáramos fotos desde el vagón. Ignoré las advertencias. Uno de los guías me vio tomando fotos y me dijo que guardara la cámara. Horas más tarde, cuando nos acercábamos a la frontera con China, el tren se detuvo. Vi al mismo guía recorrer el pasillo del tren acompañado de cuatro soldados. Preguntaba: «¿Dónde está el singapurense?». Tenía miedo. Cuando llegaron hasta mí, dijeron a todos los demás que bajaran del tren, excepto a mí. Tras más de una hora de interrogatorio, se permitió que el resto de los pasajeros volviera a subir y el tren continuó su viaje hacia China.

Al principio me fui de Corea del Norte con miedo de haber metido en problemas a mis guías turísticos, que eran buenas personas; luego me enfadé al pensar que aún pudiera existir este mundo en el que la Guerra Fría nunca había terminado, un mundo marcado por la sospecha y la desconfianza mutuas. Pero no me di cuenta de que aquel viaje daría paso a más de una década de trabajo con la organización sin ánimo de lucro Choson Exchange, que forma a norcoreanos en política económica, emprendimiento y negocios.

Image: Choson Exchange

Todos vemos Corea del Norte a través de distintos prismas: el estancamiento nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte, la causa nacional de la reunificación, una crisis humanitaria y de derechos humanos, una «dictadura delirante» o un Estado empobrecido. Sin embargo, tras más de una década en la que hemos llevado a cerca de 200 voluntarios a Corea del Norte para formar a más de 2.000 investigadores, responsables de políticas públicas, emprendedores y empresarios norcoreanos, he descubierto un país que, por difícil que sea trabajar en él, está lleno de personas con aspiraciones, ambición, espíritu emprendedor e ideas. Aunque a algunos les resulte extraño, muchos de los coreanos con quienes tratamos, sean o no de la élite, debaten y discrepan sobre las políticas; quieren que sus compatriotas, familias e hijos tengan una vida mejor, y esperan poder viajar. No es un país monolítico. Las personas a quienes enseñamos en distintos departamentos, empresas o provincias tienen ideas diferentes sobre las reformas necesarias para mejorar la economía y sobre cómo debería relacionarse su país con el mundo.

Como este es un país de personas, cada una de aquellas con quienes entablamos contacto puede marcar la diferencia. Es fácil creer que Corea del Norte plantea un desafío geopolítico tan enorme que solo los gobiernos de Estados Unidos, China, Corea del Sur, Rusia y Japón pueden abordarlo. Sin embargo, las personas pueden generar un impacto desde las bases que, en conjunto, marque la diferencia. Hace muchos años, uno de nuestros voluntarios, un abogado, visitó Corea del Norte para compartir sus conocimientos sobre derecho mercantil, y una persona del lugar le preguntó qué significaba el Estado de derecho. Entusiasmada con sus relatos sobre la negociación de empresas conjuntas (¿cuántos abogados consiguen que cien personas escuchen embelesadas un taller sobre memorandos de entendimiento?), dijo que quería ser abogada y preguntó si podíamos llevarle la guía de estudio para el examen de ingreso a las facultades de derecho de Estados Unidos. Esta norcoreana, recién graduada entonces, también dijo que hablar con él había cambiado su opinión sobre los extranjeros.

Creamos una red de voluntarios para llevar a cabo estos programas en Corea del Norte porque creemos que los vínculos personales desde las bases pueden generar, en conjunto, un impacto en la gran cuestión del lugar de Corea del Norte en el mundo y en la multitud de nuevos desafíos que surgirán si Estados Unidos y Corea del Norte restablecen sus relaciones, si el país se abre o si se reunifica con Corea del Sur. Queremos animar a personas como tú a aportar soluciones creativas a la cuestión norcoreana, conectar con otras personas del lugar y abordar este desafío de muchas maneras. Y creemos que tus ideas y acciones nos ayudarán a resolver este legado de la Guerra Fría, de importancia mundial.

Andrew Kim, quien dirigió el Centro de Misión de Corea de la CIA e inició las actuales rondas de conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, dijo: «El conflicto no se limita a la desnuclearización; también se trata de redibujar el mapa geopolítico y geoeconómico de Corea del Norte… Imaginemos el impacto positivo que un desenlace exitoso de las negociaciones actuales tendría en la población de Corea del Norte, en la península coreana en su conjunto, en toda la región y en el mundo entero dentro de tres a cinco años».

Es una cuestión mundial, pero no compete únicamente a los políticos y funcionarios gubernamentales. Es una cuestión en la que todos y cada uno de nosotros podemos marcar la diferencia.

El autor de este blog es miembro de la promoción YGL 2019.

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