¿Está tu cliente en el centro de tu modelo de negocio? La mayoría de los líderes empresariales sostendrían que la orientación al cliente es el principal indicador del éxito empresarial. Pero los líderes más eficaces saben que hay algo aún más importante en el núcleo de tu empresa: tu propósito.
El propósito de tu empresa es su razón de ser. Es el «porqué» de tu modelo de negocio. No confundas el propósito con las típicas «declaraciones de misión» débiles y anodinas que pasan inadvertidas en los vestíbulos de innumerables empresas de todo el mundo. La mayoría de las declaraciones de misión son una mezcla de hipérboles que no son ni únicas ni motivadoras. Como dijo en una ocasión el fallecido Stephen Covey: «Muchas empresas tienen declaraciones de misión, pero muy pocas tienen una misión».
Piensa cuál sería el propósito de tu empresa si lideraras un movimientoen lugar de una empresa. Los movimientos tienen que ver con el significado, no con el comercialismo. Tienen que ver con marcar una diferencia en el mundo. Motivan intrínsecamente a las personas a actuar. Están llenos de sentido y propósito.
Un propósito sólido hace que la empresa sienta que participa en algo honorable, casi una cruzada. Así se crea no solo una empresa de trabajadores, sino una empresa de creyentes.
El propósito antes que los beneficios
Sin duda, tu empresa tiene un propósito económico caracterizado por los ingresos y el crecimiento. Pero se presta más atención de la necesaria o merecida a ese propósito económico, porque es solo un fin; no es el medio. El medio para alcanzar el éxito empresarial es un propósito humano que trasciende el ganar dinero. Como enseñó el genio de la gestión Peter Drucker, los beneficios no son la razón de ser de una empresa, sino una prueba de su validez.
No es casualidad que las 50 marcas de más rápido crecimiento en Estados Unidos tengan algo importante en común: se han comprometido con un ideal que trasciende el ganar dinero. Según estudios del exdirector de marketing de P&G Jim Stengel, existe una relación clara de causa y efecto entre los ideales sólidos y un sólido rendimiento financiero.
Muchos líderes empresariales consideran que lo que se necesita para motivar a las personas es la promesa del éxito financiero: la oportunidad de ganar más si trabajan más. En el mundo de los servicios profesionales —el que mejor conozco—, muchas empresas ponen en marcha complejos programas de bonificaciones con fórmulas basadas en métricas como las horas facturables y los objetivos de ingresos.
Sin embargo, es una cruda realidad empresarial que este enfoque de premio y castigo no funciona. Parece que debería funcionar; al fin y al cabo, los ingresos, las previsiones y las horas facturables son temas en los que la mayoría de los directivos se centran al hablar del rendimiento. Pero los trabajadores del conocimiento del siglo XXI tienen motivaciones completamente distintas.
Basándose en cuatro décadas de investigación sobre la motivación humana, el autor y experto en comportamiento Daniel Pink demuestra que, en el trabajo del conocimiento, el secreto del alto rendimiento y la satisfacción es «la profunda necesidad humana de dirigir nuestras propias vidas, aprender y crear cosas nuevas, y hacerlo mejor por nosotros mismos y por nuestro mundo». En otras palabras, los elementos de la verdadera motivación no son los aumentos, las bonificaciones y los incentivos, sino la autonomía, el dominio y el propósito.
Las preguntas adecuadas
Definir el sentido de propósito de tu empresa es una actividad liberadora. Pero requiere dedicación. Es un proceso que exige toda la atención y las mejores intenciones del equipo directivo sénior.
Explora el significado que hay detrás de tu cultura y propósito invitando a tus líderes y directivos de más alto rango a responder estas 12 preguntas:
¿Por qué elegiste personalmente dedicarte a este negocio en primer lugar?
Más allá de cobrar un sueldo, ¿qué te inspira o motiva para venir a trabajar cada día?
Como empresa, ¿cuáles son algunas de nuestras expectativas audaces, descabelladas o poco razonables sobre este negocio?
¿Qué avance decisivo nos gustaría lograr o qué problema complejo nos gustaría resolver?
¿Qué nos gustaría crear que nunca haya existido antes?
¿Qué nos gustaría lograr si supiéramos que no podemos fracasar?
Si lideráramos un movimiento en lugar de dirigir una empresa, ¿de qué trataría?
Si nuestra gente fueran voluntarios en vez de empleados, ¿para qué harían voluntariado?
¿A quién o qué ensalzamos como empresa? ¿Qué predicamos?
¿Contra qué libramos nuestra cruzada?
Además de generar resultados empresariales, ¿cuál es el valor último que nuestra empresa aporta a sus clientes, a la comunidad empresarial o a la sociedad en su conjunto?
¿Qué legado queremos dejar?
Las personas trabajan mejor y con más empeño cuando se enfrentan a retos. El riesgo no está en hacer que sus puestos sean demasiado grandes, sino demasiado pequeños. Quienes muestran más entusiasmo y más contribuyen a la empresa son quienes reciben grandes objetivos y grandes responsabilidades. Dale a tu equipo algo que perseguir, algo a lo que aspirar, y encenderás un fuego que arderá en todos.
Recuerda: las empresas verdaderamente sobresalientes no solo intentan servir a sus clientes, sino también cambiar el mundo, aunque sea un poco.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Tim Williams es estratega empresarial para agencias y otras empresas profesionales, y autor de libros sobre marketing.
Imagen: Un trabajador llega a su oficina en el distrito empresarial de Canary Wharf, en Londres. REUTERS/Eddie Keogh.



