La apatía en las organizaciones suele ser resultado de una desconexión entre lo que le importa a una persona y lo que se le pide hacer. Sin embargo, no siempre es fácil medir la apatía en el trabajo. El rendimiento de un miembro del equipo puede no estar a la altura por diversos motivos: estrés personal, agotamiento, conflictos en la oficina, etc.
A veces, la mejor manera de saber si alguien no está implicado es preguntarle sin más: ¿Disfrutas de lo que haces?
Los estados de ánimo importan en el trabajo
Todavía persiste una mentalidad anticuada sobre el trabajo: se supone que no debe ser «divertido». Tenemos un trabajo que hacer. Pero, tras hablar con el Dr. Daniel Siegel para mi Liderazgo: una clase magistral, sostendría que disfrutar de una tarea puede mejorar el rendimiento y fomentar la implicación y la retención de los empleados.
Siegel afirma: «Hay un circuito en las áreas emocionales del cerebro que interviene en el juego. En realidad, promueve la plasticidad cerebral. Facilita combinaciones creativas de elementos que pueden beneficiar mucho a un trabajador. Con demasiada frecuencia separamos el trabajo del juego. Sin embargo, incorporar más alegría a nuestra vida laboral es muy beneficioso desde el punto de vista neurológico».
Uno de los estilos de liderazgo muy positivos se conoce como liderazgo afiliativo. Este tipo de líder sabe que pasar un buen rato juntos no es un esfuerzo en vano. Reconoce que genera energía positiva y capital social y emocional. El Dr. Siegel explica por qué las actividades agradables son importantes para que el cerebro funcione bien.
Replantear los sistemas de recompensa
«El juego se asocia con la liberación de dopamina. Crea un sistema de recompensa. Esas sensaciones gratificantes fomentan la exploración, que es crucial para un trabajador productivo».
De ahí también surge la innovación : ese momento que permite que aflore la creatividad. Es emocionante y motivador. Toda organización necesita esa energía de sus trabajadores para sobrevivir.
Cuando uno se familiariza con una tarea, esta se vuelve rutinaria. Esa persona puede llegar a ser muy eficiente en su trabajo, pero ¿dónde queda la motivación para aprender algo nuevo si la tarea está tan fijada? Todo lo que se convierte en rutina impide la creatividad.
Base segura
Para que haya innovación, realmente se quiere que las personas salgan de lo conocido y disfruten creando nuevas combinaciones. Eso requiere vulnerabilidad. Una persona tiene que sentir que está en unentorno que respeta que, al salir de lo conocido, entra en un territorio donde las cosas quizá no salgan bien. Y eso está bien.
Un docente, por ejemplo, debe crear un entorno en el aula donde los niños sientan que pueden cometer errores y aprender de ellos. Deben saber que es bueno explorar nuevas formas de combinar conocimientos. Las organizaciones deben crear la misma actitud positiva hacia la innovación y la exploración.
La empatía ayuda mucho
Dos de los estilos de liderazgo que tienen un efecto muy negativo en el clima organizacional son el líder de mando y control —«Hazlo porque soy el jefe y lo digo yo»— y el otro es el llamado líder que marca el ritmo, que suele ser alguien con un estándar interno de rendimiento muy elevado. Es una persona que trabaja sola. Se exige mucho a sí mismo. Sin embargo, cuando se convierte en jefe, no recurre a ninguno de los estilos de liderazgo. Lidera con el ejemplo: «Hazlo como yo». Y evalúa a los demás con ese mismo criterio interno de excelencia, poniendo solo notas F —ninguna A—.
Este enfoque carece de empatía y hace que la otra persona se sienta incomprendida, menospreciada y decepcionada. No es precisamente la mentalidad que uno querría que tuviera habitualmente un miembro productivo del equipo.
¿Qué puedes hacer?
¿Cómo puedes ayudar a que la jornada laboral de tu equipo sea más satisfactoria y significativa sin dejar de hacer el trabajo?
Inicia una conversación sobre lo que les gustaría lograr en los próximos 3 o 6 meses. Pídeles que se centren en algo que disfrutan o que siempre han querido probar.
Demuestra a tu equipo que lo que hacen importa. ¿Fabrican placas de circuitos para usar en monitores cardíacos? Da ejemplos de cómo su trabajo repercute positivamente en la vida de otras personas.
Hacer algo bueno por los demás aumenta de forma natural la propia felicidad. Hay decenas de organizaciones locales a las que tu equipo podría echar una mano de alguna manera. O puedes ofrecerte a ayudar a otro departamento que esté hasta arriba de trabajo.
Varía las tareas. La gente puede volverse descuidada y poco meticulosa cuando sus tareas se hacen demasiado rutinarias. Busca nuevas maneras de realizar un trabajo. Incluso podrías descubrir un método más eficiente.
Publicado en colaboración con LinkedIn
Autor: Daniel Goleman es el autor de The Triple Focus: A New Approach to Education
Imagen: Operadores trabajan en el parqué de la Bolsa de Nueva York, 18 de noviembre de 2008. REUTERS



