La entrevista ha terminado, has hecho todo lo que podías y ahora solo queda esperar (lo que parece una eternidad). Hay varias cosas que conviene tener en cuenta durante este tiempo para aliviar la tensión, aumentar tus posibilidades de éxito y, si lo consigues, negociar el mejor acuerdo posible.
¡Haz un seguimiento!
En primer lugar, en cuanto salgas de la entrevista, envía un correo electrónico de seguimiento para agradecer a tu entrevistador su tiempo, expresar tu interés por el puesto y decirle cuánto disfrutaste de la visita a la oficina. Termina el correo con una pregunta abierta: esto propiciará una respuesta y permitirá que la conversación continúe después de la entrevista. Es una cortesía habitual, pero te sorprenderá saber cuántas personas no lo hacen. Para mí, es un factor que desanima de inmediato: es más probable que olvide a alguien que ni siquiera se ha molestado en ponerse en contacto después.
La espera
Una de las cosas más molestas del proceso de entrevista es esperar una respuesta. A veces puedes esperar entre 3 y 4 semanas para tener noticias de un empleador. Intenta ver el lado positivo y no des por hecho que la falta de noticias son malas noticias. Es evidente que el empleador está pensando detenidamente en elegir al candidato adecuado, lo cual es señal de una empresa seria.
Si tu posible nuevo empleador te ha indicado una fecha concreta para darte su opinión y esta pasa, o si has esperado más de una semana, creo que está perfectamente bien hacer un seguimiento. Llámales, no para preguntar si tienes el trabajo, sino para averiguar en qué plazo es probable que tengas noticias: ¡no tiene nada de malo mostrar un poco de entusiasmo!
Un lector me preguntó en mi último blog si, mientras esperaba, debía seguir buscando otras opciones. Yo diría que, sin duda. Nunca sabes qué puede surgir. No hay nada de malo en estar abierto a las oportunidades, y una contraoferta podría darte cierto poder de negociación cuando llegue el momento de negociar.
Aporta las referencias adecuadas
Una buena referencia es crucial. He visto a muchas personas perder sus posibilidades de éxito por no planificar bien quiénes serían sus referencias. Deberías haber hablado con la persona que elegiste y haber tenido la cortesía de avisarle de antemano de que habías facilitado sus datos y de que podía recibir una llamada. Evita las sorpresas. Mantenla al tanto.
El empleador querrá saber cómo te conoce la persona que da la referencia, qué tipo de persona eres, cuál es tu ética de trabajo y cuáles son tus fortalezas y debilidades. Siempre pregunto a quien da la referencia qué cree que puedo hacer para sacar lo mejor de un nuevo empleado y le planteo preguntas concretas adaptadas al puesto anunciado. Esto puede pillarle desprevenido y permite que obtenga comentarios sinceros.
¡Lo has conseguido!
¡Fantástico, ha funcionado! Te han ofrecido el trabajo que tanto querías. Enhorabuena. Pero antes de celebrarlo demasiado, negocia un acuerdo que te convenga.
Siempre hay margen para negociar cuando te ofrecen un trabajo. Es fácil dejarse llevar por la euforia de aceptar, sobre todo cuando no esperabas una respuesta tan buena. Con la oferta de trabajo en la mano, es hora de evaluar los factores implicados. Te quieren; así de sencillo. Lo fundamental es negociar el valor que aportas: ¿cuánto crees que vales? ¿Qué salario crees que mereces? Debes estar preparado para responder a estas preguntas.
Investiga : averigua cuál es la tarifa del mercado y ten muy claro cómo puedes aportar valor. Espera siempre a que hagan la primera oferta y compárala con tu propio análisis. Si, en términos económicos, no es lo que esperabas, no tienes por qué aceptarla necesariamente.
Si el empleador dice que todavía no cree que estés a un nivel superior, ¿por qué no responder: «De acuerdo, si trabajara con ustedes durante tres meses y demostrara lo que valgo, ¿estarían dispuestos a hacer una evaluación al cabo de esos tres meses y aumentar mi salario en consecuencia?»
Con una propuesta así, es muy probable que lo consigas. La mayoría de los empleadores tienen cierto margen de flexibilidad salarial. Aprovéchalo.
Si estás conforme con la oferta y la has aceptado… lo único que tienes que hacer ahora es planificar cómo dejar tu puesto actual…
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: James Caan es un empresario en serie. Es director ejecutivo de Hamilton Bradshaw Group.
Imagen: Un gerente entrevista a un candidato en oficinas del centro de Madrid. REUTERS/Susana Vera.



