¿Cuál es la visión del mundo empresarial sobre la crisis de refugiados en Europa?

¿Cuál es la visión del mundo empresarial sobre la crisis de refugiados en Europa?
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Ante la mayor llegada de refugiados a Europa en décadas, las respuestas y las propuestas de política de la Unión Europea y de sus gobiernos miembros han variado enormemente, y el debate se ha politizado profundamente. Organizaciones internacionales y agencias no gubernamentales como el ACNUR y el International Rescue Committee, y líderes religiosos como el papa Francisco y el arzobispo de Canterbury, también han opinado al respecto. Pero la voz de un grupo ha brillado por su ausencia: la del mundo empresarial.

Mientras los gobiernos, las organizaciones benéficas y las entidades donantes debaten activamente cómo compartir la responsabilidad por los refugiados en todas las etapas de su trayecto, desde los campamentos de Jordania, Líbano y Turquía hasta el tránsito y el asentamiento, el sector empresarial europeo ha guardado un silencio llamativo. Pero, en un momento en que las empresas son más poderosas que nunca, con multinacionales que se extienden por todo el mundo, el sector privado debe trabajar junto con los gobiernos y las ONG para contribuir a abordar los retos a corto y largo plazo que plantea la llegada masiva de refugiados.

De hecho, los líderes de todos los sectores deben implicarse desde el principio. Solo convirtiendo los retos en oportunidades se pueden mitigar los riesgos sociales, políticos y económicos.

Ha habido una excepción notable a la pauta de silencio del sector privado. Así como la canciller alemana Angela Merkel ha estado en la vanguardia política de la crisis migratoria, la Federación de Industrias Alemanas (BDI) ha estado en la vanguardia empresarial. La BDI se ha pronunciado con claridad y determinación sobre los beneficios de los refugiados para las empresas y ha propuesto cambios en la legislación y en la normativa laboral de Alemania, incluida la aceleración de la concesión del derecho al trabajo de los recién llegados. Para que la participación y la inversión empresarial sean sostenibles, la BDI también ha buscado garantías de que los migrantes que encuentren empleo no serán deportados.

Ahora es momento de escuchar a las asociaciones empresariales de otros países. ¿Cómo piensan responder la Confederación de la Industria Británica o el MEDEF francés? ¿Y qué opinan las multinacionales por separado? ¿Qué cambios legislativos creen que necesitarán para ayudar a los gobiernos y a la UE a afrontar la crisis de los refugiados y garantizar la estabilidad a largo plazo en Europa?

Todos coinciden en que el reto no se limita a gestionar las enormes llegadas ni a tramitar las solicitudes de asilo. En los próximos meses y años, los países de destino deben sentar las bases para integrar a los refugiados en sus mercados laborales. Esperar demasiado supone perder una oportunidad importante de participar en la elaboración de una estrategia que funcione por igual para las empresas, los gobiernos y las sociedades.

Implicarse desde el inicio en los procesos de evaluación, formación y planificación de la integración permitiría al sector privado contribuir a dar forma a las políticas desde el principio, en lugar de quejarse de los fallos del gobierno a posteriori. Los líderes empresariales pueden ayudar a identificar las competencias y capacidades que más beneficiarían a sus sectores, establecer programas de orientación y formación, y ofrecer contratos de aprendizaje.

Los beneficios son evidentes. Los refugiados que llegan a las costas europeas suelen ser jóvenes, tener buena formación y cualificación, y desear integrarse rápidamente en la sociedad. Son un antídoto frente al envejecimiento de la población y la baja natalidad, y muchos llegan dispuestos a trabajar. Colaborando con el sector público, las empresas pueden contribuir a garantizar que reciban la formación y los empleos que necesitan.

Las empresas también tienen un papel que desempeñar en la configuración de las actitudes sociales hacia los refugiados. Esto es especialmente cierto en el caso de las organizaciones de cara al público. Los clubes de fútbol de toda Europa no solo donan dinero, sino que también adoptan medidas concretas para fomentar un ambiente acogedor, con pancartas de bienvenida, campamentos de entrenamiento para refugiados y, en el caso del Bayern de Múnich, clases de idiomas.

No todos estos refugiados permanecerán en Europa de forma permanente. Algún día, muchos podrán regresar a su país de origen. Cuando lo hagan, tendrán las competencias necesarias para ayudar a reconstruir sus sociedades y economías, además de mantener sólidos vínculos con el país que los acogió. No puede subestimarse la importancia de esta inversión en la construcción futura del Estado, así como en las relaciones comerciales. Aunque el beneficio pueda parecer lejano, invertir hoy en los refugiados podría marcar la diferencia a la hora de construir los socios comerciales sólidos y estables del mañana.

La crisis de refugiados en Europa sigue considerándose únicamente un problema político, en parte porque así la presentan los medios de comunicación. La única cobertura empresarial suele centrarse en el impacto financiero causado por la interrupción de los enlaces de transporte , como el del puerto de Calais. Pero la crisis de refugiados en Europa también es un problema empresarial. Abordándola ahora, las empresas pueden convertir ese problema en una oportunidad para todos.

Este artículo se publica en colaboración con Project Syndicate. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor/a: Lucy P. Marcus, fundadora y CEO de Marcus Venture Consulting, Ltd., ocupa la cátedra de Liderazgo y Gobernanza en IE Business School y es miembro no ejecutivo del consejo de administración de Atlantia SpA.

Imagen: Refugiados sirios caminan hacia la frontera de Grecia con Macedonia, cerca de la localidad griega de Idomeni, el 14 de septiembre de 2015. REUTERS/Alexandros Avramidis

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