Eric Ries, autor de la metodología de lean startup, escribió: «Una startup es una institución humana diseñada para crear nuevos productos y servicios en condiciones de extrema incertidumbre». ¿Incertidumbre? No suele estar en la lista de deseos de la mayoría de las empresas. Ries desarrolló su metodología para intentar reducir la incertidumbre, fomentando la innovación de manera continua y poniendo a prueba y midiendo la visión. Pero ¿se puede adaptar esta mentalidad de lean startup para crear una empresa lean?
¿Qué es exactamente la metodología Lean Startup?
Para Ries y sus miles de seguidores emprendedores, una lean startup es un experimento científico perpetuo que se arriesga constantemente al cambio, pero a un menor costo y en un plazo más corto. Cada fase de esta gran iniciativa se centra no en si algo puede hacerse, sino en si debe hacerse y si puede ser sostenible. Si la respuesta es «Sí», se desarrolla de inmediato un producto mínimo viable.
El PMV está muy lejos de ser perfecto o de estar listo para el mercado, pero aun así se lanza al mundo para que lo prueben los primeros usuarios; se confirma o refuta la hipótesis y luego se reelaboran los conceptos lo más rápido posible. Se recibe la opinión de los clientes, pero no necesariamente se le hace caso: ellos son solo una parte del experimento. Se determina rápidamente si es necesario cambiar el modelo de negocio, descartarlo por completo o seguir experimentando en la misma dirección. Adoptar el enfoque lean consiste en: construir, medir, aprender y repetir.
Por qué la empresa lean es el futuro de las grandes empresas
Quizá, antes de hablar de si una corporación debería intentar convertirse en una empresa lean, deberíamos preguntarnos si siquiera es posible. En las grandes empresas, «los principales obstáculos para mejorar la capacidad de respuesta empresarial son la lentitud en la toma de decisiones, los objetivos y prioridades departamentales en conflicto, las culturas reacias al riesgo y la información aislada», según un informe de The Economist.
La mentalidad de lean startup puede reducirse a confiar en los empleados. En muchas empresas grandes, la burocracia se convierte en un obstáculo para esa confianza y el crecimiento que se deriva de ella. Aunque empresas grandes como Apple y Google ciertamente tienen una mentalidad de lean startup, ambas se basaron desde el principio en una cultura de riesgo y experimentación. Pero ¿qué ocurre con una corporación más tradicional de la construcción, el petróleo y el gas o la atención médica? ¿Y con los gobiernos? ¿Pueden estas organizaciones más tradicionales adoptar el enfoque lean?
Lo que está muy claro es que la tecnología es esencial para la empresa lean. Probablemente, la lean startup no habría sido posible hace diez, o quizá ni siquiera cinco, años. Tanto la lean startup como la empresa lean dependen de la medición constante, que facilitan el software como servicio (SaaS) y las herramientas de inteligencia empresarial. Las aplicaciones empresariales móviles permiten a empresas de todos los tamaños liberarse de las computadoras de escritorio y los servidores para volverse más ágiles e innovadoras. Esto no solo permite medir mejor, sino también crecer y colaborar de forma más segura y conforme a las normas, desde cualquier lugar del mundo.
Entonces, ¿es necesario adaptar la jerarquía empresarial para el cambio lean? No sugerimos que haya que desmantelar todo el modelo de negocio para adoptar el enfoque lean. La actividad principal debe seguir funcionando, pero, para fomentar el crecimiento, se necesitan equipos específicos dedicados a la innovación, la agilidad y la experimentación lean. Estos son los equipos que ayudan a desarrollar productos más ligeros de manera más eficiente. Esto no debe distraer de los objetivos principales; de hecho, puede ayudar a reajustarlos para que reflejen la realidad del mercado.
Las grandes empresas necesitan más que nunca innovar más que la competencia. Al esperar a lanzar algo hasta que esté completamente listo, las empresas tradicionales en realidad asumen mayores riesgos, pues apuestan más recursos por algo que no se ha probado en el mercado. Una empresa lean se beneficia de salir primero al mercado y, después, cuando inevitablemente algo no funciona, puede cambiar de rumbo con mayor facilidad. Así se evita invertir grandes presupuestos en proyectos destinados al fracaso.
Este artículo se publica en colaboración con Think Big. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autoría: Jennifer Riggins es columnista del blog Think Big.
Imagen: Un empleado del minorista en línea Jumia empuja un carrito cargado de productos en el almacén de la empresa. REUTERS/Akintunde Akinleye



