¿Cuáles son los mayores desafíos para los emprendedores africanos?

¿Cuáles son los mayores desafíos de los emprendedores africanos?
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Aunque la gira por África Oriental del presidente estadounidense, Barack Obama, ha concluido, el debate sobre las oportunidades de inversión extranjera en la región no cesa. Tras el discurso de Obama en la Cumbre Mundial de Emprendimiento de Nairobi, una serie de inversiones ha sido anunciada para ayudar a los emprendedores de todo Kenia. ¿Pero se beneficiarán tangiblemente los países africanos de estas iniciativas? Para averiguarlo, debemos entender qué significa ser emprendedor en África.

El África subsahariana está dominada por microemprendedores: se trata de empresarios que emplean a menos de cinco personas —a menudo familiares— en régimen informal. Suelen dirigir negocios no registrados, como puestos de mercado. La evidencia empírica recopilada desde los años setenta muestra que la mayoría de los microemprendedores subsaharianos luchan por hacer crecer sus negocios, y que estas empresas más pequeñas tienen mayor probabilidad de fracasar, debido a los altos niveles de incertidumbre y riesgo en sus entornos locales. Esta inestabilidad es provocada por numerosos factores, entre ellos la inestabilidad política y económica, los cambios en los precios de las materias primas y las regulaciones.

Inicio lento

Los emprendedores africanos se enfrentan a algunas de las condiciones empresariales más difíciles del mundo. La mayoría de los países africanos obtienen malos resultados en las encuestas Ease of Doing Business del Banco Mundial. Kenia y Etiopía, ambos visitados por Obama, ocupan los puestos 136 y 132, respectivamente. El Banco Mundial enumera las cinco principales limitaciones del entorno empresarial de Kenia: las prácticas del sector informal, la corrupción, la inestabilidad política, la falta de electricidad y la falta de acceso a la financiación. Estos problemas son comunes en muchos otros países africanos, junto con la falta de mano de obra cualificada y de formación adecuada. Los recursos necesarios para hacer crecer un negocio —como la financiación, el capital humano y social y las infraestructuras— son menos accesibles en África. La financiación, en particular, es más costosa en África que en otras regiones del mundo.

Curiosamente, estudios recientes que utilizan datos de la Encuesta Empresarial del Banco Mundial muestran que las microempresas y las pequeñas empresas africanas tienden a sobrevivir algo más que sus homólogas de otras regiones. Se cree que esto se debe en parte a que la relativa falta de regulación en estos entornos tiende a favorecer a las empresas de este tamaño.

Pero aquí es donde terminan las buenas noticias: la misma investigación también muestra que las empresas del África subsahariana son, de media, hasta un 24 % más pequeñas que las de otras partes del mundo, además de ser mucho menos productivas y competitivas. Y, aunque las pequeñas empresas africanas logran a veces crecer hasta convertirse en empresas más grandes, no obtienen las ganancias de productividad que cabría esperar. El resultado es que hay relativamente pocas grandes empresas en África, en comparación con otros países en desarrollo.

Estas condiciones causarán problemas reales a África en el futuro: el continente tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo, y se prevé que se duplique en 2050, lo que significa que la demanda de salarios y empleo estables aumentará drásticamente. La mayor parte del empleo en África se caracteriza como «empleo vulnerable». Esto significa que es probable que las personas trabajen en empleos agrícolas estacionales y en la gestión de microempresas (muchas de las cuales venden productos agrícolas), donde no hay garantía de ingresos ni de percepción de salarios. Aunque este tipo de empleo constituye una importante fuente de ingresos para muchos, no suele aumentar la productividad ni la inversión en las economías locales, ni impulsa el crecimiento necesario para aumentar drásticamente la prosperidad.

¿Salvando el día?

En momentos como este, normalmente recurriríamos a los emprendedores para crear empresas innovadoras de alto crecimiento que aumenten la demanda y la capacidad de mano de obra cualificada, proporcionen salarios y empleo estables y atraigan inversión extranjera. Esto hace aún más importante que los emprendedores africanos superen los desafíos que presenta su entorno empresarial actual; pero ¿cómo? Una respuesta simplista es garantizar que haya financiación disponible para las empresas con potencial de crecimiento. Otra es ofrecer mejor educación y formación en competencias. Ambos esfuerzos deberían mejorar aspectos del entorno empresarial local y ayudar a reducir la tasa de fracaso de las startups, pero no son una panacea.

Obama ha dado un primer paso para resolver algunos de estos problemas y también ha llamado la atención sobre el potencial empresarial de África, ampliamente reconocido. La oferta más destacada son 200 millones de dólares estadounidenses de la Overseas Private Investment Corporation (OPIC), destinados a apoyar la iniciativa de Equity Bank Kenia para respaldar a las pequeñas empresas (un programa de préstamos de 525 millones de dólares estadounidenses para ayudar a las pequeñas empresas con sus necesidades de financiación a largo plazo). Chase Bank Kenia también prevé prestar más de 580 millones de dólares estadounidenses a emprendedores durante los próximos tres años, con especial atención a los jóvenes y las mujeres. Y la agencia estadounidense de ayuda al desarrollo, USAID, ha puesto en marcha Power Africa —un programa para aumentar el acceso al gas y a la electricidad en el África subsahariana, que podría tener un gran efecto en el sector manufacturero africano.

No cabe duda de que estas inversiones en financiación de pequeñas empresas, generación de energía y formación en competencias son muy necesarias. Pero si los emprendedores africanos podrán satisfacer la demanda de empleo y resolver sus problemas de productividad y crecimiento dependerá de si los gobiernos de los países africanos se comprometen a seguir mejorando sus entornos empresariales locales mediante una inversión sostenida, y a evitar la fuga de capitales por corrupción.

Obama ha sentado un buen precedente, pero estas inversiones son apenas una gota en el océano, en lo que respecta a crear los entornos empresariales de apoyo y los empleos que las economías africanas necesitan para crecer durante los próximos 25 años.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original.. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Antonio Malfense Fierro es profesor de Emprendimiento e Innovación en la Universidad de Hull.

Imagen: Vista del paseo marítimo de Victoria Island desde el barrio de Ikoyi, en Lagos. REUTERS/Joe Penney

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