Crece la preocupación por una desaceleración de la actividad emprendedora en las universidades de todo el mundo.
Sin embargo, el emprendimiento debe fomentarse y facilitarse, y los estudiantes exigen cada vez más que así sea.
Aquí explicamos por qué esto es tan importante y cómo las universidades pueden volver a encauzar este ámbito vital.
Las empresas emergentes de rápido crecimiento son esenciales para la prosperidad y el progreso social. Los emprendedores crean valor aprovechando oportunidades, asumiendo riesgos, resolviendo problemas y actuando. Asumen riesgos al crear y comercializar tecnologías innovadoras de formas que las grandes empresas no pueden. En ocasiones, estas tecnologías abren mercados completamente nuevos y transforman sectores. Tesla es un buen ejemplo.
Las pequeñas empresas pueden ser pioneras ágiles en la adaptación a nuevas tendencias y en la respuesta a crisis, como la pandemia de COVID-19. Pueden reorientarse rápidamente para aprovechar oportunidades o cuando su crecimiento se ralentiza. Sus primeros años de rápido crecimiento pueden proporcionar excelentes rendimientos al capital de riesgo y a los mercados de capital. Zoom es un buen ejemplo.
Pero crece la preocupación por una posible caída pronunciada en el desarrollo de las ideas que alimentan las primeras etapas de la creación de nuevas empresas. Los cambios en el sector universitario provocados por la pandemia y las tensiones geopolíticas que remodelan la economía mundial están en el centro de estas preocupaciones.
Las universidades desempeñan un papel crucial en el respaldo a la innovación y a las actividades emprendedoras. Proporcionan las condiciones, instalaciones y talento que favorecen la aparición de ideas revolucionarias. Muchas cuentan con sistemas para apoyar el desarrollo de nuevas ideas para que tengan un uso práctico. Desempeñan un papel importante en el mantenimiento del flujo de operaciones que brinda oportunidades para la inversión de capital de riesgo, lo que a su vez impulsa el crecimiento de las empresas emergentes.
Líderes del sector australiano del capital de riesgo advierten de que el sector de la educación superior ha quedado “arrasado”, ya que la pandemia ha causado el caos en las universidades que dependían de las tasas de estudiantes internacionales. La consecuencia indirecta es menos financiación para que los estudiantes puedan cursar estudios de posgrado en los que desarrollen ideas que podrían convertirse en la próxima gran oportunidad de inversión.
Las universidades deben preparar a los graduados para carreras que ellos mismos definan
En el pasado, la educación universitaria solía preparar a los estudiantes para carreras definidas por otros. Más que nunca, en el impredecible mundo posterior a la pandemia, las universidades deben prepararlos para carreras que ellos mismos definan. Las universidades deben ofrecer los planes de estudio, las instalaciones y los incentivos para crear nuevas generaciones de emprendedores, así como las vías tradicionales hacia las profesiones, las empresas consolidadas y la administración pública.
Esto forma parte del cambio profundo que se necesita para modernizar las universidades y desempeñará un papel crucial a la hora de ayudar a generar los empleos y sectores necesarios para la recuperación económica tras la COVID-19. Si antes era una actividad marginal, el emprendimiento se ha convertido en una parte de importancia central de la experiencia universitaria.
¿Por qué fomentar el emprendimiento?
La demanda de los estudiantes de cursos de emprendimiento se ha acelerado en los últimos años, lo que refleja su desencanto con un mundo creado por otros. Los millennials quieren moldear su propio futuro, y las habilidades emprendedoras son clave en su vida laboral. Nuestra experiencia impartiendo esta materia durante varias décadas ha mostrado un aumento sustancial de la demanda de cursos sobre emprendimiento social.
También existen sólidas razones pedagógicas para enseñar emprendimiento, ya que involucra a los estudiantes en problemas reales y apremiantes, desarrolla el pensamiento crítico y amplía sus habilidades para la vida. Las universidades contribuyen al cumplimiento de sus misiones económicas y sociales promoviendo el emprendimiento.
Programas de emprendimiento
Las universidades ofrecen a los estudiantes de grado y posgrado programas de emprendimiento formativos y experienciales, junto con actividades extracurriculares, como clubes de emprendedores, concursos y premios.
Los cursos de emprendimiento se multiplican. Se estima que hay al menos 150 programas a disposición de los estudiantes de la Universidad de Stanford, ofrecidos por diversos proveedores. Un estudio ha demostrado que las 41 universidades de Australia ofrecen casi 600 asignaturas relacionadas con el emprendimiento. La Universidad de Queensland ofrece más de 100 cursos sobre aprendizaje emprendedor en todas sus facultades.
Los planes de estudio básicos incluyen cursos sobre teoría del emprendimiento, creación de nuevas empresas, financiación empresarial, propiedad intelectual y habilidades de negociación. Entre las incorporaciones más recientes figuran el design thinking, la gestión de la creatividad y Lean Startup: enseñanza de las habilidades para acortar los ciclos de desarrollo empresarial.
La OCDE y la UE han llevado a cabo revisiones nacionales del impacto de las instituciones de educación superior en el apoyo al emprendimiento. Entre las recomendaciones figuran fomentar una mentalidad emprendedora, el aprendizaje basado en problemas, potenciar la interdisciplinariedad y vincular a los estudiantes con la economía local, regional e internacional. Organizaciones como la Agencia de Garantía de la Calidad del Reino Unido ofrecen orientación a los proveedores de educación superior sobre la educación en iniciativa empresarial y emprendimiento.
No existen estándares unificados en los cursos de emprendimiento que abarquen el porqué, el cómo y a quiénes se imparten. Creemos que existen riesgos en estandarizar los planes de estudio, porque es importante adaptar la educación en emprendimiento a los contextos locales y regionales: un curso diseñado para las startups de Silicon Valley puede tener un valor limitado en una región agrícola.
La formación en emprendimiento se ofrece a distintos niveles de participantes, incluido el personal académico que desea convertirse en emprendedor o tutorizar a emprendedores. Los programas se dirigen a estudiantes con distintos orígenes y aspiraciones, por ejemplo, quienes trabajan en tecnologías digitales o médicas, o se centran en el diseño. Algunos programas se ofrecen exclusivamente a mujeres emprendedoras, como WEInnovate, de Imperial College.
Las universidades deben garantizar que sus políticas de propiedad intelectual no limiten la capacidad de los académicos para trabajar con estudiantes emprendedores en la comercialización de su investigación, si los programas de emprendimiento han de tener éxito en todos los niveles educativos.
Se imparten cursos a estudiantes de doctorado y posdoctorado. El MedTech Superconnector, por ejemplo, es una empresa conjunta de seis universidades de Londres creada para facilitar el desarrollo en fase temprana de tecnologías médicas innovadoras, incluidos dispositivos y diagnósticos. Proporciona financiación, formación, tutorización y acceso a socios del sector para acelerar la traslación de la investigación médica.
Techcelerate, un programa de tres meses de Imperial College para investigadores posdoctorales, ofrece clases magistrales y sesiones de revisión de proyectos con la oportunidad de presentar las iniciativas a una comunidad de inversores. Se exige a los participantes establecer contactos y entrevistar a decenas de posibles clientes, competidores o usuarios de su investigación para perfeccionar sus ideas y generar impacto identificando problemas de los clientes y oportunidades de mercado.
Habilidades emprendedoras
Aprender sobre emprendimiento fomenta las habilidades analíticas, organizativas e interpersonales, y desarrolla la capacidad de liderazgo y de networking. Los estudiantes aprenden a identificar y resolver problemas, a trabajar en equipo, a calibrar riesgos y a comunicarse eficazmente con otros en ámbitos muy distintos, como con los inversores. Les ayuda a innovar, a idear e implementar soluciones a problemas. Los lleva más allá de los enfoques actuales de perspectivas disciplinarias particulares, ayudándolos a crear nuevas opciones imaginativas, adoptar enfoques estratégicos y diseñar mecanismos organizativos para experimentar y transformar buenas ideas en realidad. Desarrolla la agilidad mental para pasar de la identificación de problemas a la búsqueda de sus respuestas. Fomentar una mentalidad emprendedora prepara a los estudiantes para el mundo incierto e impredecible al que contribuirán en el Gran Reinicio.
Muchos estudiantes, especialmente en ciencias e ingeniería, suelen buscar soluciones rápidas, a veces llegando a respuestas antes de que las preguntas se comprendan plenamente. Las habilidades emprendedoras fomentan su capacidad para experimentar y probar con una gama de posibles soluciones; para percibir alternativas y aprender rápidamente de la retroalimentación; y, después, para emitir juicios basados en pruebas con el fin de seleccionar opciones para su desarrollo posterior. Es importante destacar que ayuda a mantener el optimismo ante el fracaso.
Instalaciones e incentivos
Existe una gran variedad de instalaciones y equipos que las universidades ofrecen para fomentar a los estudiantes emprendedores, entre ellos aceleradoras, hackspaces, makerspaces, salas de invención, incubadoras, laboratorios húmedos y observatorios digitales.
Imperial College dispone de una amplia variedad de mecanismos de apoyo para fomentar el desarrollo y la prueba de nuevos productos y servicios. Su Enterprise Lab coordina una serie de programas, proyectos y concursos para estudiantes. El Advanced Hackspace del College se inauguró hace 3 años. En aquel momento, la comunidad de Imperial, formada por 24.000 miembros del personal y estudiantes, producía alrededor de 1.000 prototipos al año. Las instalaciones de fabricación, la sala de impresión 3D, los laboratorios húmedos, la formación y la disciplina del hackspace avanzado han logrado triplicar la creación de prototipos. El número de empresas emergentes creadas por estudiantes en Imperial aumentó de forma constante, de ocho en 2013/2014 a 59 en 2018/2019.
La Universidad de Queensland cuenta con un Idea Hub que atrae a más de 900 personas a sus programas al año; iLab, que ha realizado más de 3.200 sesiones de tutoría, y una Start Up Academy que apoya el avance de proyectos emprendedores. Unas 200 empresas emergentes se han beneficiado de los programas de aceleradora e incubadora de iLab.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para promover la innovación social?
Además de la infraestructura física, se ofrecen a los estudiantes oportunidades de networking y tutorización. Se nombran emprendedores residentes, se conceden premios y se ofrecen fondos de capital riesgo, todo ello para animar a los estudiantes en su trayectoria emprendedora.
Muchos de los métodos de apoyo al emprendimiento estudiantil son complementarios. Los proyectos de los estudiantes pueden convertirse en concursos con premios, lo que puede dar acceso a instalaciones, formación adicional y oportunidades de financiación.
El fomento de los emprendedores estudiantiles debería formar parte del tejido de la universidad: un componente clave de sus misiones de contribuir a la prosperidad y al progreso social, especialmente tras el trauma de 2020. Los emprendedores estudiantiles ayudan a construir y aprovechar las conexiones internacionales de la universidad, y algunos podrían convertirse en el futuro en importantes donantes filantrópicos. Quizá lo más importante sea que aportan de forma significativa a la vitalidad y la capacidad innovadora que rodean a las universidades, y demuestran claramente sus contribuciones sociales y económicas.


