Es bien sabido que los trabajadores sufren cuando pierden su empleo y atraviesan un período de desempleo: las encuestas indican una marcada disminución de la felicidad, y el consumo promedio cae alrededor de un 20% cuando pierden el empleo. Se han realizado muchas investigaciones sobre cómo asegurar eficazmente a los trabajadores contra el riesgo de desempleo. Como cualquier otro mecanismo de seguro, el seguro de desempleo implica una disyuntiva entre los beneficios de proporcionar liquidez y protección a los trabajadores desempleados y el costo del problema implícito de riesgo moral. Muchos autores han concluido que las tasas de reemplazo de las prestaciones por desempleo se acercan al nivel óptimo en Estados Unidos (véanse, por ejemplo, Shimer y Werning 2007, Pavoni 2007 y Chetty 2008).
Sin embargo, los salarios, la riqueza, el consumo y la duración del desempleo tienden a aumentar a lo largo del ciclo de vida. Los trabajadores jóvenes desempleados también sufren grandes pérdidas de consumo al quedar desempleados y responden poco a los cambios en las prestaciones por desempleo. Esto sugiere que los incentivos de los trabajadores para buscar empleo varían a lo largo del ciclo de vida, lo que plantea la pregunta de si se debería proteger de manera diferente contra el riesgo de desempleo a los trabajadores de distintas edades. En Michelacci y Ruffo (2014) sostenemos que, dadas las instituciones actuales del mercado laboral estadounidense, el bienestar general mejoraría si se aumentara el seguro de desempleo para los trabajadores relativamente jóvenes (de veintitantos y primeros treinta) y se redujera para los de más edad (de cuarenta y cincuenta y tantos). La idea es que el seguro de desempleo es más valioso para los trabajadores jóvenes —porque normalmente disponen de pocos medios para suavizar el consumo durante un período de desempleo—, mientras que los costos del problema implícito de riesgo moral son menores, porque los jóvenes quieren trabajar de todos modos para mejorar sus perspectivas profesionales a lo largo de la vida y acumular capital humano, cuyo rendimiento marginal es alto cuando son jóvenes.
El valor del seguro de desempleo por grupos de edad
La intuición detrás de esta afirmación se desprende de medir las ganancias de bienestar que supone aumentar marginalmente el gasto en seguro de desempleo para un grupo de edad específico de trabajadores desempleados. Las ganancias de bienestar dependen únicamente de dos estadísticas sencillas que pueden obtenerse fácilmente de los datos. Aumentan con la utilidad marginal del consumo de los trabajadores desempleados del grupo de edad y disminuyen con la elasticidad del desempleo de ese grupo respecto de las prestaciones correspondientes.1 Intuitivamente, la utilidad marginal del consumo de los desempleados indica el valor marginal del aumento del seguro de desempleo, mientras que la elasticidad del desempleo respecto de las prestaciones mide los costos de incentivos del riesgo moral, que implica que las transferencias más generosas elevan el desempleo. En general, un cambio en el seguro de desempleo que mantenga constante el gasto público y aumente las prestaciones para un grupo de edad y las reduzca para otro mejora el bienestar siempre que las ganancias de bienestar del seguro de desempleo sean mayores para el primer grupo que para el segundo.
A partir de datos del Panel Study of Income Dynamics, la Current Population Survey y la Survey of Income and Program Participation, concluimos que en Estados Unidos las ganancias de bienestar del seguro de desempleo son inequívocamente mayores para los trabajadores jóvenes que para los de más edad. El panel (a) de la Figura 1 muestra el perfil por edad de la elasticidad del desempleo respecto de las prestaciones, mientras que el panel (b) muestra, con una línea discontinua, el perfil del consumo de los trabajadores desempleados. Ambos perfiles aumentan con la edad, lo que implica que la utilidad marginal del consumo es mayor para los trabajadores jóvenes que para los de más edad, mientras que la elasticidad del desempleo es menor. Esto significa que brindar protección adicional a los trabajadores jóvenes es muy valioso, mientras que los costos de incentivos del riesgo moral son bajos.
Figura 1. Elasticidad del desempleo respecto de las prestaciones y consumo durante el desempleo

Grandes ganancias de bienestar derivadas de la redistribución
Para estudiar la magnitud de las posibles ganancias de bienestar de un seguro de desempleo que varíe según la edad, hemos considerado un modelo convencional del ciclo de vida con rendimientos decrecientes de la experiencia en el mercado laboral y un riesgo continuo de desempleo. El modelo se calibra para ajustarse a las instituciones del mercado laboral estadounidense y a otras características clave del ciclo de vida de los trabajadores. El panel (a) de la Figura 2 representa el perfil por edad de dos medidas de las ganancias de bienestar que supone aumentar marginalmente el gasto en seguro de desempleo para un grupo de edad específico de trabajadores desempleados.
Figura 2. Ganancias de bienestar de los cambios en el seguro de desempleo según la edad

Las dos medidas son notablemente similares y, en general, disminuyen con la edad. Su valor se acerca a 1,5 para los trabajadores de veintitantos años y a 0,25 para quienes tienen entre cuarenta y poco más de cincuenta años. En conjunto, esto sugiere que cada unidad de dinero público generaría seis veces más ganancias de bienestar si se destinara a trabajadores jóvenes desempleados que a trabajadores desempleados de mediana edad.
Al elegir de manera óptima tasas de reemplazo que dependan de la edad para maximizar la utilidad esperada inicial de los trabajadores, encontramos que, con la política óptima por edad, las tasas de reemplazo pasarían del 50% actual a alrededor del 80% para los trabajadores de veintitantos años y al 60% para quienes tienen treinta y tantos (véase el panel (a) de la Figura 3). En cambio, los trabajadores de cuarenta y cincuenta y tantos recibirían prestaciones inferiores al 10% de su último salario. Las ganancias de bienestar de esta reforma hipotética equivalen a casi el 1% del consumo a lo largo de la vida, una cifra considerable.
Figura 3. Tasas óptimas de reemplazo del seguro de desempleo según la edad

Nota: Las líneas punteadas corresponden a la economía de referencia; las líneas continuas, a la economía con tasas óptimas de reemplazo de ingresos por seguro de desempleo según la edad.
El panel (b) de la Figura 3 también muestra con una línea continua el perfil por edad de las ganancias de bienestar del seguro de desempleo después de elegir de manera óptima el perfil por edad de las tasas de reemplazo del seguro. El perfil por edad de la utilidad marginal promedio del consumo durante el desempleo es mucho más plano que en la economía de referencia, mientras que la elasticidad del desempleo respecto de las prestaciones es, en general, menor que en la economía de referencia y tiende a disminuir con la edad. Por ello, el perfil por edad de las ganancias de bienestar del seguro de desempleo es ahora mucho más plano que en la economía de referencia, cuyo perfil corresponde a la línea punteada de la figura.
Un cambio de perspectiva
Hasta ahora, nuestra investigación se ha centrado únicamente en el monto de las prestaciones por desempleo, pero se podría aplicar fácilmente la misma lógica para estudiar las ganancias de bienestar que supondría hacer que otras instituciones del mercado laboral también dependieran de la edad. Por ejemplo, el análisis podría ampliarse para estudiar las políticas que regulan la duración de las prestaciones, su monto máximo y los requisitos para recibirlas, así como la protección del empleo, las indemnizaciones por despido y la asistencia para combatir la pobreza. En algunos de estos aspectos, bien podría resultar que los trabajadores de más edad necesiten más protección que los jóvenes. La misma lógica también puede aplicarse fácilmente para estudiar las ventajas de redistribuir prestaciones entre trabajadores de distinto género o raza. Y, lo que es más importante, este análisis debería extenderse a otros países, donde el costo del desempleo y los incentivos para buscar nuevos empleos podrían diferir mucho de los que afrontan los trabajadores estadounidenses. La idea central es que los gobiernos y los responsables de formular políticas deberían adoptar una perspectiva del ciclo de vida al diseñar las instituciones del mercado laboral. Al fin y al cabo, condicionar las intervenciones gubernamentales a indicadores observables e inmutables de las competencias y el bienestar (como la edad, la raza o el género) implica pocas distorsiones y podría generar grandes ganancias de bienestar.
Referencias
Chetty, R (2008), «Riesgo moral frente a liquidez y seguro de desempleo óptimo», Journal of Political Economy 116(2): 173–234.
Michelacci, C y H Ruffo (2014), «Seguro de desempleo óptimo a lo largo del ciclo de vida», American Economic Review, de próxima publicación
Pavoni, N (2007), «Sobre la compensación óptima por desempleo», Journal of Monetary Economics 54(6): 1612–1630.
Shimer, R e I Werning (2007), «Salarios de reserva y seguro de desempleo», Quarterly Journal of Economics 122(3): 1145–1185.
Nota al pie
1 Esta lógica puede desarrollarse fácilmente con algo más de formalidad. Consideremos un gobierno que utiliza un dólar para financiar un aumento de las prestaciones por desempleo bn para un grupo de edad determinado n. Denotemos por µn el número de trabajadores desempleados del grupo de edad, por cun su nivel de consumo cuando están desempleados y por U'(cun) su utilidad marginal del consumo. Si todos los trabajadores actualmente desempleados reciben una unidad de dinero, el bienestar aumentaría en µnU'(cun). Sin embargo, los problemas habituales de riesgo moral implican que las transferencias más generosas elevan el desempleo, y cada trabajador desempleado recibe prestaciones bn. Por lo tanto, un aumento marginal de las transferencias proporciona solo

unidades de ingresos a un trabajador actualmente desempleado, donde es la elasticidad del desempleo del grupo n respecto de las prestaciones por desempleo correspondientes. Al multiplicar los dos términos obtenemos las siguientes ganancias de bienestar derivadas del cambio marginal en las transferencias públicas:

Publicado en colaboración con VoxEU
Autores: Claudio Michelacci es profesor de Economía en EIEF e investigador asociado de CEPR. Hernán Ruffo es profesor adjunto de Economía en la Universidad Torcuato Di Tella.
Imagen: En esta ilustración se ven ofertas de empleo en Milán el 3 de abril de 2012. REUTERS/Alessandro Garofalo.



