El comercio es un importante motor económico y, por tanto, tiene una enorme repercusión en cómo consumimos y cómo tratamos nuestro planeta.
Es importante señalar que muchos actores reconocen ahora que el comercio puede aprovecharse de forma proactiva para impulsar la acción ambiental en favor de una economía circular y climáticamente neutra.
Estas son cinco novedades que conviene seguir este año y que serán fundamentales en los debates sobre cómo hacer más sostenible el comercio: nuevas iniciativas comerciales, un tratado mundial sobre la contaminación por plásticos, el primer Foro Mundial de Economía Circular en África, propuestas de políticas de la UE y Estocolmo+50, una reunión mundial sobre el medio ambiente.
El comercio representa el 50 % del PIB mundial,lo que lo convierte en un importante motor económico. Esto significa que el comercio —cerca de dos tercios del cual se realiza a través de cadenas de valor— desempeña un papel destacado en la manera en que consumimos los recursos y en nuestro impacto sobre el planeta. El comercio también es un medio importante para difundir tecnología y nuevos servicios, algo que será vital para combatir el cambio climático y garantizar la circularidad de los materiales.
Los debates sobre la sostenibilidad del comercio no son nuevos: desde hace tiempo preocupan las emisiones del transporte, la externalización de emisiones, la deforestación impulsada por el comercio de productos básicos y la destrucción ambiental, la contaminación y el vertido de residuos en el extranjero vinculados a las cadenas de suministro, entre otros problemas. Sin embargo, el comercio también ha sido una enorme fuente de crecimiento y prosperidad, y ha contribuido a sacar de la pobreza a millones de personas en las últimas décadas.
Es muy necesario seguir trabajando para abordar los daños relacionados con el comercio y sus efectos no deseados. Esto se aplica tanto a la mejora de la colaboración público-privada como a la innovación en las políticas comerciales. El debate es especialmente importante para garantizar que estas últimas sean específicas, aborden las compensaciones y los riesgos, y tengan un impacto sistémico que trascienda las fronteras, en vez de resolver un problema en un lugar y desplazarlo a otro. También es fundamental desarrollar capacidades en los países en desarrollo y las pequeñas empresas, así como adoptar enfoques normativos no discriminatorios; de lo contrario, perderemos el enorme potencial del comercio para el desarrollo.
Sin embargo, es importante señalar que muchos actores reconocen ahora que el comercio puede aprovecharse de forma proactiva para impulsar la acción ambiental. Por ejemplo, será necesario replantear muchas cadenas de valor para adaptarlas a la economía circular, lo que propiciará nuevas alianzas. Los gobiernos deberán fomentar e incentivar aún más el comercio de materiales en sentido inverso y, cuando corresponda, la transición hacia alternativas.
De cara al futuro, 2022 será un año importante para la agenda del comercio sostenible, con nuevas iniciativas y debates en marcha. Estas son cinco novedades que conviene seguir:
1. Nuevas iniciativas comerciales
En diciembre de 2021, un grupo de más de 70 países se reunió para poner en marcha una colaboración sobre comercio y sostenibilidad ambiental. En los próximos meses, el grupo comenzará a trabajar en medidas climáticas relacionadas con el comercio —es decir, políticas comerciales vinculadas a la acción climática—, el comercio de bienes y servicios ambientales, y el comercio y la economía circular.
Otro grupo, integrado por más de 60 gobiernos, inició conversaciones sobre el comercio y la contaminación por plásticos. El trabajo previsto se centrará en mejorar la transparencia y el seguimiento de las tendencias comerciales en este ámbito, así como en identificar formas de apoyar el comercio de alternativas al plástico y de tecnologías para la gestión sostenible de residuos, entre otras cuestiones.
A su debido tiempo, estos esfuerzos mundiales podrían nutrirse de los resultados de las negociaciones en el marco de un Acuerdo sobre Cambio Climático, Comercio y Sostenibilidad (ACCTS). Nueva Zelanda, Costa Rica, Fiji, Islandia, Noruega y Suiza comenzaron a trabajar en el acuerdo en 2019. Según los expertos, varios de sus pilares podrían concretarse a finales de este año.
Estos intercambios son importantes, ya que las empresas suelen señalar la fragmentación de la regulación, las diferencias entre normas y los incentivos contradictorios como obstáculos para lograr cadenas de valor más sostenibles y circulares. La labor de los gobiernos para armonizar la regulación, diseñar políticas basadas en normas internacionales, reducir las barreras a los bienes y servicios respetuosos con el medio ambiente y facilitar el comercio circular, entre otras medidas, podría contribuir mucho a alinear el sistema comercial con los esfuerzos de sostenibilidad. No hace falta un sistema comercial nuevo, sino uno mejorado.
2. Un acuerdo mundial sobre la contaminación por plásticos
En la reunión anual de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (28 de febrero - 2 de marzo de 2022), en Nairobi, Kenia, los países trabajarán para establecer un comité negociador encargado de elaborar un tratado mundial sobre la contaminación por plásticos, con el objetivo de concluir las conversaciones para 2023. Aún deben determinarse la forma jurídica exacta y el alcance del nuevo acuerdo. Ya hay muchas iniciativas para mitigar el impacto de los plásticos en los océanos y en tierra, pero muchas están fragmentadas entre distintos temas y jurisdicciones. El nuevo tratado podría enviar señales claras a los mercados sobre este importante desafío ambiental, aunque consultar a las partes interesadas será fundamental en este proceso.
3. Foro Mundial de Economía Circular
En octubre de 2022, Kigali acogerá el primer Foro Mundial de Economía Circular de Áfricaque reunirá a socios públicos y privados con el objetivo de acelerar una transición justa hacia una economía circular en África, un continente donde comienzan y terminan muchas cadenas de suministro. La acción en este ámbito se ha acelerado en la región, con la reciente creación de la Alianza Africana para la Economía Circular y un número creciente de gobiernos que incluyen la economía circular en sus estrategias climáticas y planes de desarrollo. Los modelos empresariales circulares de la región también están despegando.
El Foro Mundial de Economía Circular puede destacar la necesidad de que tanto las economías emergentes como las desarrolladas avancen hacia soluciones circulares y examinen la gestión de los recursos naturales y el comercio desde distintas perspectivas.
4. Propuestas de políticas
La UE está estableciendo nuevas normas en la intersección del comercio y la sostenibilidad, aunque algunas suscitarán debate.
En julio de 2021, la Comisión Europea presentó una propuesta legislativa para crear un Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), con el objetivo de evitar la fuga de carbono, que se produce cuando la producción se traslada al extranjero debido al alto precio del carbono en el país de origen. El borrador actual aplicaría a las importaciones de hierro, acero, cemento, fertilizantes, aluminio y electricidad un coste del carbono asociado a su fabricación. El Parlamento Europeo ha propuesto cambios a la iniciativa y se espera que su comisión de Medio Ambiente vote en abril. Los socios negociadores de la UE estarán atentos a cómo evoluciona la propuesta. La Comisión Europea también está publicando una propuesta para exigir a las empresas una diligencia debida vinculante sobre los impactos ambientales y laborales en las cadenas de suministro.
Además, sobre la base de su Plan de Acción para la Economía Circular y tras las consultas iniciales, la Comisión Europea publicará un borrador de estrategia para los textiles sostenibles y una política de productos sostenibles. Estas iniciativas se centran en cerrar los ciclos en todas las cadenas de valor y mejorar la trazabilidad y la transparencia.
En consonancia con ello, 2022 es un año importante para la taxonomía de la UE, cuyo objetivo es ampliar las inversiones sostenibles y cumplir las metas del Pacto Verde Europeo. Está previsto que este verano se publiquen «actos delegados» sobre objetivos ambientales relacionados, entre otras cosas, con la economía circular y la prevención de la contaminación.
5. Estocolmo+50
Del 2 al 3 de junio de 2022 se celebrará en Estocolmo, Suecia, una reunión mundial sobre el medio ambiente para conmemorar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972. Países, empresas y organizaciones se reunirán para debatir cómo hacer frente a las crisis climática, de biodiversidad y de contaminación. El papel de las cadenas de suministro sostenibles es crucial, y es probable que una parte central del debate trate sobre cómo garantizar mejor que sigan existiendo oportunidades de desarrollo, teniendo en cuenta al mismo tiempo el impacto ambiental. Como anticipo, sintonice un debate sobre la sostenibilidad de las cadenas de suministro el 2 de marzo de 2022 con representantes destacados de empresas y responsables de políticas públicas.
Estas cinco novedades son partes importantes de una conversación en curso sobre cómo construir un comercio mejor. Sin duda, no será fácil, pero siempre es fundamental incorporar las opiniones de todas las partes interesadas de las distintas regiones, industrias y de la sociedad civil. Mientras observamos de cerca cómo evolucionan las cosas, hay algo seguro: es positivo ver tanta atención puesta en crear cadenas de valor sostenibles capaces de hacer realidad un mundo circular y climáticamente neutro.


