Hoy en día, los consejos deben afrontar las disrupciones a corto plazo para generar valor a largo plazo.
Los presidentes desempeñan un papel clave en ello, en ámbitos como la comunicación con la alta dirección, el desempeño, la cultura del consejo y otros más.
Una investigación de Deloitte ha puesto de manifiesto la evolución del papel de los presidentes de consejo.
En el dinámico panorama global actual, los líderes empresariales deben adaptar constantemente su respuesta a nuevos desafíos y oportunidades.
La necesidad de afrontar las disrupciones a corto plazo en curso, al tiempo que sus organizaciones se posicionan para aprovechar las oportunidades a largo plazo, lleva a los consejos y a las altas direcciones a revisar sus prioridades estratégicas, su enfoque de la planificación de escenarios y sus formas de trabajar.
Consejos que van más allá de los modelos tradicionales de gobernanza
La función fundamental de un consejo, sea cual sea el entorno, es propiciar el éxito de una organización y, al mismo tiempo, proteger su resiliencia a largo plazo. La complejidad actual lleva a los consejos a mirar más allá de los modelos tradicionales en la forma en que se relacionan y trabajan con sus equipos directivos. Esto es especialmente importante cuando se trata de construir resiliencia, ya sea para mitigar los riesgos actuales o para reconfigurar los modelos de negocio con el fin de asegurar el crecimiento a largo plazo.
Una investigación global de Deloitte realizada con cerca de 750 miembros de consejos y directivos en más de 50 países analiza cómo evoluciona la relación entre el consejo y la alta dirección. Los resultados apuntan a un enfoque cada vez más proactivo en materia de supervisión y gobernanza, ya que la mayoría de los encuestados (86 %) afirma que sus consejos han incrementado su atención al seguimiento de los riesgos, a la supervisión de las estrategias de crecimiento y al fortalecimiento de la resiliencia a largo plazo. El informe también muestra que los presidentes y sus consejos se comunican con la alta dirección con mayor frecuencia y de forma más abierta.
Un papel cada vez más activo de los presidentes
Un hilo conductor de la investigación es el papel multifacético que desempeñan los presidentes de consejo para reforzar la relación entre el consejo y la dirección. En este sentido, los resultados de la encuesta reflejan mi propia experiencia y mis observaciones derivadas de intercambios con colegas: los presidentes se encuentran accionando múltiples palancas para aumentar la colaboración productiva de su consejo con la alta dirección.
Los presidentes desempeñan un papel significativo en lo que respecta a la resiliencia organizativa, y es evidente que las exigencias que se les plantean a ellos y a sus consejos para desafiar, respaldar y aportar valor a la dirección son cada vez mayores.

¿Cómo pueden los presidentes hacer más eficaces a los consejos?
Considerados todos los aspectos, hay tres áreas clave en las que los presidentes deben centrarse para mejorar la forma en que sus consejos interactúan con la alta dirección, garantizar la eficacia de los debates y ayudar a que su organización esté preparada para el futuro.
1. Colaborar con el CEO para alinear la estrategia y ofrecer orientación continua
La relación entre el presidente y el CEO evoluciona hacia una mayor fluidez: más de la mitad (57 %) de los encuestados afirma que sus presidentes mantienen ahora más reuniones informales con sus CEO. Los presidentes pueden actuar como socios de reflexión de sus CEO, siendo una caja de resonancia fiable, exigente y de apoyo, al tiempo que mantienen límites claros entre la supervisión y la ejecución.
Para propiciar debates eficaces en el consejo, los presidentes y los CEO también deben trabajar juntos para dar forma a las agendas del consejo, asegurando que equilibren adecuadamente la supervisión de las actividades a corto plazo con los asuntos estratégicos a más largo plazo. Muchos reconocen esta necesidad: la mitad (50 %) de los encuestados afirma que su presidente mantiene más reuniones con la dirección sobre desarrollo de estrategias y planificación de escenarios que antes.
2. Optimizar la composición y las estructuras del consejo
Nunca ha sido tan importante como ahora que los presidentes se aseguren de contar con las estructuras de gobernanza, las competencias y los niveles de compromiso adecuados en la sala de juntas.
Los presidentes pueden potenciar el compromiso y el desempeño de su consejo mediante lo siguiente:
Reevaluar la estructura de su consejo en función de los entornos externo e interno, optimizando las vías de gobernanza, las configuraciones de los comités, las competencias y las interdependencias, para dar al pleno del consejo más capacidad de centrarse en los asuntos estratégicos.
Realizar evaluaciones adecuadas de las competencias, capacidades y atributos necesarios en la sala de juntas para lograr la combinación adecuada de conocimientos sobre temas estratégicos sectoriales y sobre ámbitos de gobernanza, desde la gestión de riesgos hasta la planificación de escenarios; y combinar miembros con larga trayectoria y miembros de incorporación reciente para equilibrar la experiencia con nuevas perspectivas.
Aportar claridad a todo el consejo sobre las expectativas que se tienen de todos los consejeros en cuanto a compromiso, preparación y autoformación. Los presidentes deben apoyar a los consejeros en estos aspectos, al tiempo que les exigen responsabilidad por su propio compromiso y sus aportaciones.
Ofrecer oportunidades de aprendizaje continuo a todos los consejeros mediante un programa ágil de formación para el consejo o incorporando experiencia externa en temas específicos.
Establecer un programa de revisión de la eficacia del consejo bien meditado, con una periodicidad adecuada para la empresa, que permita obtener opiniones externas e internas sobre la eficacia del consejo, los factores de éxito en los que basarse y las áreas de mejora que deben abordarse.
3. Fomentar una cultura de confianza y responsabilidad en el consejo
Dado que muchos debates requieren matices y equilibrio, es esencial crear las condiciones para un debate constructivo y un pensamiento renovado. En la encuesta, dos tercios de los encuestados consideran que la comunicación abierta y transparente entre el consejo y el CEO es el principal factor de liderazgo que influye en la resiliencia.
En este momento, aprovechar la diversidad de pensamiento del consejo es especialmente importante. Los presidentes deben animar a todos los miembros a expresar sus opiniones, subrayando que la ausencia de debate y discusión implica acuerdo en la sala de juntas. Las relaciones son la base para generar confianza, y los presidentes deben dedicar cada vez más tiempo a los miembros del consejo para conocer sus puntos de vista e inquietudes, y animarlos a contribuir plenamente a los debates. También es clave ofrecer a los consejeros oportunidades para aportar ideas antes de las reuniones y compartir en sesiones individuales su opinión sobre el enfoque del presidente.
Igualmente importante es que el presidente facilite un diálogo continuo con la alta dirección, para ayudar a garantizar que se planifiquen las sesiones adecuadas para las reuniones del consejo, que se comprendan las prioridades y preocupaciones de la dirección y, sobre todo, que los debates se preparen para tener éxito.
Gobernanza preparada para el futuro
Los desafíos a los que nos enfrentamos hoy exigen que los consejos y los equipos directivos trabajen más estrechamente que nunca para guiar a sus organizaciones a través de la volatilidad y hacia el crecimiento y la resiliencia a largo plazo. Trabajando estrechamente con su CEO, aumentando el impacto de su consejo y fomentando la confianza y la colaboración entre el consejo y la dirección, los presidentes pueden ayudar a preparar a sus organizaciones para lo inesperado y posicionarlas para prosperar en el futuro.

