Las pequeñas empresas son clave para un mundo más sostenible e inclusivo. Estas son las razones

Small and medium-sized businesses (SMEs) make up 90% of businesses globally.
Small and medium-sized businesses (SMEs) make up 90% of businesses globally.Image: Pexels.
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  • Las pequeñas y medianas empresas son conocidas por su agilidad e innovación.

  • Sin embargo, con frecuencia son lentas a la hora de adoptar prácticas ambientales, sociales y de gobernanza.

  • Estas empresas necesitan ayuda para volverse responsables y sostenibles dentro de sus comunidades.

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) son una fuerza que hay que tener en cuenta. Representan el 90 % de las empresas a nivel mundial, crean dos de cada tres empleos en todo el mundo, sustentan los medios de vida de más de dos mil millones de personas y son indispensables para el buen funcionamiento de las cadenas de suministro mundiales.

A pesar de su enorme impacto, muchas todavía no participan plenamente en las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés). No es difícil entender por qué. La UE, por ejemplo, clasifica como pequeñas empresas a aquellas con entre 11 y 49 empleados y unos ingresos anuales inferiores a 10 millones de euros. Una mediana empresa tiene entre 50 y 249 empleados y ingresos anuales de hasta 50 millones de euros.

Los propietarios y directivos de estas empresas tienen muchas responsabilidades y menos recursos que sus competidores más grandes. Pueden sentir que carecen del tiempo, el conocimiento, la capacidad o los fondos necesarios para abordar problemas como la crisis climática o la discriminación contra las minorías. Otros, sencillamente, no saben por dónde empezar. Pero sí necesitamos que las pymes trabajen por un mundo mejor, por su propio bien y por el de todos.

Por qué es importante cumplir con los criterios ESG para las pymes

A pesar de la jerga, los criterios ESG consisten en hacer todo lo posible por evitar o reducir al mínimo cualquier efecto perjudicial de su empresa sobre el medio ambiente. Se trata de tratar a su personal y a sus clientes con equidad, sin discriminación. Y consiste en cumplir la ley y hacer lo correcto con los lugares y las personas donde opera a lo largo de toda su cadena de suministro.

Estos son principios rectores por los que cualquier empresa debería esforzarse en regirse. Además, pueden aportar numerosos beneficios, desde la reducción de costos hasta la gestión del riesgo de que las cosas salgan mal y la empresa se vea obligada a cerrar.

Los cambios llegarán a las pymes les guste o no. Las normas y regulaciones de información ESG están evolucionando con rapidez. Por ejemplo, la Ley alemana de diligencia debida en las cadenas de suministro, vigente desde enero de 2023, y una iniciativa paralela de la UE, la Directiva de diligencia debida de sostenibilidad empresarial, forman parte de un impulso mundial creciente para obligar a las empresas a llevar a cabo la diligencia debida en materia de derechos humanos y medio ambiente en sus cadenas de suministro. Si así se requiere, las empresas deben demostrar que han identificado riesgos reales o potenciales para las personas y el medio ambiente. Las pruebas deben obtenerse de los proveedores o de los propios proveedores de estos.

Preparación de las pymes para el futuro un año después
Preparación de las pymes para el futuro un año después
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Como resultado, las pymes que se queden rezagadas en materia ESG corren el riesgo de perder oportunidades valiosas con grandes empresas, sobre todo cuando la regulación o el capital lo exigen, a menos que puedan igualar los estándares ESG de sus clientes.

Para mantenerse en buena posición ante clientes, socios comerciales y reguladores, las pymes deben demostrar que cumplen las expectativas sociales y de gobernanza de la sociedad y que reducen sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Pero presentar a las empresas más pequeñas una larga lista de verificación ESG y hacer obligatorio su cumplimiento no es el mejor enfoque.

La justificación empresarial de los criterios ESG

Lo adecuado es plantear los criterios ESG como un motor de innovación, impacto y crecimiento, y no como una cuestión de cumplimiento. Actualmente, la mayoría de las pymes consideran que los programas ESG son un gasto innecesario y no ven sus beneficios. En las encuestas del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, menos de la mitad de las empresas con una facturación inferior a 25 millones de dólares informan sobre su desempeño en sostenibilidad. Entre los grandes grupos con ingresos superiores a 1000 millones de dólares, lo hace el 94 %.

Hay que mostrar a las pymes la justificación empresarial de adoptar los criterios ESG: cómo reducen los riesgos y pueden ayudar a consolidar relaciones con clientes importantes. Aquí es donde las grandes empresas, con su mayor acceso a tecnología, conocimientos y recursos, pueden ayudar. De hecho, algunas ya lo están haciendo.

El grupo energético italiano Eni, por ejemplo, ha puesto a disposición de todos una plataforma digital, Open-es, para que las empresas aprendan a medir e informar sobre sus datos de sostenibilidad de forma comparable y compartible. La plataforma incluye una red social integrada que ayuda a las empresas a encontrar nuevas oportunidades de colaboración a lo largo de la cadena de suministro. Hasta la fecha, más de 4000 empresas de 76 países se han unido, y el 80 % son pymes.

Ikea es otra empresa mundial que trabaja con sus proveedores para crear cadenas de valor sostenibles. Ayuda a las pymes a acceder a energía renovable negociando contratos agrupados de energía limpia para grupos de proveedores. Ikea espera que todos sus proveedores firmen un código de conducta basado en los 10 Principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Esto establece expectativas claras en materia de medio ambiente, condiciones sociales y laborales, así como de bienestar animal. Además, el grupo cuenta con un «modelo de escalera» que ayuda a los proveedores a mejorar continuamente su desempeño ESG.

El Pacto Mundial de las Naciones Unidas, la mayor iniciativa de sostenibilidad empresarial del mundo, también está dispuesto a ayudar a las pymes a través de sus «Redes Locales». Estas operan en 69 países y están en una posición única para ayudar a las empresas a comprender qué significa una actividad empresarial responsable en distintos contextos nacionales, culturales y lingüísticos. Su estrategia de participación de las pymes está desarrollando recursos y programas específicos adaptados a las necesidades e intereses de las pymes.

Las pymes deben aprovechar cada oportunidad para adoptar y promover los criterios ESG, porque no hay tiempo que perder. Solo nos quedan unos pocos años para cambiar la trayectoria de nuestras emisiones de GEI, reducir las desigualdades mundiales y alcanzar la esencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Individualmente, la contribución de cada pyme puede ser modesta, pero colectivamente podrían marcar una gran diferencia en el mundo.

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