Innocent Havyarimana puso en marcha su negocio de fabricación de jabón en el campamento de refugiados de Kakuma, en Kenia, después de verse obligado a huir de su Burundi natal.
En una conversación con el Foro Económico Mundial, habla de su visión para el negocio informal y de los desafíos que conlleva tener la condición de refugiado.
En este Día Mundial de los Refugiados, que centra la atención mundial en la difícil situación de quienes huyen de conflictos o persecuciones, Innocent también espera que cambie la mentalidad hacia las personas refugiadas.
«No estaba preparado para ser refugiado», dice Innocent Havyarimana, quien se vio obligado a huir de su Burundi natal en 2013 debido a hechos traumáticos.
Había estudiado química y soñaba con fabricar medicamentos, pero se encontró solo en el campamento de refugiados de Kakuma, en el noreste de Kenia, sin perspectivas de continuar sus estudios.
«No tenía dinero y decidí iniciar un negocio relacionado con mis estudios de química o, como yo lo veo, con la mezcla de sustancias químicas.
«Empecé produciendo un tipo de jabón. Ahora fabricamos 16 tipos bajo la empresa que fundé, llamada “GLAP”, siglas de “God loves All People” (Dios ama a todas las personas)».
El negocio de fabricación de jabón de Innocent, fundado en 2015, acaparó titulares en todo el mundo durante la pandemia. Fue elogiado como “un arma importante en la lucha contra el coronavirus” en el campamento de refugiados de Kakuma, uno de los asentamientos de este tipo más grandes del mundo. Allí viven casi 200.000 personas, según informó la BBC.
La demanda de productos de jabón alcanzó niveles récord ante las recomendaciones de lavarse las manos, e Innocent se dio cuenta de que había grandes dificultades de acceso. «Había muchas personas que no podían comprar jabón. Así que decidí ayudar a algunas con mis ahorros del negocio».
En mayo, Innocent participó en la Cumbre de Crecimiento de 2023 para sumarse a la Alianza para el Empleo de Personas Refugiadas del Foro Económico Mundial en su esfuerzo global y multisectorial por ampliar las oportunidades de empleo y empleabilidad para las personas refugiadas.
Aquí habla de su visión para el negocio, que ahora emplea a más de 40 personas refugiadas y miembros de la comunidad de acogida, y presta servicios a organismos de ayuda y empresas locales fuera del campamento.
«En los próximos cinco años, espero emplear a más de 100 personas y expandirme a otros países, como Uganda, Sudáfrica, Mozambique, Tanzania y Sudán del Sur».
Pero dice que alcanzar estos objetivos conlleva desafíos particulares debido a su condición de refugiado. «El primero [de los desafíos] es el acceso al capital. Soy emprendedor… pero me resulta difícil acceder a financiación, especialmente de instituciones formales, debido a mi condición».
El segundo y el tercero son el acceso al agua y el transporte de materias primas. «La mayoría de los productos químicos, los envases y las etiquetas vienen de Nairobi, y la falta de un documento de viaje ralentiza el proceso.
«No tendría estos problemas si no fuera refugiado».
¿Cómo podemos mejorar el acceso al empleo y al emprendimiento para las personas refugiadas?
Un estudio del Banco Mundial de 2018 reveló que más de 2.000 empresas en Kakuma aportan 56 millones de dólares estadounidenses a la economía de la región. Innocent sigue siendo optimista: dice que empezó con 1000 chelines kenianos (unos 7 USD) y que, en siete años, ha acumulado más de 10 millones (en activos).
Pero su experiencia apunta a algunos de los hallazgos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Su Hoja de ruta mundial para el emprendimiento de las personas refugiadas identifica estas necesidades principales de los emprendedores refugiados tras analizar estudios documentales y los resultados de entrevistas:
mejorar el acceso a la financiación, los mercados y la información
hacer frente a la xenofobia y la discriminación, y mejorar las relaciones con las comunidades de acogida
abordar las diferencias entre las políticas y su aplicación
promover cambios de comportamiento
mejorar la gestión operativa del apoyo al emprendimiento

Según Kelly Clements, Alta Comisionada Adjunta del ACNUR, «el mayor desafío al que se enfrentan muchas personas refugiadas es acceder al mercado laboral formal. Abordar estas barreras al empleo y al emprendimiento puede ser clave para liberar la innovación y crear oportunidades tanto para las personas refugiadas como para las comunidades de acogida».
Mientras algunas empresas privadas se están comprometiendo a ofrecer empleos, formación y conexiones con oportunidades laborales para las personas refugiadas, otras, como Manpower Group, colaboran con socios para ofrecer una plataforma de ofertas de empleo personalizada.
Ingka Group, que opera casi 400 tiendas IKEA en todo el mundo, está adoptando un enfoque local en sus estrategias de contratación y gestión del talento. Cuando millones de personas refugiadas de Ucrania huyeron a Polonia, IKEA Polonia, por ejemplo, empezó a «buscar talento, no currículos» y reconoció que el idioma era una barrera para alcanzar el éxito. Por ello, el equipo realizó entrevistas en el idioma de las personas refugiadas para darles más oportunidades de expresar sus habilidades y competencias.
«Desde sus humildes comienzos en la región de Småland, en Suecia, IKEA siempre se ha enorgullecido de las personas emprendedoras y se ha guiado por ellas. Tras años de experiencia trabajando con personas refugiadas dentro de la empresa y de la cadena de valor, estamos convencidos de que su resiliencia, experiencia, espíritu emprendedor y capacidad de adaptación impulsan una innovación beneficiosa tanto para las empresas como para la sociedad», afirma Tolga Öncü, director de Operaciones Minoristas de Ingka Group (IKEA).
Promover un cambio de mentalidad
La velocidad y la escala con que se desarrolló la guerra en Ucrania fueron excepcionales, al igual que la respuesta jurídica e institucional que provocó. La Alianza para el Empleo de Personas Refugiadas del Foro Económico Mundial aprovecha la oportunidad de aprender de la rápida integración laboral de las personas refugiadas ucranianas en los países de acogida para impulsar soluciones progresistas y equitativas para la integración económica de las poblaciones desplazadas por la fuerza en todo el mundo.
Tras la última tragedia en el Mediterráneo, la peor en varios años, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el ACNUR emitieron una declaración conjunta en la que piden «medidas urgentes y oportunas» para evitar más muertes en el mar. Cada año, cientos de migrantes de Oriente Medio, Asia y África intentan cruzar el Mediterráneo para llegar a la Unión Europea.
Las jornadas internacionales como el Día Mundial de los Refugiados, que se conmemora cada año el 20 de junio, ayudan a centrar la atención mundial en la difícil situación de quienes huyen de conflictos o persecuciones. Innocent espera que también impulsen un cambio de mentalidad hacia las personas refugiadas.
«Nadie planea convertirse en refugiado: hoy soy refugiado, pero puede que mañana ya no lo sea.
«Y ser refugiado no significa que no tengamos habilidades; es una condición que no define nuestras capacidades».

