Las emprendedoras de todo el mundo se ven limitadas por normas sociales que dictan que deben ser las principales cuidadoras.
Una nueva investigación muestra que las mujeres que tienen éxito en los negocios pueden sufrir sabotajes e incluso violencia en el hogar.
Las organizaciones no gubernamentales y las instituciones financieras deben desafiar las normas de género para empoderar a las mujeres en los negocios.
Una nueva investigación del programa Ignite de CARE en Pakistán, Perú y Vietnam ha demostrado hasta qué punto las aspiraciones profesionales de las mujeres se ven restringidas por la arraigada suposición de que una mujer debe ser la principal cuidadora de los hijos y que el hombre debe ser el sostenedor económico del hogar. Algunos de nuestros principales hallazgos son:
- En Vietnam, el 80% de los hombres y el 60% de las mujeres coincidieron en que las empresarias deben ser las principales cuidadoras de los hijos, a pesar de la presión que supone dirigir un negocio.
- En Perú, el 80% de las mujeres entrevistadas afirma estar sujeta a los roles de género tradicionales y a las expectativas y presiones de la familia y la sociedad como cuidadoras.
- En Pakistán, el 76% de los encuestados considera que los familiares desaprobarían que los ingresos de una emprendedora superen los de su esposo.
Uno de nuestros hallazgos más alarmantes fue que, cuando las emprendedoras comienzan a tener éxito, pueden sufrir sabotajes por parte de sus familiares varones, a veces incluso violencia o acoso sexual.
En Pakistán, las mujeres nos dijeron que, si empiezan a ganar más que sus familiares varones, se ven tan sobrecargadas con las responsabilidades del hogar que se ven obligadas a reducir, o incluso a abandonar, su negocio. Las emprendedoras que salen de casa para dedicarse a los negocios sin un familiar varón son consideradas menos morales y pueden ser objeto de acoso o de solicitudes de carácter sexual a cambio de acuerdos relacionados con el trabajo. En Perú, el 100% de las mujeres emprendedoras entrevistadas había visto o oído hablar de algún caso de violencia en su entorno cercano. Otra investigación ha estimado el coste de la violencia de género en Perú: las microemprendedoras pierden alrededor de 9.000 dólares al año, lo que supone una pérdida del 5,72% del PIB.
No solo los hombres imponen expectativas a las mujeres, sino también las propias mujeres y sus familiares femeninas. En Vietnam, se reveló que las suegras son las firmes defensoras de la norma relativa al cuidado de los hijos, y son las que más desaprueban que el hombre dedique más tiempo al cuidado de los hijos que la mujer. En Pakistán, son principalmente la madre del esposo y sus hermanas quienes presionan a las mujeres para que se queden en casa cuidando de los hijos y del hogar, y para que el hombre sea el principal sostenedor económico de la familia.
Tras haber trabajado en inclusión financiera durante 15 años, he visto muchas iniciativas fantásticas centradas en ayudar a las mujeres a acceder mejor a la financiación para hacer crecer sus negocios. Sin embargo, muy pocas iniciativas intentan comprender o abordar las normas de género profundamente arraigadas que frenan a las emprendedoras. La pobreza de tiempo es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan las mujeres, una situación estrechamente ligada al cuidado de los hijos y a las tareas del hogar. Es cierto que cambiar las normas de género no es una tarea sencilla, ya que requiere un compromiso a más largo plazo y no necesariamente producirá un rendimiento a corto plazo. Pero eso no debe detenernos. En CARE sabemos que involucrar directamente a las familias puede ser transformador, al aumentar tanto el tiempo que las mujeres pueden dedicar a su negocio como su poder de decisión.

Por primera vez, mi esposo reconoció mi trabajo y mi contribución a la sociedad y a la comunidad. Desde entonces, realmente me ayuda con los hijos y con las tareas del hogar. Ahora puedo viajar mucho más por trabajo
Thu, emprendedora, Vietnam
En Vietnam, me reuní recientemente con Thu, una mujer que dirige una red de agricultura ecológica, además de su propio negocio de alimentos. Me contó que tenía serias dificultades por la falta de apoyo de su esposo, lo que afectaba a su matrimonio y a su negocio. Tras un evento que organizamos para emprendedoras y sus familias, en el que se promovió la responsabilidad compartida en el hogar, me contó que había percibido una transformación; dijo: “Ese día, por primera vez, él reconoció mi trabajo y mi contribución a la sociedad y a la comunidad. Desde entonces, realmente me ayuda con los hijos y con las tareas del hogar. Ahora puedo viajar mucho más por trabajo.”
Mediante una combinación de campañas de redes sociales de gran alcance y talleres presenciales, CARE empieza a observar pequeños cambios. Las campañas mediáticas en los tres países, con modelos a seguir masculinos y femeninos, han puesto de relieve la responsabilidad compartida en el hogar y están normalizando el crecimiento y el éxito de las emprendedoras, lo que ha generado una amplia valoración hacia ellas.
Mi mensaje a las organizaciones no gubernamentales y a las instituciones financieras que trabajan en inclusión financiera es claro:
- Diseñar programas integrales para emprendedoras que incluyan abordar las normas de género restrictivas.
- Diseñar programas que promuevan los beneficios de la responsabilidad compartida en el hogar y de las contribuciones económicas de las emprendedoras.
- Recopilar datos sobre las percepciones y expectativas en torno a los roles de género y sobre cómo estos suponen barreras para el crecimiento de las empresas dirigidas por mujeres.
- Abogar por políticas que respondan a los desafíos específicos a los que se enfrentan las emprendedoras.
- Invertir en mujeres siempre genera un rendimiento.
Tras llevar a cabo esta investigación, también estamos introduciendo cambios en nuestros programas. Estamos desarrollando nueva formación, no solo para las mujeres y sus familias, sino también para nuestros socios financieros. Seguiremos con nuestras campañas y actividades de divulgación que promueven y normalizan la responsabilidad compartida y la independencia financiera y digital de las mujeres.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de diversidad, equidad e inclusión?
El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad conecta a líderes para comprender cómo el cambio económico y tecnológico está transformando los empleos, las competencias y las oportunidades.
A través del intercambio de conocimientos y la colaboración, el Centro permite a sus socios explorar modelos económicos inclusivos que respalden a las personas y a las sociedades durante la transición.
Al estudiar las barreras que frenan a las emprendedoras y, después, trabajar estrechamente con socios locales para derribar esas barreras, CARE está creando nuevas oportunidades para las emprendedoras que desean hacer crecer sus negocios.
Pese a que el programa Ignite se lanzó en plena pandemia, ha movilizado 115 millones de dólares en capital de préstamo para emprendedoras, lo que supone un incremento de veintidós veces la financiación inicial aportada por el Mastercard Center for Inclusive Growth. El 83% de los participantes en Ignite nos dicen que el programa ha contribuido a aumentar las ventas de sus negocios, lo que ayuda a fortalecer su resiliencia financiera.
Trabajando junto con las mujeres y sus redes de apoyo, queremos que todos reconozcan la importancia de la responsabilidad compartida en el hogar y que valoren la enorme contribución que las emprendedoras aportan a sus familias, comunidades y economías.

