Algo que los nuevos emprendedores suelen olvidar es el valor de los sistemas.
Los emprendedores trabajan a un ritmo acelerado y toman cientos de decisiones cada día. A menudo aprenden sobre la marcha y buscan eficiencias en todos los aspectos de su negocio. Algunos olvidan sistematizar los procesos nuevos. Y, con la emoción de un lanzamiento, a menudo se pasa por alto el valor de estos sistemas.
Yo también pasé por alto el valor de los sistemas. Al fundar Rakuten, procuré codificar nuestros valores y nuestra misión en cinco principios para el éxito. Uno de ellos era este:
Plantear hipótesis → Practicar → Validar
Este era el proceso que codifiqué para ayudar a los empleados de Rakuten a innovar. Era la forma en que fomentaba la experimentación y la curiosidad de manera mesurada. Funcionó. Pero pronto me di cuenta de que faltaba algo.
Sistemas. ¿Qué valor tiene una gran idea si nunca llega a toda la empresa? Si se lanza un producto con una nueva función inteligente, ¿por qué no compartirla con otros productos similares? Si un departamento descubre una forma de reducir los residuos, pero no la comparte, la empresa sale perdiendo. Para que las grandes ideas tengan verdadero éxito, deben dar un último paso y convertirse en sistemas.
Así que añadí otra palabra a mi mantra:
Plantear hipótesis → Practicar → Validar → Shikumika
Esa última palabra significa «sistematizar» en japonés. Todas las grandes ideas deben dar ese último paso para alcanzar todo su impacto. Es una palabra que no se me ocurrió de inmediato cuando era un joven emprendedor. Espero que aprendas de mi descuido y adoptes el Shikumika.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Hiroshi Mikitani es el CEO de Rakuten Inc.
Imagen: Un trabajador llega a su oficina en el distrito financiero de Canary Wharf, en Londres. REUTERS/Eddie Keogh.



