¿El liderazgo consiste en autoridad o en responsabilidad?

¿El liderazgo consiste en autoridad o en responsabilidad?
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Una y otra vez, he aprendido una lección dolorosa: no te enamores de tu propia autoridad.

Por ejemplo, esto es lo que escribí el año pasado en un artículo sobre el valor de la iniciativa:

Tenía 18 años y arrastraba una bobina de cable eléctrico por un escenario. El teatro universitario, con 2.000 butacas, estaba vacío, salvo por un puñado de tramoyistas como yo, que cobraban el salario mínimo, y el jefe de escenario, quien dirigía todo el lugar. Dejé la bobina en el montón y esperé a que me dijera qué hacer después.

Cuando el jefe de escenario se dio cuenta de que esperaba instrucciones, no me dio las que yo esperaba.

—Con un poco más de iniciativa, Bruce, podrías ser jefe de equipo. En vez de quedarte esperando a que te diga qué hacer, averigua qué hay que hacer y hazlo.

Lo que no escribí fue que, como jefe de equipo, me convertí en un imbécil insoportable con mis amigos del equipo.

Sí, aprendí a tomar la iniciativa. Conseguí un puesto directivo a una edad temprana. Pero no era un líder. Lideraba porque les decían a los demás que me siguieran, no porque quisieran hacerlo.

Durante años, me obsesioné con el poder de la iniciativa. Solo ahora empiezo a darme cuenta de que ese es un listón demasiado bajo.

Con demasiada frecuencia, la iniciativa gira en torno a objetivos personales. Toma la iniciativa y conseguirás un ascenso… o un aumento de sueldo.

Pero centrarse en la iniciativa no te enseña a ser líder. No te da la confianza serena necesaria para ayudar a guiar a un grupo grande fuera de una situación difícil.

La diferencia se reduce a unas pocas palabras. Una vez más, esto es lo que recuerdo que me dijo Lew: «En vez de quedarte esperando a que te diga qué hacer, averigua qué hay que hacer y hazlo».

Esto es lo que desearía que me hubiera dicho:

En vez de quedarte esperando a que te diga qué hacer, averigua qué necesita lograr el equipo y ayúdalo a hacerlo.

Ayudar al equipo no es lo mismo que andar dando órdenes a sus integrantes.

El verdadero liderazgo consiste en ayudar a las personas a lograr más de lo que creían posible. Consiste en anteponer las necesidades del grupo a las propias. Consiste en dejar el ego para el final, en vez de ponerlo primero.

La mayoría de las personas en puestos de autoridad son gerentes, no líderes. Disfrutan más de la autoridad que de la responsabilidad. Quieren la gloria de estar al mando, el dinero y la sensación que eso les produce: poder y éxito.

El verdadero liderazgo no consiste solo en aceptar responsabilidades; consiste en sentirse más motivado por la responsabilidad que por la autoridad. ¡Esta es una diferencia fundamental! En una entrevista de trabajo al principio de mi carrera, un ejecutivo me preguntó si quería autoridad o responsabilidad. No era ningún tonto; respondí «responsabilidad» porque sabía que era la respuesta correcta.

Pero no sabía que lo importante es cuál de las dos cosas te motiva. Si el poder, el dinero y el éxito son secundarios frente a hacer bien un trabajo, tienes potencial para ser un verdadero líder.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Bruce Kasanoff es escritor fantasma para emprendedores.

Imagen: Un empresario camina por el Foro Internacional de Tokio, en un distrito bancario del centro de Tokio. REUTERS/Thomas Peter

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