A lo largo de mi carrera, he descubierto que hay muy pocas cosas más intimidantes que convertirse en el jefe nuevo. Ya sea que llegues de otra empresa o asciendas para empezar a dirigir a tus compañeros, liderar a un grupo nuevo de personas requiere conciencia y confianza en ti mismo como líder.
¿Confía el equipo en mi liderazgo? ¿Se siente cómodo compartiendo sus inquietudes conmigo? Estas son preguntas que me he planteado desde que asumí mi nuevo cargo como responsable de estrategia y desarrollo de asesores en Merrill Lynch, pero he descubierto algunas tácticas invaluables que me han ayudado a generar confianza entre los miembros de mi equipo. Si tratas cada momento como una oportunidad para aprender, compartes el protagonismo con los demás y creas un ambiente inclusivo para abordar los problemas en un espacio abierto, establecerás un fuerte sentido de confianza y reconocimiento entre los empleados que lideras.
Empodera a los demás dándoles protagonismo
A veces, lo más eficaz que puedes hacer como jefe nuevo es dar un paso atrás y salir del centro de atención. Pide consejo a los miembros actuales del equipo, incluye a los empleados en cada oportunidad para hablar de su gran trabajo y considera dejar que otra persona anuncie las buenas noticias al equipo. Mostrar confianza y aprecio por tus nuevos empleados es una excelente manera de generar confianza con rapidez y sinceridad, y probablemente hará que los demás se unan y trabajen más duro.
Crea oportunidades para reducir las jerarquías y aumentar la participación. Si una reunión es pertinente para el trabajo de alguien, invítalo a participar, ya sea una reunión con un alto ejecutivo o una nueva capacitación. No te bases en los cargos y los niveles salariales para decidir cómo dirigir a las personas. Y si hay situaciones en las que podrías estar en desacuerdo con un empleado, piensa en las implicaciones más amplias y, si corresponde, deja que tome la decisión final. Generar confianza significa dejar espacio para el debate y respetar las opiniones de los demás.
Pon sobre la mesa el elefante en la habitación
Cuando las cosas se pongan incómodas, no las evites. En su lugar, aborda el problema o los problemas de frente y sé transparente sobre lo que preocupa al equipo. Prueba a empezar tu próxima reunión de forma provocadora. Aborda un problema empezando así: «Sé que esto es molesto. A nadie le gusta esta política. Es irritante. Así que hablemos ahora mismo de cómo nos sentimos». En esencia, creo que es fundamental poner todos los problemas sobre la mesa de inmediato.
Evitar los desafíos o andarse con rodeos sin duda frustrará a tus empleados, pero hacer frente juntos a las adversidades generará un fuerte sentido de unidad y apoyo mutuo. Sé sincero sobre los desafíos que afrontas, lo que te gusta y lo que no, y lo que más te preocupa. El contexto es clave. Comparte tu perspectiva y cómo piensas abordar un asunto, y crea un entorno en el que los miembros del equipo sientan que tienen voz y que su perspectiva se valora.
Lideren (y aprendan) como equipo
Desde el primer día como jefe nuevo, comprométete a afrontar los desafíos en equipo. Resuelvan los problemas juntos haciendo muchas preguntas y creando un diálogo abierto que dé pie al debate y, en última instancia, a una estrategia mejor. En lugar de preguntar qué salió mal, prueba a preguntar: «¿Cómo puedo ayudarnos a superar esto?».
Muéstrate vulnerable en los momentos de frustración y mantén siempre la puerta abierta para que los empleados hablen contigo. Dales la oportunidad de expresar sus inquietudes y empatiza con ellos cuando puedas. Hazles saber que cada día también es una experiencia de aprendizaje para ti y recalca que todos los errores dejan grandes lecciones. Si haces que los demás se sientan cómodos y respaldados, seguirán aprendiendo y confiarán en ti.
Por ejemplo, nuestro Programa de Asesores Financieros de Equipo de Merrill Lynch ha sido una excelente forma de empoderar a los aprendices para que se incorporen a un equipo de práctica y adquieran experiencia práctica con las herramientas y los recursos que necesitan para progresar en su carrera. Al contribuir al esfuerzo general del equipo, los aprendices pueden forjar relaciones sólidas con sus líderes de equipo y, en última instancia, ganarse la oportunidad de destacar.
La confianza es única porque no se puede construir de la noche a la mañana. Sin embargo, si empiezas a incorporar pequeñas tácticas a tu estilo de liderazgo, tus empleados pronto reconocerán que tienes en cuenta sus intereses. Aprende de ellos, empodéralos y trabaja junto a ellos. Tus empleados confiarán en ti y ofrecerán un trabajo de la máxima calidad cuando te abras a ellos.


