Conscientes de que el éxito exportador es clave para el éxito de las industrias y de países enteros, las políticas comerciales nacionales han estado en el centro de los debates recientes sobre políticas públicas. Donald Trump fue elegido, en parte, al culpar de los males de muchas industrias manufactureras estadounidenses a acuerdos comerciales como el TLCAN, además de pedir protección gubernamental para la manufactura. En los debates sobre desarrollo económico, muchos reclaman políticas industriales nacionales que ayuden a elegir a los sectores ganadores, especialmente para diversificar la economía y reducir la dependencia de las exportaciones de productos básicos. Investigaciones empíricas recientes sugieren que ambos argumentos exageran la importancia de las políticas comerciales nacionales en los resultados reales de las exportaciones por industria, y que incluso podrían empeorar las cosas, en lugar de mejorarlas, si se abandonan los acuerdos comerciales y se aplican políticas industriales agresivas.
Una visión extendida del comercio pone el acento en la ventaja comparativa basada en las dotaciones de mano de obra y capital, así como en las dotaciones naturales de productos básicos no renovables o en las condiciones propicias para los productos básicos renovables. Las críticas de Trump a los acuerdos comerciales parecen reflejar, en parte, el temor de larga data a que las industrias de los países con salarios altos se vean desplazadas por una avalancha de importaciones de países con salarios bajos si se firman acuerdos comerciales con ellos. Las recomendaciones de aplicar políticas industriales en países en desarrollo reflejan la visión tradicional de que las dotaciones de productos básicos condenarán al país a depender en exceso de uno o dos productos cuyos precios mundiales son volátiles o están cayendo, a menos que las políticas industriales logren diversificar la economía.
Un influyente artículo que cuestionó la explicación simple de la especialización exportadora basada en las dotaciones fue el de Hausmann y Rodrik (2003). Sus autores mostraron que los países suelen especializarse en categorías muy acotadas (por ejemplo, Bangladesh exporta sombreros, pero no balones de fútbol, mientras que Pakistán hace lo contrario), demasiado específicas para explicarse por la mano de obra barata o las dotaciones de productos básicos, lo que pone en duda las explicaciones simples de la ventaja comparativa basadas en esos factores. Su trabajo aún podría haber llevado a concluir que la política industrial era clave para explicar esos éxitos tan especializados o para alcanzarlos en el futuro, sobre todo si el proceso de descubrir qué bienes puede exportar un país genera una externalidad positiva, como sostienen en Hausmann y Rodrik (2006).
Sin embargo, nuestros hallazgos en un artículo reciente cuestionan incluso esta posible función de la política industrial (Daruich et al. 2016). Primero volvemos a examinar el hecho bien conocido de la hiperespecialización de las exportaciones: unos pocos bienes exportados representan la mayor parte del valor de las exportaciones de cada país. Lo novedoso es que encontramos que las hiperespecializaciones son muy inestables, por lo que es poco probable que se expliquen por la política industrial o que esta pueda funcionar siquiera a mediano plazo.
Por ejemplo, la correlación media entre las posiciones de los principales productos de exportación en 1998 y las posiciones de esos productos en 2010 es de apenas 0,3. Este hallazgo no concuerda con patrones estables de ventaja comparativa basada en las dotaciones. Las correlaciones de posiciones bajan a alrededor de 0,1 cuando examinamos los flujos de exportación, definidos tanto por tipo de producto como por destino. Como se muestra en la Tabla 1, estos resultados no varían mucho según examinemos los 20, 50 o 100 principales productos o flujos de exportación, ni según incluyamos o no productos extractivos (principalmente mineros) y productos básicos (principalmente agrícolas, como el café y el algodón). Estas correlaciones de posiciones son apenas algo más altas en los países ricos que en los países en desarrollo, y siguen siendo bajas en prácticamente todos los países.1
Tabla 1. Correlaciones de posiciones de las principales exportaciones, 1998-2010 (promedio de todos los países)
Notas: La tabla presenta el promedio de todos los países de la correlación entre las posiciones de los principales productos de exportación y las de los flujos de exportación (producto por destino) exportados en 1998 y sus posiciones en 2010.
Ilustramos gráficamente la inestabilidad de los 20 principales productos de exportación de dos países: Tanzania y Estados Unidos. Las Figuras 1 y 2 muestran cuán generalizada es esta inestabilidad. Llama la atención que se observe un grado similar de inestabilidad tanto en una economía industrial líder como en una economía en desarrollo, pese a que la composición de sus productos es muy distinta.
Figura 1. Rotación de las principales exportaciones de Tanzania
Notas: La figura presenta las posiciones y los valores de las diez principales exportaciones en 1998 y en 2010, así como sus posiciones y valores en el otro extremo de la muestra, todo a precios de 2012 (miles de dólares estadounidenses).
Figura 2. Rotación de las principales exportaciones de Estados Unidos
Notas: La figura presenta las posiciones y los valores de las diez principales exportaciones en 1998 y en 2010, así como sus posiciones y valores en el otro extremo de la muestra, todo a precios de 2012 (miles de dólares estadounidenses).
A continuación investigamos qué explica esta inestabilidad. Para ello, desarrollamos una metodología que la descompone en factores propios del producto dentro de un país (ventaja comparativa), factores bilaterales entre el origen y el destino, factores de demanda en el destino y todas las interacciones posibles entre origen, producto y destino. Nuestra metodología tiene en cuenta los productos nuevos y los que desaparecen. Aplicamos este método a la muestra de los 20 principales flujos de exportación de cada país y, luego, al conjunto de los productos que exporta cada país.
Tabla 2. Resultados de la descomposición de la varianza del crecimiento de las exportaciones
Notas: Descomposición de la varianza del crecimiento de los flujos de exportación entre 1998 y 2010 para el país promedio. Hay dos submuestras: las 20 principales exportaciones y todos los flujos de exportación. Las columnas no suman exactamente 100 porque no se indican otros términos de covarianza, que representan una pequeña proporción de la varianza total.
Encontramos que los factores relacionados con productos específicos de cada país explican solo el 19 % de la variación del éxito dentro de un país, lo que debilita las explicaciones basadas en las dotaciones nacionales de factores o de productos básicos, como la mano de obra barata que teme Trump o la dependencia de los productos básicos que preocupa a los responsables de las políticas de desarrollo. Encontramos que los factores entre el país de origen y el de destino explican apenas otro 18 %; entre ellos figuran los acuerdos comerciales a los que culpa Trump, pero también muchos otros factores bilaterales conocidos, como los cambios en el transporte y otros costos comerciales. En conjunto, los factores relacionados con el país de origen representan el 37 % de la variación del éxito exportador, aunque las fuerzas bilaterales no están determinadas únicamente por el país de origen. Esta proporción baja al 29 % cuando examinamos todos los flujos.
Alrededor del 30 % de la varianza es idiosincrásica: no la explica ningún factor específico de los productos, los países de origen o los destinos. Esta proporción sube al 50 % al examinar todos los flujos de exportación. El comercio parece un casino en el que es difícil saber qué dará resultado.
Sin embargo, esta sorprendente frecuencia de sorpresas no debería llevar a cerrar el casino por completo. Participar en el comercio es importante, como han demostrado varios estudios (por ejemplo, Frankel y Romer, 1999), pero es necesario que tanto el mercado como el apoyo gubernamental tengan la agilidad suficiente para respaldar lo que funcione en cada momento. Las políticas gubernamentales no deberían intentar mantener el apoyo a un producto en particular. El gobierno no debería tratar de revertir el fracaso de especializaciones que antes tenían éxito, aunque podría intentar amortiguarlo mediante políticas generales, como la asistencia para el ajuste comercial o la protección frente a la quiebra. La mejor política gubernamental para promover las exportaciones consistiría simplemente en crear condiciones favorables para las empresas, de modo que los emprendedores privados puedan aprovechar las nuevas oportunidades a medida que surjan.
Referencias
Daruich, D., W. Easterly y A. Reshef (2016), «The Surprising Instability of Export Specializations», documento de trabajo del NBER n.º 22869.
Frankel, J. A. y D. Romer (1999), «Does Trade Cause Growth?», The American Economic Review, 89(3): 379-399.
Hausmann, R. y D. Rodrik (2003), «Economic development as self-discovery». Journal of Development Economics 72. 603-633.
Hausmann, R. y D. Rodrik (2006), «Doomed to Choose: Industrial Policy as Predicament», documento de trabajo, Universidad de Harvard, Escuela de Gobierno John F. Kennedy.
Notas finales
[1] En nuestro artículo mostramos que es poco probable que estas bajas correlaciones se deban principalmente a errores de medición en los datos. Estos resultados también se mantienen al usar un año anterior a la crisis reciente en lugar de 2010.


