Cuando tenía 6 años, llevé a casa mi primer examen de matemáticas para enseñárselo a mi padre. Me emocionó haber sacado 99 sobre 100, hasta que mi padre me dijo enseguida: «¿Por qué no sacaste 100?»
Dos semanas después, llevé a casa el siguiente examen de matemáticas. ¡Había sacado 100! De algún modo, seguía sin ser suficiente. «No hiciste bien el ejercicio de puntos extra», me dijo mi padre. «Podrías haber sacado 104».
Durante muchos años, esos momentos y otros parecidos me han impulsado a querer más: ser mejor y esforzarme siempre por alcanzar la perfección y tener más éxito. Siempre quiero más. Siempre quiero ser y hacer mejor las cosas. Si llego a fundar una empresa exitosa, quiero fundar otra. Si tengo un libro superventas, quiero un segundo y un tercero. Si mi equipo alcanza un hito importante, quiero alcanzar otro aún mayor y mejor cuanto antes.
Durante muchos años, querer siempre más y tener dificultades para sentirme satisfecho ha sido una verdadera debilidad mía. Pero también ha sido una fortaleza, pues, en muchos sentidos, ha sido la fuerza impulsora detrás de iniciativas exitosas.
El año pasado escribí sobre cómo convertir las debilidades en fortalezas. El mes pasado pregunté a jóvenes emprendedores exitosos, miembros del Young Entrepreneur Council (YEC) , cuáles eran sus mayores debilidades y cómo las habían convertido en fortalezas. Sus respuestas fueron sinceras, vulnerables y útiles:
1. Ingenuidad

Ser ingenuo puede ser una fortaleza. Evita que temas cosas que ni siquiera sabes que deberías temer. Por ejemplo, tuiteé al director ejecutivo de la mayor empresa de propiedad privada de Luisiana y concerté una reunión por Twitter. Ni siquiera supe lo grande que era la empresa hasta después de conseguir la cuenta. Se convirtió en mi segundo cliente, y no sabía lo difícil que había sido llamar su atención hasta que me lo contó el cliente.
– Kenny Nguyen, Big Fish Presentations
2. Exigencia excesiva

Ser demasiado quisquilloso puede resultar molesto en la mayoría de las situaciones sociales; sin embargo, para quien funda una empresa suele ser un catalizador del emprendimiento. A menudo, los fundadores no quieren conformarse con cómo son las cosas y quieren hacerlas como deberían ser. Esto suele dar pie a nuevos productos y servicios que atraen a otras personas con una mentalidad similar.
3. Obsesión

Relacionarse en situaciones sociales con personas obsesivas puede ser agotador. Escuchar a alguien hablar sin parar de una película reciente o de los pormenores de una dieta concreta puede cansar muy pronto. Pero para tener éxito como fundador hay que ser obsesivo. Para resolver de verdad un problema y encontrar una gran solución, hay que pensar en ello a todas horas, día y noche. Hay que obsesionarse con ello.
– Charlie Graham, Shop It To Me, Inc.
4. Carácter inflexible

Ser inflexible puede considerarse una debilidad, pero es una cualidad que se encuentra en muchos fundadores excepcionales. Es una cualidad que no permite conformarse con menos, ni de uno mismo ni de los demás. Una actitud inflexible puede marcar la diferencia entre lo bueno y lo excelente.
– Mark Krassner, Knee Walker Central
5. Optimismo

Se ha demostrado una y otra vez que las personas optimistas tienen más éxito que las pesimistas. No se debe a que juzguen con mayor precisión cualquier situación (a menudo, las personas cínicas son más certeras), sino a que, para empezar, se exponen a más situaciones. Las personas optimistas ven oportunidades antes que los demás y tienen más éxito. Los fundadores optimistas son más audaces y visionarios.
6. Inseguridad

Aunque en exceso puede paralizar, cierta inseguridad, sobre todo cuando se persigue una estrategia audaz, puede ser beneficiosa. Te impulsa a dar lo mejor de ti, a no bajar la guardia, evaluar a la competencia y reconocer con honestidad tus debilidades y limitaciones para poder mitigarlas.
–David Ehrenberg, Early Growth Financial Services
7. Ser demasiado amable

Sobre todo si diriges una empresa de servicios, ser demasiado amable no siempre es malo. La amabilidad y la serenidad bajo presión son las mejores formas de mostrar a los empleados que estamos aquí para atender a nuestros clientes, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Hay un momento para decir que no y plantarse, pero empezar ante todo por ser amable no es una mala postura.
8. Exceso de confianza sin complejos

A nivel personal, resulta molesto tratar con alguien tan confiado que raya en la arrogancia, pero esa actitud es fundamental para quien funda una empresa. Tiene que creer en lo que hace cueste lo que cueste y promocionar su empresa sin complejos entre todos los integrantes de su entorno. Una fuerte confianza en sí mismo le ayuda a mantener su visión cuando está rodeado de otras personas talentosas que compiten por el mismo mercado.
9. Tener la cabeza en las nubes

Cuando imaginamos a un fundador exitoso, pensamos en alguien capaz de gestionar productos y tomar la iniciativa. Pero para un fundador, una bendición disfrazada podría ser tener un poco la cabeza en las nubes. La diligencia puede ser necesaria para la ejecución cotidiana, pero a menudo son los soñadores quienes conciben ideas audaces, capaces de multiplicar por diez el impacto y compensar con creces la falta de diligencia.
– Brian Honigman, BrianHonigman.com
10. Mente dispersa

Mis conocidos y colegas más creativos casi nunca dejan de pensar o explorar. Esta tendencia a distraerse fácilmente con ideas o estímulos nuevos les permite conectar dos o más ideas aparentemente inconexas para crear soluciones e innovaciones sorprendentes y originales. ¡Ojalá pudiera decirle a mi yo adolescente que, a veces, concentrarse demasiado en la escuela en realidad obstaculizaba la creatividad!
11. Aprendiz de mucho, maestro de nada

Al comienzo de la vida de una empresa, sus fundadores deben cubrir una amplia variedad de áreas, como ventas, desarrollo de productos, contabilidad, finanzas y atención al cliente. Los fundadores exitosos pueden encargarse de lo básico en todos estos departamentos el tiempo suficiente para desarrollar un producto mínimo viable (MVP) y captar a los primeros clientes clave.
12. Personalidad tipo A

Tener una personalidad tipo A es una debilidad que a veces puede hacer que la vida de uno sea miserable, pero puede ser útil para un emprendedor si tiene una visión clara y busca lograr resultados siendo proactivo, manteniendo una concentración absoluta y teniendo una obsesión por el orden.
– Tolga Tanriseven, GirlsAskGuys
13. Perseverancia incansable

La tenacidad o perseverancia puede resultar molesta para los demás, porque no aceptamos un «no» por respuesta. Sin embargo, este rasgo beneficia a los fundadores, pues perseveramos hasta terminar el trabajo.
– Carrie Rich, The Global Good Fund
14. Insatisfacción constante

Aunque puede dificultar la vida en casa, los emprendedores suelen beneficiarse de que lo bueno nunca sea suficiente. ¿Alcanzaste una meta de ingresos? La subes. ¿Lanzaste un producto? Empiezas a planear el siguiente. ¿A tu empresa le va bien? A muchos de tus competidores les va mejor. Aunque esta insatisfacción constante parezca negativa, bien equilibrada puede conducir a la creación de grandes empresas.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Dave Kerpen es el fundador y director ejecutivo de Likeable Local, y autor superventas del New York Times y conferenciante
Imagen: Un corredor de bolsa consulta las cifras de los índices bursátiles en la pantalla de su ordenador en una firma de corretaje de Bombay, el 6 de agosto de 2007. REUTERS/Punit Paranjpe



