Los emprendedores se enfrentan a cientos de decisiones cuando crean una empresa, y a menudo sienten la tentación de optimizar cada una de ellas, a veces abriendo nuevos caminos. Sin embargo, lo mejor es centrar la energía y la atención en cuestiones clave. Mi experiencia y conocimientos se refieren a empresas estadounidenses, pero estas son prácticas generalmente aceptadas para las startups:
Estructura corporativa. Cada país tiene distintas entidades comerciales, como sociedades anónimas, sociedades colectivas, sociedades de responsabilidad limitada y cooperativas. Conviene elegir una estructura corporativa que reúna tres características: que resulte familiar, si no cómoda, para los inversores; que pueda venderse a otras empresas o en el mercado bursátil; y que permita ofrecer incentivos económicos a los empleados. En Estados Unidos, si tu objetivo es crear «el próximo Google», debes constituir una sociedad anónima de tipo C en Delaware.
Propiedad intelectual. Una startup debe ser inequívocamente propietaria de su propiedad intelectual o tener inequívocamente una licencia para utilizarla. Esto significa que no hay demandas ni riesgo alguno de demandas por parte de antiguos empleadores, y tampoco acusaciones de que la propiedad intelectual infrinja las patentes de otras personas. Además, la propiedad intelectual y las licencias deben pertenecer a la startup, no a sus fundadores. Esto se debe a que nunca se quiere llegar a una situación en la que un fundador descontento abandone la startup y se lleve consigo la propiedad intelectual, lo que la dejaría paralizada.
Estructura de capital. Se refiere a la propiedad de la startup. Hay cuatro señales de alerta: 1) unos pocos fundadores poseen la gran mayoría de la startup y no están dispuestos a ampliar la participación a otros empleados; 2) un pequeño grupo de inversores ejerce un control dominante y no quiere que se diluya su participación; 3) decenas de pequeños inversores convierten la gestión de los accionistas en una tarea onerosa y lenta; y 4) rondas de financiación anteriores con valoraciones excesivas que hacen que la inversión resulte poco atractiva para nuevos inversores.
Antecedentes de los empleados. Entre los motivos de preocupación figuran los ejecutivos casados entre sí o emparentados; los amigos sin cualificación en puestos de alto nivel; y los empleados de alto nivel con condenas penales. Estos problemas pueden indicar que la startup no es una meritocracia.
Cumplimiento normativo. Se refiere a problemas relacionados con las leyes y normativas estatales o federales, el impago de impuestos y la captación de inversores no cualificados. Por lo general, los problemas de cumplimiento normativo indican una dirección incompetente o corrupta; ambas cosas son inaceptables y obstaculizarán el progreso.
Los expertos han escrito libros enteros sobre estos cinco temas, así que no tomes decisiones basándote en mi breve explicación de cuestiones tan complejas. En estos ámbitos, solo necesitas saber qué es lo que no sabes para encontrar a un experto que sí lo sepa.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Guy Kawasaki es el evangelista jefe de Canva.
Imagen: Una empresaria aparece en silueta mientras atraviesa el Arche de la Défense, en el distrito financiero al oeste de París, el 20 de noviembre de 2012. REUTERS/Christian Hartmann.



