Muchas personas miran empresas de alto crecimiento que valen millones o miles de millones de dólares y piensan: “¡Uau, cómo lo han hecho?”. Existe un aire de misticismo ligado al crecimiento empresarial revolucionario, y muchos directivos se preguntan si hay una fórmula secreta para convertir un negocio en una empresa de alto crecimiento.
La respuesta es “sí” – y lo que es aún mejor – los directores ejecutivos pueden aprender el arte y la ciencia del crecimiento empresarial.
Durante 20 años he trabajado con cientos de directores ejecutivos de empresas en crecimiento en Australia, Estados Unidos, Europa, China, India, Singapur y Nueva Zelanda. El año pasado la UniSA me contrató para crear el Centre for Business Growth, con el fin de ayudar a los directores ejecutivos y a sus equipos directivos a aprender a liderar y gestionar el crecimiento. Desde entonces, hemos trabajado con más de 75 empresas en Australia con ingresos de entre 5 y 50 millones de dólares, ayudando a sus equipos directivos a entender qué deben hacer, o dejar de hacer, para crecer.
Por mi experiencia, hay varias razones por las que las empresas no crecen o han dejado de crecer. Estos son los cinco errores más comunes que cometen los directores ejecutivos y los equipos directivos al hacer crecer una empresa, y cómo pueden superarlos.
1: No definir la misión, la visión y los valores de la empresa
Suena sencillo, pero contar con una misión, una visión y un conjunto de valores claramente definidos puede ayudar a lograr la alineación en una empresa. La declaración de misión es el núcleo del propósito de la empresa: la razón de ser de la organización. Los líderes deben mantener la misión sencilla y asegurarse de que defina qué hace la empresa, para quién y cuál es el resultado deseado. Los valores son los principios y comportamientos comunes que describen cómo opera la organización y cómo el director ejecutivo desea que los empleados interactúen entre sí, con los clientes, los proveedores y los vendedores.
Crear una visión compartida para la empresa es poderoso: es sumamente importante para involucrar al personal, mantiene motivadas a las personas, aporta sentido y hace que el trabajo de cada persona sea significativo. Es función del director ejecutivo crear la visión de hacia dónde se dirige la empresa, involucrar al equipo en la estimación de lo que se necesitará para llegar allí y, después, asegurarse de que los empleados comprendan realmente cómo lo que hacen contribuye a alcanzar esa visión.
2: No comprender los roles y responsabilidades como director ejecutivo
Demasiados líderes empresariales creen que su trabajo es tomar todas las decisiones y estar en el centro de todo. Sienten que deben demostrar a sus empleados que pueden hacer el “trabajo real” implicándose en las operaciones diarias de la empresa. Lo cierto es que demasiados directores ejecutivos terminan trabajando “en la empresa” en lugar de “sobre la empresa”.
Los directores ejecutivos deben entender cómo cambian sus roles y responsabilidades durante las distintas etapas del crecimiento y cómo su comportamiento incide en el crecimiento de la empresa de una etapa a la siguiente. Es importante que deleguen, se comuniquen de manera eficaz y planifiquen con antelación para evitar convertirse ellos mismos en el cuello de botella del crecimiento de la empresa.
3. El crecimiento a lo grande no es el mejor camino hacia el crecimiento
Muchos directivos optan por una estrategia de crecimiento “a lo grande”: vender más de sus productos actuales o aumentar el valor de los clientes existentes. Si los directivos se toman en serio el crecimiento, deben pensar en identificar nuevos segmentos de clientes, desarrollar nuevos productos o vender productos nuevos a nuevos segmentos de clientes. Como instaban Steve Jobs y Apple a la gente: “piensa diferente”. Los directores ejecutivos deben crear una cultura que anime a probar cosas nuevas, a aprender de los fracasos y a estar dispuestos a experimentar para crecer.
4. Depender de la “suerte”
En tiempos de abundancia, cuando el mercado envía negocios, es demasiado fácil convertirse en un tomador de pedidos y no en un constructor de negocio. Algunas empresas están en el lugar adecuado en el momento oportuno y crecen porque la economía estaba en expansión, los directivos tenían buenas redes de contactos y los negocios llegaban sin necesidad de hacer mucho. Si los directivos quieren seguir haciendo avanzar su empresa en la curva de crecimiento, deben estar preparados para un cambio en el mercado y contar con una estrategia de crecimiento que apunte a distintos segmentos de clientes. Deben planificar el futuro, desarrollar la infraestructura que respalde su crecimiento y aprovechar el impulso actual para construir cimientos sólidos que les permitan superar los desafíos de mañana.
5. No mantener el hambre de crecer ni pensar en grande
Cuando las empresas llegan a cierto punto, algunos directores ejecutivos y líderes se ponen en piloto automático. Tienen dinero suficiente para llevar un estilo de vida cómodo, tener una casa en la playa y disfrutar de buenas vacaciones. Muchos directores ejecutivos piensan: “¿por qué debería arriesgar todo lo que tanto me ha costado conseguir? ¿Por qué no conformarme con lo que tengo?”
Los directores ejecutivos que hablan así han alcanzado el techo de complejidad. No saben qué hacer para llevar la empresa al siguiente nivel y no piensan en grande. Levantan el puente levadizo y quieren proteger su castillo.
Uno de los cambios más importantes que deben hacer los directivos para construir un negocio de alto crecimiento es su mentalidad. En cuanto los líderes empresariales empiezan a abrir la mente y a pensar que su empresa podría facturar 100 millones de dólares en lugar de 10 millones de dólares, comienzan a desafiarse a sí mismos y a su equipo, y encaminan la empresa hacia el éxito.
Para los directores ejecutivos y directivos dispuestos a cambiar, crecer exige visión, valentía, conocimiento, trabajo en equipo y ejecución.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original.. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde los puntos de vista expresados.
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Autora: Jana Matthews es ANZ Chair in Business Growth y directora del Centre for Business Growth de la University of South Australia.
Imagen: Emma Rose, de Gran Bretaña (izq.), y Nils Westerlund, de Suecia, trabajan en la oficina de HowDo, una start-up de aplicación “hágalo usted mismo”, en el espacio de coworking Wostel de Berlín. REUTERS/Thomas Peter



