Bagher Husseini es un refugiado afgano que viajó a Irán tras huir de los combates en la provincia de Ghazni, en Afganistán.
Sastre de profesión, actualmente participa en una colaboración entre estudiantes franceses de moda y migrantes de Afganistán y Oriente Medio.
El Proyecto Reprise ofrece formación a migrantes para transformar ropa de segunda mano en prendas masculinas de moda, desde un taller en un suburbio al sur de París.
Los estudiantes de moda y los trabajadores sociales esperan actualmente obtener máquinas de coser profesionales que les ayuden a presentar su primera colección.
Con restos de tela vaquera, el refugiado afgano Bagher Husseini confeccionó un par de vaqueros anchos con parches con flecos que espera que se exhiban en una pasarela francesa a finales de este año.
Husseini ya había trabajado antes con una máquina de coser. Llegó a Irán tras huir de los combates en la provincia de Ghazni, en Afganistán, y subsistió con los modestos ingresos de sastre.
Ahora participa en una colaboración entre estudiantes franceses de moda y migrantes de Afganistán y Oriente Medio. El proyecto Reprise pretende formar a migrantes para que adquieran las habilidades necesarias para convertir ropa de segunda mano en prendas masculinas de estilo audaz.
«Disfruto seleccionando distintos colores, distintos tipos de tela... y luego creando algo especial con ellos», declaró Husseini en su lengua materna, el dari.
Entre sus nuevas creaciones figuran vaqueros, chaquetas y sombreros, a veces inspirados en la indumentaria tradicional afgana.
Reprise surgió a partir de un rudimentario taller de costura.
El taller se encuentra dentro de un centro de internamiento que alberga a 200 solicitantes de asilo en un suburbio al sur de París.
Una o dos veces por semana, un grupo de solicitantes de asilo se une al taller para perfeccionar nuevas habilidades en bordado, ganchillo y modelaje.
«Me gusta venir a modelar. Modelar y (jugar al) críquet», dijo el solicitante de asilo Imran Hazarbuz, que solía jugar al críquet en su Afganistán natal. «No sé qué trabajo me conviene más, ya veremos».
Los estudiantes de moda y los trabajadores sociales desean obtener máquinas de coser profesionales y tela de marcas de moda. Si logran acelerar el ritmo al que pueden confeccionarse las prendas, una primera colección podría comercializarse a finales de este año.
«La historia está ahí, y las prendas transmiten esta historia», declaró el estudiante de moda Hugo Castejon-Blanchard.
Reportaje de Michaela Cabrera; edición de Richard Lough y Mike Collett-White.

