Este artículo se publica en colaboración con VOX EU.
En los últimos años, el debate sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes) y cómo financiarlas se ha convertido en una cuestión de política pública crucial. Las pymes representan una proporción muy elevada del empleo y del PIB en todas las economías y, como casi todas las grandes cosas empiezan siendo pequeñas, son elementos clave de las perspectivas de crecimiento en todas partes (por ejemplo, WEF 2015). Al mismo tiempo, entrañan riesgos y, en conjunto, representan una gran parte de los préstamos bancarios. Encontrar el equilibrio adecuado entre apoyar a las pymes y su expansión y, a la vez, contener y distribuir eficazmente el riesgo de financiarlas es difícil. Lo ha sido aún más durante los largos años de la crisis financiera y el consiguiente endurecimiento de la regulación financiera y de los requisitos prudenciales. En el segundo número de European Economy – Banks, Regulation and the Real Sector, varios autores analizan cómo afrontar esta compleja disyuntiva.
La primera pregunta es, por supuesto, por qué es necesario financiar a las pymes y por qué este asunto es tan delicado desde el punto de vista de las políticas públicas. Hay una perspectiva estática y otra dinámica para abordar esta cuestión. La perspectiva estática se refiere a la existencia y supervivencia de una gran parte de la economía nacional en todos los países. Más del 99% de todas las empresas de la UE son pymes y representan el 66.9% del empleo total (Figura 1). Las pymes también suponen una carga considerable para los balances bancarios: los nuevos préstamos a pymes representaron alrededor del 27% de los nuevos préstamos a sociedades no financieras en la zona del euro, con máximos de alrededor del 40% en Italia y España (Figura 2). La perspectiva dinámica consiste en favorecer la reasignación de recursos hacia empresas de rápido crecimiento. Por ejemplo, históricamente, las empresas emergentes y las empresas jóvenes de rápido crecimiento han representado alrededor del 70% de la creación bruta anual de empleo en Estados Unidos (Haltiwanger 2014). Pero, aunque la mayoría de las grandes empresas empiezan siendo pequeñas, no todas llegan a ser grandes: alrededor del 50% de las empresas privadas creadas en Estados Unidos en 2009 y alrededor del 30% de las empresas estadounidenses que ya tenían cinco años en 2009 habían salido del mercado para 2014 (DeYoung et al. 2015, De Young 2015).
Figura 1. El papel de las pymes en determinados países europeos

Fuente: Comisión Europea, Annual Report on European SMEs. Según la recomendación de la UE 2003/361, se clasifican como pymes las empresas con menos de 250 empleados y una facturación anual que no supere los 50 millones de € (o un total de balance que no supere los 43 millones de euros).
Figura 2. Nuevos préstamos a pymes como proporción del total de nuevos préstamos a empresas

Fuente: ECB Statistical Data Warehouse. Media móvil de 12 meses del valor de los nuevos préstamos a pymes (nuevas operaciones, por un valor de hasta 1 millón de €, inclusive) con respecto al total de nuevos préstamos a sociedades no financieras.
Si las pymes son fundamentales tanto en términos estáticos como dinámicos, las imperfecciones de los mercados financieros obstaculizan su capacidad para sobrevivir y expandirse. La palabra clave (bien conocida, pero que suele quedar relegada en las propuestas de políticas públicas que abogan por un apoyo ilimitado e incondicional a las pymes) es «fallo de mercado»: si los mercados financieros funcionaran adecuadamente, no habría un problema específico de financiación de las pymes. La información asimétrica entre las instituciones financieras y las empresas limita las oportunidades de financiación y el ajuste entre la oferta y la demanda, sobre todo en el caso de las pymes, que son menos transparentes que las grandes empresas. Además, las implicaciones para los mercados financieros varían mucho según consideremos que el tamaño reducido es una situación permanente o transitoria: las empresas jóvenes, que por razones obvias tienden a ser más pequeñas, son aún menos transparentes para los bancos. De hecho, se necesita tiempo para señalar la rentabilidad y el nivel de riesgo, lo que hace más intensa la selección adversa en las empresas más jóvenes y, por tanto, más pequeñas.
Los fallos de mercado no solo pueden generar un volumen de financiación ineficiente, sino también una asignación inadecuada que excluya a los prestatarios que más la merecen: las pymes no tienen derecho a recibir financiación por el mero hecho de ser pymes. Resolver los fallos de mercado significa precisamente encontrar formas de seleccionar con eficacia, por ejemplo, impulsando a las empresas jóvenes y pequeñas con oportunidades de crecimiento rápido. Se han debatido muchas propuestas y buenas prácticas para fomentar y apoyar a las pymes, pero no existen soluciones óptimas que lo abarquen todo (Barba Navaretti et al. 2015).
Estas preocupaciones adquieren aún más importancia ante perturbaciones sistémicas negativas graves. Las pymes cobraron especial protagonismo durante los largos años de la crisis financiera y de deuda soberana. De hecho, varios indicadores muestran un mayor nivel de dificultades para estas empresas, especialmente en el punto álgido de la crisis global: una proporción mucho mayor de préstamos morosos sobre el total de préstamos (Figura 3), una caída más rápida de la rentabilidad y un mayor número de estas empresas que declaran una brecha de financiación entre sus necesidades y la disponibilidad efectiva de fondos.
Figura 3. Préstamos morosos por tamaño de empresa

Fuente: EBA, “Discussion Paper and Call for Evidence on SMEs and SME Supporting Factor”, 2015-02. Los datos corresponden a finales de 2014.
Requisitos de capital para la concesión de préstamos
La respuesta de las políticas públicas a este déficit fue contundente: en la UE se redujeron los requisitos de capital para los préstamos a pymes mediante el llamado «factor de apoyo»; muchos gobiernos europeos y, finalmente, la UE crearon fondos financiados total o parcialmente con dinero de los contribuyentes que invierten directamente en pymes o proporcionan garantías de crédito; y varias intervenciones aumentaron la viabilidad del agrupamiento y la titulización de préstamos a pymes.
Tanto la reducción de los requisitos de capital para los préstamos a pymes mediante el «factor de apoyo» como las garantías públicas de crédito tienen por objeto ampliar los préstamos a pequeñas y medianas empresas reduciendo su coste en términos de consumo de capital. Hay argumentos teóricos y pruebas empíricas limitadas que respaldan la idea de que el consumo de capital particularmente elevado de los préstamos a pymes, reforzado en la transición de Basilea II a Basilea III, podría limitar los préstamos a este grupo de empresas (Clerc 2015, Udell 2015). Además, si están bien diseñados, los fondos públicos de garantía pueden abordar sin duda parte de los fallos de mercado derivados de los préstamos a pymes, porque inciden en ellos de forma más directa que otras políticas.
Sin embargo, estos dos instrumentos tienen implicaciones distintas en cuanto a la distribución del riesgo de los préstamos a pymes. Una reducción de los requisitos de capital concentra este riesgo en los balances de los bancos (y, en última instancia, en los fondos de resolución y los contribuyentes en caso de impago), al reducirse los colchones de capital que hacen frente a estos riesgos. En cambio, las garantías públicas retiran este riesgo de los balances bancarios y lo trasladan a los contribuyentes.
Hoy en día, estos instrumentos siguen vigentes y contribuyen a impulsar y apoyar la recuperación económica de la UE y de varios países ajenos a ella. La pregunta clave en este momento es si deberían mantenerse una vez que la recuperación se haya estabilizado por completo. En otras palabras, ¿son estructurales y siguen siendo pertinentes, en una fase más favorable del ciclo, las imperfecciones del mercado que justificaron estas medidas durante la crisis? ¿O deberían eliminarse gradualmente para volver a conceder préstamos a pymes en condiciones de mercado? La cuestión sigue abierta. En cuanto a los requisitos de capital, el impulso prudencial de las reformas regulatorias de los últimos años no siempre ha tenido debidamente en cuenta la disyuntiva entre el efecto del consumo de capital en los préstamos y la reducción de los riesgos financieros. Por tanto, existe un problema estructural en el diseño de los requisitos de capital que debe abordarse de forma directa y explícita, en lugar de tratarse mediante medidas excepcionales compensatorias como el «factor de apoyo». En cuanto a las garantías, necesitamos argumentos convincentes que expliquen por qué trasladar a los contribuyentes el riesgo de los préstamos puede resolver fallos estructurales del mercado. Como se ha señalado, estas medidas pueden ser eficaces en este sentido, pero el diablo está en los detalles: el diseño de estos programas es crucial para generar adicionalidad financiera y económica sostenible (Gozzi and Schmukler 2015).
Mercados dinámicos
En cualquier caso, el objetivo último de toda medida de apoyo a las pymes debería ser restablecer un mercado dinámico de préstamos a pymes, en el que el mercado gestione eficazmente la distribución de los riesgos. A nuestro juicio, mejorar la información disponible es la estrategia clave para que los préstamos a pymes sean más eficientes y selectivos. El principio de que solo las empresas capaces de proporcionar información cualificada y certificada puedan acceder a financiación —es decir, «solo te financio si eres transparente»— debería impregnar la gobernanza y la cultura de las pymes en su relación con posibles financiadores (Di Noia et al. 2015). Esto podría ayudar a ampliar el papel de las formas de financiación no bancaria: desde la financiación especializada hasta el capital y la titulización. Este espacio de mercado podría expandirse tanto en el segmento alto como en el bajo del negocio de financiación. El segmento alto comprende el acceso de las pymes a segmentos de mercado concebidos, por lo general, para grandes empresas, mediante una evolución de la cultura corporativa y las inversiones necesarias para proporcionar información amplia y precisa sobre sus condiciones empresariales. El segmento bajo comprende tecnologías de préstamo basadas en activos (es decir, en las que la financiación está garantizada por activos transparentes), en historiales de rendimiento verificables (como en la financiación colectiva) o en tipos de interés elevados, no limitados por topes regulatorios y suficientes para compensar a los prestamistas frente a riesgos muy altos.
Conclusiones
Las pymes entrañan riesgos y, dado que son tan importantes para el bienestar de cualquier economía, alguien debe asumir el riesgo de financiarlas. Gracias a una mejor información y a la exigencia de mayor transparencia, es posible reducir sus riesgos y seleccionar la financiación de forma más eficiente, aunque solo parcialmente. Esta combinación particular (y estructural) de alto riesgo y una función económica clave convierte este asunto en una prueba crucial para las reformas regulatorias y exige una evaluación profunda, sistemática y equilibrada de su impacto.
Referencias
European Economy, “Who Takes the Risk for Funding SMEs”, número 2/2015, disponible en http://www.european-economy.eu/.
Barba Navaretti, G, G Calzolari, A F Pozzolo (2015), “Is Special Treatment for SMEs Warranted?”, European Economy. Banks Regulation and the Real Secto 2.
Clerc, L (2015), “Higher Capital requirements for GSIBs: Systemic Risk vs. Lending to the real Economy”, European Economy. Banks Regulation and the Real Sector 1.
DeYoung, R, A Gron, G Torna, and A Winton (2015) (forthcoming), “Risk Overhang and Loan Portfolio Decisions: Small Business Lending Before and During the Financial Crisis”, Journal of Finance.
De Young, R (2015), “How Relationship can Reduce Risk in Small Business Lending”, European Economy – Banks, Regulation, and the Real Sector 2.
Di Noia, C, A D’Onofrio and A Giovannini (2015) “Matching demand and supply in SMEs Financing”, European Economy – Banks, Regulation, and the Real Sector 2.
Gozzi, J C and S Schmukler (2015), “Public Credit Guarantees and access to Finance”, European Economy. Banks Regulation and the Real Sector 2.
Haltiwanger, J (2014), The Decline in Business Dynamism in the U.S, University of Maryland WP.
Udell, G F (2015), “Issues in SME Access to Finance”, European Economy – Banks, Regulation, and the Real Sector 2.
World Economic Forum (2015), “Why SMEs are key to growth in Africa”, 4 August, disponible en https://agenda.weforum.org/2015/08/why-smes-are-key-to-growth-in-africa/.
La publicación no implica que el World Economic Forum respalde las opiniones expresadas.
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Autores: Giacomo Calzolari (PhD Toulouse) es profesor de Economía en la Universidad de Bolonia e investigador asociado del CEPR de Londres. Giorgio Barba Navaretti es profesor de Economía en la Universidad de Milán y director científico del Centro Studi Luca d’Agliano. Alberto Franco Pozzolo es profesor de Economía en la Universidad de Molise (Italia).
Imagen: Una mujer camina por la explanada de La Defense, en el distrito financiero y comercial de La Defense, al oeste de París. REUTERS/Gonzalo Fuentes.



