A la gente le encanta la idea del innovador solitario, pero es una idea equivocada. Las empresas exitosas suelen fundarse y llegar al éxito gracias a las contribuciones de al menos dos personas. Yin y yang, quien crea y quien vende, soñador y pragmático: llámelos como quiera. A posteriori, puede que la gente reconozca a uno de los fundadores como el innovador, pero hace falta un equipo para que una nueva empresa funcione. Derek Sivers, cofundador de CD Baby, lo expresó mejor que nadie: «El primer seguidor es lo que transforma al loco solitario en un líder».
En algunos casos, el primer seguidor es el primer cliente, pero la mayoría de las veces es el segundo empleado de una empresa; es decir, el cofundador.
Hay pocos factores que puedan hacer que una empresa tenga más éxito, sea más divertida y resulte más épica que contar con un cofundador extraordinario. También hay pocos factores que puedan hacerla menos exitosa, más exasperante y más patética que contar con un cofundador incompetente, perezoso o deshonesto. Este artículo explica el arte de elegir un cofundador.
Qué deberían compartir los cofundadores
Para que una empresa tenga éxito, los cofundadores deben tener tanto similitudes como diferencias. Primero, estas son las maneras en que usted y su cofundador deberían coincidir:
Visión: Aunque esta palabra se ha convertido en un término manido que repiten aspirantes a visionarios, en el contexto de las almas gemelas significa que los fundadores comparten una intuición similar sobre cómo evolucionarán la startup y el mercado. Por ejemplo, si un fundador cree que las computadoras seguirán siendo herramientas de trabajo para grandes organizaciones y el otro cree que el futuro está en las computadoras personales pequeñas, baratas y fáciles de usar para todo el mundo, no son una buena pareja.
Tamaño: No todo el mundo quiere construir un imperio. No todo el mundo quiere un negocio que permita llevar el estilo de vida deseado. No hay expectativas correctas ni incorrectas; solo expectativas que coinciden o no. Esto no significa que los fundadores sepan desde el principio qué quieren, pero es bueno que al menos estén en sintonía.
Compromiso: Los fundadores deberían compartir el mismo nivel de compromiso. ¿Qué va primero: la startup, la familia o una vida equilibrada? Es difícil hacer que una startup funcione cuando los fundadores tienen prioridades distintas. Surgirán problemas si un fundador quiere trabajar durante dos años y vender la startup rápidamente, mientras que el otro quiere crear una empresa que perdure durante décadas. Lo ideal es que los fundadores acuerden comprometerse durante al menos 10 años.
En qué deberían diferir los cofundadores
Hay diferencias deseables porque una startup afronta tantos desafíos que las distintas habilidades y perspectivas son esenciales. Estas son las maneras en que usted y su cofundador deberían diferir:
Experiencia: Como mínimo, una startup necesita al menos a una persona que fabrique el producto (Steve Wozniak) y a otra que lo venda (Steve Jobs). Los fundadores deben complementarse para crear una gran organización.
Orientación: A algunas personas les gusta examinar los detalles con lupa. A otras les gusta pasarlos por alto y preocuparse por los asuntos generales (telescopios). Una startup exitosa necesita ambos tipos de fundadores para triunfar (giroscopios).
Perspectiva: Cuantas más perspectivas, mejor. Pueden incluir joven frente a mayor, rico frente a pobre, hombre frente a mujer, urbano frente a rural, ingeniería frente a ventas, amante de la tecnología frente a persona sensible, musulmán frente a cristiano, heterosexual frente a gay, Android frente a iOS y Macintosh frente a Windows.
Palabras de sabiduría
El proceso de elegir un cofundador está plagado de riesgos, porque deshacer una sociedad entre cofundadores es difícil y lleva mucho tiempo. En muchos sentidos, se parece a elegir cónyuge, incluido el riesgo de divorcio. Estos son algunos conceptos que conviene tener presentes.
No se precipite. Los fundadores quizá tengan que trabajar juntos durante décadas, así que incorpórelos como elegiría a un cónyuge, suponiendo que no se divorcie en serie. Como en el matrimonio, es mejor casarse demasiado tarde que demasiado pronto. Tómese su tiempo, porque es muy difícil poner fin a una relación.
No incorpore fundadores para aumentar las posibilidades de obtener financiación. La razón para incorporar a otros fundadores —y a cualquier otro empleado, pero especialmente a los fundadores— es fortalecer su startup y aumentar sus probabilidades de éxito. Pregúntese: «¿Contrataría a este tipo si no necesitáramos financiación?». Si la respuesta es no, tendría que estar loco para contratarlo.
Dé por sentado lo mejor, pero prepárese para lo peor. Los equipos fundadores se desintegran constantemente. Puede que su startup sea la excepción, pero, por si acaso, haga que todos (incluido usted) consoliden sus acciones a lo largo del tiempo. Así se evita que quienes se marchen antes de cuatro años posean una gran participación. Es el equivalente empresarial de un acuerdo prenupcial.
Termino con un consejo práctico y táctico más. Lo llamo la prueba del centro comercial. Suponga que está en un centro comercial y ve a alguien a quien considera como posible cofundador, pero esa persona aún no lo ha visto. Tiene varias opciones: acercarse rápidamente a saludar, confiar en la casualidad para encontrarse cara a cara o ir a otra tienda.
Si su reacción inicial no es correr hacia esa persona, no la convierta en su cofundador. Esta es la segunda relación más importante que tendrá en su vida; de hecho, quizá sea la más importante. Así que vaya despacio, hágalo bien y, con suerte, hágalo una sola vez.
Publicado en colaboración con LinkedIn
Autor: Guy Kawasaki es el evangelista jefe de Canva, una herramienta de diseño gráfico en línea.
Imagen: REUTERS.



