Cómo establecer contactos de forma inteligente puede ayudarte a lograr grandes cosas

Cómo establecer contactos de forma inteligente puede ayudarte a lograr grandes cosas
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En su nuevo libro, Get Big Things Done: The Power of Connectional Intelligence, Erica Dhawan y Saj-nicole Joni analizan «cómo navegar por el ruido de las redes sociales en nuestro mundo hiperconectado [para] encontrar propósito y sentido». Knowledge@Wharton tuvo recientemente la oportunidad de hablar sobre el libro con Dhawan.

A continuación, una transcripción editada de la conversación.

Knowledge@Wharton: Mi primera pregunta para usted es sobre el concepto de inteligencia conectiva. Lo ha investigado desde que se graduó de Wharton en sus estudios de grado. ¿Por qué se interesó por la inteligencia conectiva y cómo ha evolucionado su comprensión del concepto con el tiempo?

Erica Dhawan: Crecí en una familia de inmigrantes; soy hija de dos inmigrantes indios. Como muchos hijos de inmigrantes, quería cumplir todos los requisitos del éxito. Estudié el grado en Wharton y después conseguí un excelente trabajo en Wall Street. Durante ese tiempo, atravesé la recesión de 2008. Esa experiencia me permitió empezar a observar un sentimiento de desilusión, confusión y agotamiento entre la generación millennial, a la que pertenezco. Como muchos otros millennials, trabajé muchísimo. Pero, al mismo tiempo, vi que existía un deseo subyacente de encontrar más sentido en nuestro trabajo y nuevas formas de hallar pasión y propósito.

Eso me llevó a cambiar por completo de rumbo. Pasé varios años estudiando la siguiente ola, los deseos de la próxima generación y cómo querían trabajar en el mundo actual: tanto en plena crisis financiera como en una época en la que vimos crecer las tecnologías sociales, como Facebook, Twitter y LinkedIn. Empecé a ver que muchos de los problemas eran bastante parecidos, tanto para alguien que trabajaba en capital privado como para un líder de una ONG. Eran problemas relacionados con cómo navegar por el ruido de las redes sociales en nuestro mundo hiperconectado, abrirse paso entre él y encontrar de verdad propósito y sentido.

En ese momento, empecé a profundizar en la idea de cómo podíamos conectarnos de manera inteligente en el mundo actual. Eso me llevó a conocer a mi coautora, la reconocida estratega empresarial Saj-Nicole Joni, quien también asesora a directores ejecutivos. Juntas nos dimos cuenta de que existe una capacidad subyacente —lo que llamamos «inteligencia conectiva»— que cualquiera puede aprovechar en el mundo actual. La pregunta clave hoy no es: «¿Cómo conseguimos más redes y más conexiones?». La pregunta clave hoy es: «¿Cómo nos conectamos de forma inteligente y aprovechamos la conectividad que todos tenemos a nuestra disposición para lograr grandes cosas?». Eso fue lo que me llevó a emprender con Saj-Nicole Joni el camino de escribir el libro.

«¿Cómo nos conectamos de forma inteligente y aprovechamos la conectividad que todos tenemos a nuestra disposición para lograr grandes cosas?»

Knowledge@Wharton: En el libro mencionan que la inteligencia conectiva nos acompaña desde hace generaciones. Históricamente, grandes pensadores como Ben Franklin y personas como Florence Nightingale tenían inteligencia conectiva. ¿Por qué es más pertinente que nunca?

Dhawan: La inteligencia conectiva, tal como la describimos en el libro, no es nueva… Pero descubrimos que la habilidad, la profundidad y la amplitud de nuestras conexiones son radicalmente distintas en el mundo actual. Esto no solo ha permitido a grandes inventores, artistas y activistas sociales generar cambios mediante la inteligencia conectiva, sino también a jóvenes, agricultores, fontaneros y surfistas usarla para reunir comunidades, ideas y disciplinas de formas que ni siquiera eran imaginables hace apenas 10 o 15 años.

El auge de la inteligencia conectiva nos llevó a escribir este libro y a mostrar de verdad cómo cualquiera, en cualquier lugar, puede aprovechar la conectividad que tenemos a nuestra disposición para lograr grandes cosas.

Knowledge@Wharton: ¿En qué se diferencia este concepto de lo que los empresarios entienden por sus redes o por establecer contactos?

Dhawan: Hace unos 10 años, Malcolm Gladwell describió la idea de que hay tres tipos de personas que ayudan a crear grandes redes y epidemias sociales vibrantes. Son los vendedores, los expertos y los conectores. Si pensamos en la palabra «conector», a menudo se ha usado para referirse a crear redes extensas o utilizar las redes para establecer relaciones.

Pero en el mundo actual nos dimos cuenta de que el concepto de conector necesita actualizarse. No se trata solo de cómo convertirse en conector, sino de cómo usar las conexiones para lograr grandes cosas de una forma radicalmente distinta. El concepto de inteligencia conectiva amplía la idea del conector para ir más allá de crear redes entendidas como una trama de activos o capital social. En realidad, permite que cualquiera piense en cómo construir esa trama para generar cambios mensurables y traducirlos en resultados.
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Lo que proponemos no es centrarse en la cantidad de redes —¿cuántos seguidores tienes en Twitter?, ¿cuántos «me gusta» tienes en Facebook?—, sino en la calidad de las redes y en cómo desarrollarla para lograr grandes cosas.

En nuestro libro, [identificamos] tres tipos de conectores en el mundo actual. Están los conectores pensadores: personas con mucha curiosidad que reúnen ideas de formas innovadoras y revolucionarias. El segundo tipo de conector es el facilitador. Son personas que forjan comunidades y crean las estructuras y fuerzas necesarias para lograr grandes cosas. El tercer tipo es el conector ejecutor. Estas personas movilizan todos sus recursos para lograr grandes cosas.

Lo que hace 10 años comenzó como un concepto sobre establecer contactos y crear redes ha evolucionado hasta convertirse en una perspectiva mucho más amplia sobre cómo aprovechar las conexiones en muchos niveles distintos.

Knowledge@Wharton: ¿Por qué diría que los millennials están en la mejor posición para aprovechar esto?

Dhawan: [L]a generación millennial se ha criado en una época de actividad exclusivamente hiperconectada. Esto ha permitido que no solo se familiarice de forma innata con nuevas maneras de trabajar y con las capacidades conectivas, sino también que use estas últimas de formas realmente singulares: para explorar y encontrar ideas, resolver problemas mediante redes dispersas y aprovechar ideas como las redes sociales.

La inteligencia conectiva no es exclusiva de la generación millennial. Lo que descubrimos en nuestro libro es que esta capacidad y esta fuerza están al alcance de todos. En mi trabajo con mi coautora, Saj-Nicole Joni, encontramos historias como la de un agricultor de calabazas de más de 60 años que cultivó la calabaza más grande del mundo usando inteligencia conectiva: se conectó con grupos pequeños, aprovechó un sitio web llamado BigPumpkins.com y estableció contacto con una comunidad de científicos.

«La pregunta clave hoy no es “¿Cómo conseguimos más redes y más conexiones?”»

También hablamos de la «Granny Cloud», una comunidad de abuelas del Reino Unido y Australia que conversa semanalmente por Skype con niños de la India. Lo realmente interesante es que trabajan con estos niños de todo el mundo [para fomentar] su dominio del inglés, pero algo que surgió de esa iniciativa es que estas abuelas se sienten conectadas entre sí como parte de esta comunidad de maneras que antes no habían experimentado. También hemos examinado estudios que muestran que la interacción por vídeo puede marcar una gran diferencia para las personas mayores a medida que disminuyen sus capacidades cognitivas.

Aunque los millennials quizá estén familiarizados de forma innata con las conexiones, todos podemos usar la inteligencia conectiva. Twitter Pero también es fundamental que en nuestros lugares de trabajo aprovechemos a menudo la inteligencia conectiva de los millennials para generar ideas nuevas y resolver problemas. [Tenemos que] asegurarnos de no sofocar su inteligencia conectiva para adaptarla a formas de trabajar más tradicionales.

Knowledge@Wharton: Erica, en el libro comparte muchas historias magníficas sobre personas que han recurrido a la inteligencia conectiva, y en su respuesta anterior mencionó un par de ellas. ¿Podría compartir una o dos de sus otras historias individuales favoritas?

Dhawan: Claro. Una de mis favoritas es la historia de una mujer llamada Jeannie Peeper. Durante muchos años, Jeannie padeció una enfermedad muy poco frecuente llamada fibrodisplasia osificante progresiva (FOP)… Hace unos 10 años, Jeannie decidió hacer algo muy distinto. Creó el primer grupo de Facebook y boletín por correo electrónico para cualquier persona del mundo que tuviera FOP. Esto reunió a cientos de personas afectadas por esta enfermedad. Por primera vez, Jeannie pudo crear una red de conocimiento sobre esta enfermedad tan poco frecuente, porque pacientes de todo el mundo quedaron conectados de una manera que nunca antes había sido posible.

Al poco tiempo, Jeannie y este pequeño grupo interconectado lograron financiar la investigación médica de su enfermedad poco frecuente. También han creado una comunidad que ahora enseña a los médicos mejores formas de diagnosticarla. Lo que me parece tan poderoso de la historia de Jeannie Peeper es que la inteligencia conectiva no es una herramienta reservada a los ricos, a los empresarios o a las personas más exitosas. Es realmente una herramienta para cualquiera que tenga una idea o una pasión, o quiera dar sentido a algo y esté dispuesto a abrirse a nuevas personas e ideas. Al hacerlo, surgen posibilidades extraordinarias…

Knowledge@Wharton: En el libro menciona que las empresas también pueden beneficiarse de la inteligencia conectiva. Green Exchange, por ejemplo, fue uno de los casos. ¿Podría contarnos cómo pueden beneficiarse las grandes organizaciones?

Dhawan: Las organizaciones tienen una enorme oportunidad y un nuevo horizonte para aprovechar la inteligencia conectiva de sus empleados. Uno de los grandes ejemplos que presentamos en el libro es el caso de InnoCentive y Colgate. Hace unos años, Colgate tenía un gran problema científico. Tenían un nuevo fluoruro que intentaban incorporar a su pasta de dientes. Los mejores químicos trabajaban para mezclar el fluoruro con la pasta, pero no se mezclaba bien y se atascaba en el equipo. Por alguna razón, no lograban resolverlo.

Colgate decidió publicar esta pregunta, este problema, en un sitio de colaboración colectiva llamado InnoCentive, una comunidad de inventores que recorren el sitio web para ayudar a resolver problemas a los que se enfrentan las empresas. Publicaron la pregunta en el sitio y, a los pocos días, un físico llamado Ed Melcarek publicó una respuesta. Señaló que no era un problema de química, sino de física. Se trataba de partículas cargadas. Se carga el fluoruro, se carga la pasta de dientes y el problema se resuelve al instante.

«Tenemos que aprovechar a menudo la inteligencia conectiva de los millennials en nuestros lugares de trabajo para generar ideas nuevas.»

Lo que para Colgate había sido un problema de varios meses se resolvió en muy poco tiempo gracias a que se aprovechó una nueva comunidad de una manera muy distinta. Pero la otra cara de la historia es que Ed Melcarek, el físico, quizá nunca habría sido contratado por Colgate. Por eso, una parte importante de comprender la inteligencia conectiva consiste, primero, en entender cómo usarla para encontrar y atraer talento excelente y, segundo, en acceder a redes externas al ecosistema actual de la empresa para llegar a los clientes de nuevas maneras, resolver problemas científicos, movilizar y vender un producto en nuevas categorías y mucho más.

Knowledge@Wharton: ¿Cuál es la historia de Green Exchange?

Nike había decidido poner 400 patentes a disposición de empresas dispuestas a utilizarlas con fines ambientalmente sostenibles y no competitivos… Cuando Nike lanzó Green Exchange, una empresa de ciclismo de montaña decidió utilizar una de las patentes de caucho de Nike en sus neumáticos. Esto permitió a la empresa ahorrar muchísimo. Pero también propició que toda una comunidad se uniera de una manera muy distinta y cambió realmente la idea de lo que la propiedad intelectual había significado durante tantos años.

Otro gran resultado de Green Exchange fue que muchas otras empresas, como Best Buy y Creative Commons, empezaron a sumarse y a compartir también algunas de sus patentes con otras empresas para usos sostenibles.

Knowledge@Wharton: Interesante. Hoy en día, los medios empresariales hablan mucho de «disrupción». ¿Qué estructuras de poder e industrias tradicionales transformará la inteligencia conectiva?

Dhawan: La inteligencia conectiva, cuando la usan bien empleados, clientes y fabricantes, es una capacidad que puede transformar de verdad cualquier industria. [U]na de mis historias favoritas del libro es la de Ben Kaufman. Fue el fundador de Quirky. Quirky nació cuando Ben Kaufman preguntó: «¿Por qué una empresa de utensilios de cocina tarda dos años y medio en diseñar y fabricar un pelador de patatas en el mundo actual? ¿Por qué transcurre tanto tiempo desde la fase inicial de diseño hasta la distribución?»

Quirky [es] una gran comunidad de inventores que cada mes votan por dos inventos que diseñarán y fabricarán ese mismo mes. Inventores de todo el mundo se reúnen para votar estas ideas. La empresa cuenta en Nueva York con toda una comunidad que diseña y fabrica estos inventos. Hoy tiene alianzas con empresas como Home Depot y General Electric para acelerar la cadena de suministro de una manera que nunca antes había sido posible.

Lo que considero realmente poderoso en este caso de inteligencia conectiva es cómo Ben Kaufman se preguntó: «¿Cómo podemos abrir este proceso a una comunidad de inventores a quienes normalmente una gran empresa no les pediría ayuda para resolver un problema, aportar una idea, fabricarla y llevarla a escala?»

Esta historia es solo un pequeño ejemplo, pero estamos viendo muchos otros casos de disrupción empresarial cuando las personas usan su inteligencia conectiva de nuevas maneras.

Este artículo se publica con la autorización de Knowledge@Wharton, la revista en línea de investigación y análisis empresarial de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania».Republicado
. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Erica Dhawan es coautora de Get Big Things Done: The Power of Connectional Intelligence.

Imagen: Empresarios y visitantes disfrutan del buen tiempo en las escaleras bajo el Arche de la Defense, en el distrito financiero de la Défense, cerca de París. REUTERS/Charles Platiau

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