¿Cómo se ayuda a una democracia incipiente como Myanmar en su transición a una economía de mercado tras 50 años de aislamiento, infraestructura deficiente y capacidad limitada para reformarse? Se hace colaborando estrechamente con el gobierno, el sector privado y los socios para el desarrollo, y ofreciendo la gama completa de datos, financiamiento y conocimientos disponibles en todos los sectores de la economía.
Al concluir mi primera visita a Myanmar, un país frágil y afectado por conflictos, donde el Grupo Banco Mundial inició nuestra labor de desarrollo hace apenas tres años, he sido testigo de primera mano de cómo el GBM puede apoyar mejor a una economía en transición. Mientras Myanmar se prepara para sus primeras elecciones libres y justas en más de dos generaciones —un acontecimiento previsto para noviembre—, el desafío será garantizar la continuidad del impulso reformista en un período de profundo cambio político.
Pocas veces nos hemos enfrentado a circunstancias tan dramáticas en un país donde nuestra labor se encuentra en una etapa tan temprana y donde el potencial de desarrollo es tan grande. Un país de 50 millones de habitantes que pasó de ser en otros tiempos el granero de arroz de Asia a tener hoy la esperanza de vida más baja y la segunda tasa más alta de mortalidad infantil y de la niñez entre los países de la ASEAN, además de vastas tierras agrícolas aún sin explotar, ofrece una oportunidad de desarrollo única en la vida. Esta situación brinda al Grupo de Prácticas Globales de Comercio y Competitividad del GBM la oportunidad de contribuir a la transformación de una economía y una sociedad mediante el apoyo a reformas regulatorias, la mejora de la política comercial y de la facilitación del comercio, la promoción de inversiones y el fortalecimiento de la capacidad del país para competir en una de las regiones más dinámicas del mundo.
Durante mi visita tuve el privilegio de reunirme con el ministro y el viceministro de Comercio y con su personal superior, y de inaugurar la Tercera Sesión del Grupo de Trabajo del Sector Comercial, que el GBM copreside junto con la Unión Europea y el Ministerio de Comercio. Rodeado de India, China, Bangladés, Tailandia y Lao PDR –países que en conjunto suman alrededor del 40 por ciento de la población mundial–, Myanmar tiene mercados a sus puertas que están listos para ser aprovechados. La eliminación de las sanciones de inversión y comercio por parte de Occidente también ha abierto nuevas oportunidades significativas más allá.
Myanmar ha registrado un aumento anual medio del 11 por ciento en su crecimiento comercial durante los últimos tres años, y el potencial de un crecimiento aún más rápido y acelerado es todavía mayor. Solo la industria de la confección ha registrado un crecimiento anual del 30 por ciento. Cada semana abren una o dos nuevas plantas, lo que contribuye aún más al crecimiento de las exportaciones y del empleo. El GBM –en colaboración con socios para el desarrollo– respalda esta aceleración mediante servicios analíticos y de asesoría: la finalización del Estudio Diagnóstico de Integración Comercial, asesoramiento para cumplir con las normas del Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC y apoyo a reformas clave para reducir los costos de transacción de los operadores del sector privado.
También apoyamos la elaboración de la Ley de Inversiones del país, cuya aprobación está prevista próximamente y que se ha beneficiado de una consulta sin precedentes con organizaciones de la sociedad civil. La agenda de reformas en materia de comercio e inversión se nutre plenamente del diálogo público-privado que gestiona el Foro Empresarial de Myanmar. Gracias a nuestro apoyo a este diálogo, los delegados de los sectores público y privado de Myanmar han aprendido de la experiencia de Vietnam, Bangladés y otros países sobre cómo construir una alianza constructiva y fructífera para la reforma.
Durante mi visita también tuve el honor de reunirme con el ministro de Turismo, con quien esperamos lanzar un programa de apoyo para mejorar las inversiones del sector privado en destinos clave. Con una larga costa, archipiélagos vírgenes y ciudades y templos antiguos, Myanmar tiene mucho que ofrecer, y se ha convertido en uno de los destinos turísticos emergentes más codiciados del mundo. La clave está en desarrollar este sector de forma que maximice las oportunidades de empleo y la creación de riqueza, al tiempo que se mantienen los más altos estándares de preservación cultural y ambiental.
Myanmar está en movimiento. Se percibe claramente su dinamismo, y nueva infraestructura e inversiones están surgiendo por todo el país. Con el gobierno y el sector privado trabajando juntos para potenciar el desarrollo del país, Myanmar está bien posicionado para disfrutar de años de crecimiento sostenido. También existen riesgos, que vigilaremos de cerca, y el cambio seguramente seguirá siendo una constante.
Este artículo se publicó originalmente en El Blog de Desarrollo del Sector Privado del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Cecile Fruman es directora de la Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo Banco Mundial.
Imagen: Vista general de la ciudad, con la iluminada Pagoda Sule destacando entre los demás edificios, en el centro de Yangón. REUTERS/Soe Zeya Tun.



