¿Por qué las empresas de un clúster empresarial son más innovadoras? Y ¿qué hace que un clúster empresarial sea especialmente exitoso? Estas preguntas fueron abordadas por el profesor Georg von Krogh, catedrático de Gestión Estratégica e Innovación en la ETH de Zúrich, y por Nina Geilinger, su doctoranda, en colaboración con la División de Negocios y Desarrollo Económico de la Oficina de Economía y Trabajo del Cantón de Zúrich. El equipo estudió los clústeres empresariales de los sectores de biotecnología, tecnologías limpias y TIC (tecnologías de la información y la comunicación) en el cantón de Zúrich.
ETH News: La innovación es importante para todas las empresas. ¿Por qué eligió los sectores de biotecnología, tecnologías limpias y TIC?
Von Krogh: El ritmo y la expansión de la innovación tecnológica se han incrementado significativamente, especialmente en campos intensivos en conocimiento como la biotecnología, las tecnologías limpias y las TIC. Por ejemplo, transcurrieron 84 años hasta que el 50 % de la población estadounidense tuvo un automóvil; solo fueron necesarios diez años para que la mitad de ellos tuviera conexión a internet. Este desarrollo significa que las empresas intensivas en tecnología deben seguir avanzando más rápido para crear nuevos productos, y deben hacerlo teniendo en cuenta el mercado global y a sus competidores. Empresas como Apple o IBM impulsan esta tendencia, pero las pequeñas empresas y los fundadores de empresas de cualquier parte del mundo pueden, de repente, revolucionar el mercado con una idea innovadora.
¿Qué papel desempeñan los clústeres empresariales en este proceso?
Von Krogh: La experiencia en un campo de conocimiento limitado suele ser insuficiente para desarrollar un nuevo producto en sectores intensivos en tecnología. Un clúster empresarial facilita el intercambio de conocimientos rápido y directo. Contar con una red local sólida favorece la presencia global.
Geilinger: En el sector de alta tecnología en particular, los clústeres empresariales suelen surgir de actividades emprendedoras originadas en las universidades y, por ello, se concentran en un área geográfica. En un clúster empresarial, los empleados de diversas empresas se conocen personalmente, ya sea por haber trabajado para los mismos antiguos empleadores o por sus estudios universitarios. Las personas se reúnen de forma espontánea en un entorno informal donde intercambian experiencias o debaten ideas, algo que rara vez ocurre en las relaciones a escala global. Ahí radica el verdadero valor de un clúster empresarial.
En general, las empresas se muestran reacias a compartir sus conocimientos. ¿Cómo es que quienes forman parte de un clúster empresarial están dispuestos a abrirse e intercambiar ideas?
Von Krogh: Eso es lo que hace especial a un clúster empresarial. En un clúster, las empresas abordan problemas similares, lo que las hace más proclives a compartir sus conocimientos. La proximidad física también es un factor facilitador. La proximidad genera confianza, algo que no es tan fácil de forjar mediante videoconferencias o reuniones ocasionales. La colaboración en proyectos y las reuniones periódicas también dan lugar a relaciones informales y personales. A menudo es en conversaciones casuales donde se comparte el conocimiento relevante.
Geilinger: Por supuesto, casi todas las empresas poseen conocimientos que deben mantenerse confidenciales. Por otra parte, muchas son conscientes de que no pueden sobrevivir aisladas. Por eso transmiten su conocimiento a otros, de modo que, a cambio, puedan beneficiarse de la experiencia y los conocimientos ajenos. Nuestro estudio también demostró que los clústeres empresariales tienen más éxito cuando los ámbitos de producto e investigación son similares.
¿Puede poner algunos ejemplos?
Geilinger: Hasta ahora, las empresas de los clústeres de biotecnología y TIC del cantón de Zúrich han aprendido más unas de otras que las del clúster de tecnologías limpias. En este último, los productos y los objetivos son más diversos: una empresa desarrolla un sistema para recuperar energía de los residuos, mientras que otra desarrolla paneles solares. Hay poca superposición entre estos dos ámbitos. Además, el clúster de TIC tiene la ventaja de haber crecido de forma orgánica a lo largo de los años. Un clúster empresarial exitoso y dinámico necesita tiempo para desarrollarse.
¿Cómo llegaron a sus conclusiones?
Geilinger: Nos dirigimos a directores generales y ejecutivos de los tres clústeres estudiados en el cantón de Zúrich y realizamos un total de 87 entrevistas. Complementamos las entrevistas con una encuesta estandarizada y un análisis de la bibliografía. Queríamos llegar al fondo de la cuestión en lugar de analizar datos superficiales y cuantitativos.
¿Qué reveló el estudio con respecto a los clústeres empresariales del cantón de Zúrich?
Geilinger: El intercambio de ideas con las universidades es tan importante para los clústeres empresariales como el intercambio con mentores, inversores privados, clientes y competidores. Este intercambio es una ventaja clave del ecosistema de clústeres del cantón de Zúrich.
¿Y cómo se comparan a nivel mundial?
Von Krogh: En el sector de las TIC, Silicon Valley es claramente imbatible en cuanto a tamaño y diversidad, aunque el cantón de Zúrich es el centro de la industria suiza de TIC. La ventaja de un clúster empresarial local es que las empresas y sus empleados suelen conocerse muy bien, lo que facilita el flujo de información y, por tanto, acelera el proceso de innovación.
Geilinger: En el cantón de Zúrich, las universidades y las empresas también están muy próximas, y los clústeres empresariales están bien conectados con el mundo académico.
¿Cómo pueden las empresas aprovechar aún más el poder de los clústeres empresariales en términos de innovación de procesos y de productos?
Geilinger: Las autoridades públicas pueden asumir un papel más relevante en este ámbito. Entre las consideraciones importantes figuran la creación de más oportunidades de financiación para las startups, una identidad de marca compartida para el ecosistema de clústeres y más congresos y ferias comerciales internacionales en Zúrich. Además, deberían intensificarse aún más el intercambio de conocimientos y las colaboraciones entre universidades y empresas. El Innovation Park de Dübendorf sentará las bases adecuadas para estos avances.
Von Krogh: Cuando las principales empresas de TIC, como Google, abren oficinas en todo el mundo, las empresas más pequeñas aprenden mucho de ellas en poco tiempo. Al mismo tiempo, estas compañías solo tienden a establecerse en lugares donde ya existe una base de conocimiento significativa. Además, las grandes empresas son socios adecuados para las pequeñas.
¿Cómo evolucionarán los mercados en el futuro? ¿Puede la innovación de productos avanzar todavía más?
Von Krogh: Cada mercado tiene sus propias tendencias únicas, y no todos los mercados están abiertos a cambios tecnológicos cada vez mayores. Esto puede deberse a la falta de recursos de los clientes o a que las personas ya no están dispuestas a invertir en nuevos conceptos. En esencia, prevé que los consumidores de muchos sectores cambiarán sus hábitos, comprando productos de forma puntual y compartiéndolos después con más frecuencia. Los automóviles son el ejemplo principal. El concepto de economía colaborativa probablemente afectará al comportamiento inversor de las empresas, lo que podría tener un efecto en cadena sobre las actividades de innovación. La innovación mediante un intercambio intensivo de conocimientos entre empresas será inevitable.
Geilinger: Las empresas del ecosistema de clústeres del cantón de Zúrich pueden aprovechar todo su potencial innovador adoptando nuevos modelos de negocio y prácticas de gestión.
Este artículo se publica en colaboración con ETH Zurich. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para estar al día con la Agenda suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autora: Inken De Wit escribe para ETH Zurich.
Imagen: Hombres de negocios y visitantes disfrutan del buen tiempo en las escaleras bajo la Arche de la Defense. REUTERS/Charles Platiau.



