Cómo y por qué los actores interesados se unen para afrontar las crisis morales

EDITORIAL USE ONLY - NO COMMERCIAL OR BOOK SALES. A stranded Iranian woman embraces her daughter as hundreds of migrants line up during food distribution at the Greek-Macedonian border, near the Greek village of Idomeni November 25, 2015. European countries are stretched to their limits in the refugee crisis and cannot take in any more new arrivals, the French Prime Minister was quoted as saying in a German newspaper on Wednesday. REUTERS/Yannis Behrakis
For the past few decades, the world seems to have been staggering from one crisis to another.Image: REUTERS/Yannis Behrakis
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  • Durante las últimas décadas, el mundo parece haber ido tambaleándose de una crisis a otra.

  • Cuando las instituciones y las organizaciones se enfrentan a crisis “morales”, ¿qué las impulsa a actuar y cómo se les anima a trabajar juntas?

  • La investigación comparada entre países sobre el ámbito de la integración laboral descubre mecanismos que podrían mejorar la resiliencia institucional.

  • Los resultados sugieren que los actores de todos los sectores podrían beneficiarse de explorar de forma proactiva formas innovadoras de colaboración.

Durante las últimas décadas, el mundo parece haber ido tambaleándose de una crisis a otra, desde los crashes financieros hasta la pandemia de COVID-19, sin olvidar las inundaciones, los desastres nucleares y las oleadas de migrantes desesperados que llegan a las costas europeas tras arduas huidas de la guerra y la miseria.

Como estos acontecimientos inesperados y amenazantes tienen un gran impacto, tienden a provocar cambios en las organizaciones y las instituciones. Por ello, han recibido una atención considerable por parte de los investigadores. Sin embargo, hasta ahora, los académicos han adoptado un enfoque más bien instrumental, y a menudo han examinado la eficacia con la que las organizaciones afrontan la adversidad que las crisis les provocan.

Por tanto, sabemos mucho sobre las estructuras y prácticas que permiten a las empresas o a los organismos públicos, y a sus miembros, recuperarse. Pero se sabe mucho menos sobre cómo logran las instituciones afrontar las crisis, entendiendo por instituciones, en sentido amplio, un colectivo de actores diversos (públicos, privados y/o sin ánimo de lucro) que constituyen un ámbito o un sector.

Crisis morales: cuando la acción es una cuestión de ética, no de supervivencia

Por eso decidí investigar la resiliencia institucional, es decir, la capacidad de afrontar la adversidad que se produce en el nivel de los ámbitos o sectores. En un artículo publicado en el Journal of Business Ethics, explico que esto puede ayudar a extraer implicaciones para respuestas más sistémicas a las crisis. En otras palabras, investigué cómo las alianzas pueden avanzar hacia el “desarrollo transformacional”, en lugar de participar en formas de colaboración más incrementales.

Además, las crisis son problemas tan complejos –por definición– que requieren colaboraciones multiactor: las organizaciones deben unir fuerzas (de hecho, es el título de mi artículo) para responder a problemas de tal magnitud y aumentar la resiliencia institucional.

Espectro de alianzas que muestra la gama de distintos tipos de alianzas para los ODS. Image: Guía sobre alianzas para los ODS (ONU).

En consecuencia, decidí adoptar un enfoque “normativo” ante crisis de gran alcance, como la crisis económica de 2008 y la crisis de los refugiados de 2015. Estas representan, sobre todo, crisis morales, especialmente en las economías avanzadas. Mientras que los desastres naturales, los accidentes o incluso los grandes escándalos corporativos son emergencias que obligan a las organizaciones a reaccionar de inmediato, simplemente porque los medios de vida están en peligro, las crisis morales son de una naturaleza distinta. En estas situaciones, la supervivencia de la organización no está en juego; solo los grupos desfavorecidos de la sociedad sufren una adversidad elevada y material, lo que significa que las organizaciones pueden sentir o no la responsabilidad de actuar y afrontar la adversidad.

El ámbito de la integración laboral en tres países de la UE: un estudio de caso comparativo

Para comprender cómo afrontan las instituciones las crisis morales y cómo y por qué las organizaciones colaboran para aumentar la resiliencia, examiné el ámbito de la integración laboral, es decir, los acuerdos institucionales destinados a integrar en el mercado laboral a los grupos desfavorecidos. Estudié específicamente las alianzas multiactor (MSP, por sus siglas en inglés) como una respuesta novedosa e integrada para capacitar, educar y emplear a personas de entornos desfavorecidos.

Como profesoras, Barbara Gray y Jill Purdy explican, “... las organizaciones recurren a alianzas multiactor para afrontar desafíos que no pueden abordar por sí solas. Al aprovechar los recursos de diversos actores, las MSP desarrollan la capacidad de abordar problemas y asuntos complejos, como la prestación de servicios sanitarios, la pobreza, los derechos humanos, la gestión de cuencas hidrográficas, la educación, la sostenibilidad y la innovación.”

Las Naciones Unidas también reconocen las MSP como “... vehículos importantes para movilizar y compartir conocimientos, experiencia, tecnologías y recursos financieros que apoyen el logro de los objetivos de desarrollo sostenible en todos los países, en particular en los países en desarrollo.”

Incluso desarrolló The 2030 Agenda Partnership Accelerator en colaboración con The Partnering Initiative con ese fin. Las alianzas multiactor también ocupan un lugar destacado en la agenda del Foro Económico Mundial.

En su informe Power of Partnerships, el Foro Económico Mundial muestra que se valora en gran medida el papel de las 13 plataformas multiactor financiadas con subvenciones que alberga en la lucha contra problemas complejos. Image: Foro Económico Mundial.

El carácter moral de la crisis económica y de la crisis de los refugiados hizo que los actores públicos, privados y sin ánimo de lucro optaran por implicarse o no por un sentido de responsabilidad. También brindó una oportunidad para avanzar en el debate sobre ética empresarial en cuanto a cuándo, por qué y cómo las organizaciones deciden actuar ante retos que no les afectan directamente. Mi investigación reveló que, en este caso, gran parte de la acción estuvo impulsada por las percepciones públicas y la cobertura mediática, incluidas las valoraciones morales.

Los países que seleccioné para la comparación fueron Francia, Alemania y España. En Alemania, el sector sin ánimo de lucro es un proveedor importante de programas de integración laboral, pero el ámbito está fuertemente dominado por el Estado. En Francia, la cooperación entre el Estado y el sector sin ánimo de lucro ha sido tradicionalmente elevada. En cambio, el Estado español tiene una implicación relativamente baja en las políticas activas de empleo y deja que el mercado configure el ámbito, mientras que el sector sin ánimo de lucro es tradicionalmente fuerte para compensar los casos de fallo del mercado.

Como cada uno de los tres países tenía instituciones diferentes al principio, se vieron afectados por las crisis y respondieron a ellas de distintas maneras. Estas diferencias dependieron de “contingencias anidadas”: la primera contingencia (o relación entre dos variables) existente entre la capacidad de las instituciones existentes para afrontar las crisis y el nivel de adversidad; la segunda existente entre las tradiciones del ámbito y la influencia directa o indirecta de las crisis sobre las instituciones existentes (como un discurso público controvertido, por ejemplo).

Mientras que Francia se mantuvo en “la posición por defecto” porque había invertido en las MSP desde el principio, los socios alemanes solo se activaron cuando el discurso sobre los refugiados se vio dominado por la xenofobia. En España, la inhibición de la capacidad estatal dio lugar a una acción solidaria a gran escala en la que participaron más de 1.000 socios.

Los actores no deberían esperar a las crisis para colaborar

Ante las múltiples crisis sociales que se avecinan, los responsables de las políticas harían bien en fomentar continuamente la colaboración multiactor, la cual impulsaron mediante eventos de gran escala en el contexto de la COVID-19, por ejemplo, en lugar de cometer el error de considerar estos actos de mediación proactiva como acontecimientos puntuales dentro de un contexto de crisis específico.

Los actores de todos los sectores deberían explorar de forma más activa opciones sobre cómo un enfoque proactivo de la colaboración puede impulsar la innovación institucional, como la de las MSP, en lugar de esperar a que estas se vean forzadas a surgir cuando se producen las crisis.

Para que esto ocurra, es esencial entender que muchas crisis, incluso universales, tienen un carácter moral, incluida, paradójicamente, la crisis climática: quienes más contribuyen a ella serán los menos afectados o los últimos en verse afectados. Por eso, movilizar la acción basándose únicamente en el pragmatismo o incluso en pruebas científicas ha fracasado hasta la fecha. En cambio, la acción climática eficaz exige adoptar una postura normativa explícita, a saber, la de asumir la responsabilidad por los demás y por las generaciones futuras.

Las organizaciones deberían reconocer de forma más consciente los beneficios de adoptar una visión normativa y moral, y no solo instrumental, de las crisis en todos los ámbitos. Esto puede abrir espacios de oportunidad totalmente nuevos para que las organizaciones gestionen su propósito, promuevan la resolución de problemas y piensen en las alianzas.

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