Empresas tecnológicas como Google y Apple quizá estén invirtiendo recursos en coches sin conductor, pero en nuestros océanos, los buques automatizados podrían causar un impacto aún mayor antes de que termine la década.

La empresa noruega Yara lanzará el próximo año el primer buque de carga eléctrico del mundo. Tripulado al principio, el buque pasará al control remoto en 2019, antes de ser completamente autónomo en 2020.
El buque, llamado Yara Birkeland, navegará entre la principal planta de Yara en Noruega y algunos de los puertos más grandes del país, transportando carga que actualmente se lleva por carretera. Se calcula que el buque propulsado por baterías evitará la necesidad de realizar 40.000 trayectos de camión al año.
Hacer realidad los barcos «dron»
Aunque los avances en los coches sin conductor reciben cada vez más atención mediática, ya se han logrado importantes avances en la incorporación de la inteligencia artificial a los sectores del transporte marítimo y de mercancías.
Rolls-Royce también trabaja para hacer realidad los barcos autónomos antes de que termine la década, junto con astilleros e investigadores de Finlandia. Mientras tanto, el organismo de investigación MUNIN —o Navegación Marítima No Tripulada mediante Inteligencia en Redes— ha recibido financiación parcial de la Comisión Europea para desarrollar la tecnología necesaria para construir barcos robóticos.

De vuelta en tierra, a principios de este año Singapur firmó un acuerdo con las empresas de transporte por carretera Scania y Toyota Tsusho para diseñar, desarrollar y construir camiones de carga autónomos que transporten contenedores de un puerto a otro. La idea es que un camión con conductor encabece un convoy de camiones sin conductor; se presenta como una forma de reducir la congestión y aumentar la productividad en los puertos del país, que ya son eficientes.
En 2016, una flota de camiones de varios fabricantes líderes, entre ellos Volvo y Daf, transportó sus cargas por Europa en gran medida sin conductores como parte de una misión durante la presidencia neerlandesa de la UE para demostrar el potencial de la IA en el sector del transporte de mercancías.
En un informe sobre la revolución de los coches sin conductor, el Foro Económico Mundial estimó que se transferirían 2.000 millones de dólares en valor de los coches tradicionales a los autónomos, que representarían el 5 % de las ventas de vehículos para 2025.


