Por qué lo digital es clave para la supervivencia de una empresa

Businesses that defer modernization may find themselves frozen out of the digital economy
Businesses that defer modernization may find themselves frozen out of the digital economyImage: Joshua Sortino/Unsplash
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Aprovechar el potencial de la tecnología digital es fundamental para liberar valor en la economía global actual. Para muchas empresas, la digitalización también se ha vuelto esencial para su supervivencia básica. No es de extrañar que la «economía digital» ocupe un lugar tan destacado en la agenda de este año de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos.

A mi juicio, hay tres factores que impulsan el cambio digital. En primer lugar, la disponibilidad de información y la capacidad de sintetizar datos para obtener conocimientos útiles para el negocio. En segundo lugar, las expectativas de los clientes. En tercer lugar, y quizá el factor más perjudicial para quienes se quedan rezagados, está la velocidad vertiginosa con la que las empresas «nativas digitales» están desplazando a las compañías establecidas y transformando las reglas del juego.

El Centro de Investigación de Sistemas de Información del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT CISR) realizó un estudio junto con nuestra firma, AlixPartners, en el que evaluó a más de 400 empresas para determinar su «preparación digital para el futuro». Descubrimos que el 23 % de estas empresas eran lo que considerábamos «preparadas para el futuro»; es decir, habían transformado digitalmente la interfaz con sus clientes y sus operaciones comerciales. Sus márgenes netos eran 16 puntos porcentuales superiores al promedio del sector.

Como director de una firma de consultoría especializada, conozco de cerca el funcionamiento interno de muchas empresas. A menudo sorprende descubrir quiénes lideran la transformación digital. Aunque podría parecer que esta es más importante para las empresas B2C, no siempre es así. De hecho, las empresas de consumo tienen mucho que aprender de sus homólogas B2B. En el mismo estudio del MIT CISR, descubrimos que las empresas B2B, como las de manufactura y la industria pesada, tendían a invertir más en transformación digital. Como resultado, estaban más preparadas para el futuro que las empresas del comercio minorista o de servicios financieros.

A menudo se pasa por alto que la transformación digital requiere algo más que desarrollar una interfaz atractiva e intuitiva para el cliente. Implica renovar la arquitectura subyacente y las plataformas de datos que sustentan las operaciones comerciales. De hecho, digitalizar el «back-end» de una empresa suele tener un mayor impacto financiero que mejorar el «front-end» orientado al consumidor. Descubrimos que las empresas que habían transformado digitalmente su front-end, pero no su back-end, registraban márgenes netos considerablemente inferiores a los de aquellas que habían transformado su back-end, pero no su front-end.

Al invertir en su transición digital, las empresas deben determinar dónde obtendrán el mayor beneficio. Está claro que, por lo general, las empresas que más invierten son más rentables. Quienes pospongan la digitalización o intenten minimizar el costo de la inversión podrían descubrir que las consecuencias van mucho más allá de una mejora a corto plazo de sus márgenes de beneficio. La decisión podría ser fundamental para su supervivencia.

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