No cabe duda de que hemos pasado de una economía basada en los recursos a otra arraigada en la innovación. Cada vez más empresas recurren al ecosistema de las empresas emergentes para seguir siendo competitivas, como es lógico. Y ya no se trata simplemente de aprovechar el atractivo de las empresas emergentes: las corporaciones quieren comprender mejor la cultura de colaboración y alianza que impulsa el éxito de estas empresas y, a largo plazo, invertir en su éxito futuro y beneficiarse de él.
No es ningún secreto que las incubadoras y aceleradoras están liderando este impulso colaborativo. En mi cargo como director ejecutivo de la aceleradora DMZ de la Universidad Ryerson, en Toronto, he visto las dificultades que afrontan muchas empresas al tratar de determinar cuál es la mejor manera de encontrar y establecer alianzas eficaces que les permitan obtener los mejores resultados para su organización. ¿Cómo pueden aprovechar al máximo el potencial de las alianzas sólidas? ¿Qué modelos existen?
Para arrojar algo de luz sobre el tema, voy a presentarles tres tipos distintos de alianzas corporativas. Espero que esto inspire a otras empresas y les muestre cómo también pueden crear alianzas con empresas emergentes para impulsar su crecimiento y avanzar.
El primer modelo consiste en que una corporación y una empresa emergente se mudan literalmente a vivir juntas. En nuestra aceleradora, nos enorgullece albergar el únicoBluemix Garage. Bluemix Garage tiende un puente entre la escala corporativa y la cultura de las empresas emergentes al establecer un espacio físico de colaboración dentro de una comunidad empresarial dinámica. Esto permite a IBM integrar equipos en entornos ágiles, trabajar junto a emprendedores destacados, aumentar la transferencia de conocimientos y la creatividad, y ampliar sus redes para acelerar el crecimiento.
Este modelo funciona bien cuando una empresa busca integrarse en el entorno de una aceleradora para influir en su propia cultura corporativa; además, ayuda a las grandes empresas a evitar crear sus propias aceleradoras corporativas.
Hoy en día, muchas «aceleradoras corporativas» se han convertido en lugares que generan entusiasmo mediante la experimentación con la innovación, pero no han logrado ayudar a ninguna empresa emergente a crecer y comercializar sus productos. Esto se debe, en gran medida, a que muchas aceleradoras corporativas no están aprovechando realmente sus recursos internos y sus amplias redes para resolver los problemas que dicen importarles.
Entonces, ¿cómo pueden hacerlo mejor las corporaciones? Para convertirse en una parte constructiva del ecosistema mundial de innovación, es necesario crear un modelo que ayude a las empresas emergentes a aprovechar los activos corporativos para crecer y ampliar sus operaciones (en lugar de que parezca que ocurre al revés).
El segundo modelo de alianza hace precisamente eso. Un socio corporativo aporta recursos humanos, conocimientos especializados, alcance mundial y financiación para respaldar una iniciativa concentrada, ya existente y centrada en acelerar empresas emergentes.
Esto ayuda a las corporaciones a conectar con emprendedores y, al mismo tiempo, a aportar valor a la comunidad para contribuir a su crecimiento. Así, las corporaciones pueden afianzar su posición en un mercado en evolución, mientras que las empresas emergentes tienen la oportunidad de probar su tecnología con una corporación de renombre. Todos salen ganando.
El último modelo, el más sencillo y convencional, es la alianza «en residencia». Un gran ejemplo es Goodmans LLP, que se comprometió a ofrecer asesoramiento jurídico gratuito a las empresas emergentes de nuestra aceleradora. El costo del asesoramiento jurídico puede ser una verdadera carga para los emprendedores que ponen en marcha un negocio. Goodmans asesora a fundadores y los pone en contacto con inversores; todo esto le permite estar al tanto de lo que viene.
Es hora de que las corporaciones dejen de trabajar en compartimentos estancos. Hay muchas incubadoras y aceleradoras excelentes que impulsan la economía de la innovación. En vez de destinar recursos a crear algo nuevo, es hora de encontrar maneras de apoyar lo que ya funciona en el ecosistema actual y que también puede contribuir a alcanzar el objetivo final de su empresa.
En pocas palabras, en la economía actual, las alianzas entre empresas y aceleradoras pueden convertirse en nuestra mayor oportunidad para innovar. Aunque no existe una fórmula única que sirva para todos, en conjunto queda claro que las alianzas entre los sectores público y privado no son simplemente el combustible de la innovación: son un motor económico y creativo con un potencial infinito. Pueden ayudar a una empresa a abandonar el pensamiento compartimentado, replantearse lo que es posible e innovar para alcanzar el éxito futuro.


