Las fundadoras de todos los sectores desempeñan un papel fundamental en la transición de los países del Golfo más allá del petróleo.
Los gobiernos, las instituciones financieras y las aceleradoras ofrecen cada vez más apoyo específico a las startups lideradas por mujeres.
Las emprendedoras aportan un profundo conocimiento de las normas locales, especialmente en ámbitos como la educación, la salud y las finanzas.
La región de Oriente Medio y el Norte de África (MENA) vive una notable transformación económica, impulsada cada vez más por un recurso inexplorado pero formidable: sus emprendedoras. En Dubái, Riad, El Cairo y más allá, las fundadoras están poniendo en marcha proyectos innovadores que no solo tienen éxito comercial, sino que también transforman en profundidad el panorama empresarial de la región.
Su auge representa uno de los avances más prometedores en los esfuerzos de diversificación económica de la región: una revolución silenciosa con implicaciones que van mucho más allá de las meras estadísticas.
Desde las plataformas de comercio electrónico que transforman la forma en que las familias compran hasta las soluciones fintech que facilitan un mayor acceso a los servicios financieros, las startups lideradas por mujeres responden a necesidades críticas del mercado mientras rompen, al mismo tiempo, barreras culturales arraigadas desde hace tiempo. Estas pioneras están creando nuevos marcos económicos, oportunidades de empleo y cambios sociales que, en última instancia, podrían aportar billones al producto interior bruto de la región.
“Reconocimos la oportunidad de aprovechar un grupo de talento inactivo que comprende el 50 % de nuestra sociedad. Tiene sentido económico que [ellas] obtengan ingresos y los gasten en el país”, señaló la destacada empresaria de Oriente Medio Lubna Olayan en declaraciones con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Este reconocimiento del potencial económico de las mujeres llega en un momento muy necesario. Las startups lideradas por mujeres reciben solo el 1,2 % del capital riesgo en MENA, no muy por debajo de la cifra mundial del 2 %. Esta brecha de financiación persiste pese a las sólidas evidencias de que los equipos fundadores diversos en cuanto al género ofrecen de forma sistemática rendimientos más sustanciosos sobre la inversión.
Lo interesante del caso de MENA es el marcado contraste entre la educación y el emprendimiento. En algunos países – Irán, Omán, Arabia Saudí – las mujeres representan más del 50 % de los titulados en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Esta cifra supera ampliamente, por ejemplo, a la de Estados Unidos, donde solo el 20 % de los estudiantes de ingeniería son, según se informa, mujeres. Un talento tan excepcional representa un enorme potencial inexplorado para el crecimiento económico y la innovación.
Lo que distingue a muchas empresas lideradas por mujeres en la región es su matizada comprensión de la dinámica de los mercados locales.
Los principales gobiernos e instituciones de la región han reconocido esta oportunidad y están implementando estructuras de apoyo tangibles.
Iniciativas como la Visión 2030 de Arabia Saudí y la Estrategia Nacional para el Empoderamiento de la Mujer Emiratí de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están creando marcos normativos diseñados específicamente para aumentar la participación femenina en el sector privado y en las actividades emprendedoras.
No son meros gestos simbólicos, sino imperativos económicos estratégicos, a medida que los países del Golfo aceleran sus esfuerzos de diversificación tras el petróleo. Este ecosistema de apoyo está dando resultados impresionantes, con mujeres pioneras que crean empresas en diversos sectores.
Mumzworld, de Mona Ataya, es un claro ejemplo de este éxito. Su plataforma de comercio electrónico, que atiende a 2,5 millones de madres en todo el Golfo, ha revolucionado la forma en que las familias acceden a productos e información sobre puericultura. “Cada día es un ejercicio de equilibrio: es una elección personal”, afirmó Ataya en una entrevista con The National, reflejando la determinación que caracteriza a muchas fundadoras que compaginan múltiples responsabilidades mientras construyen empresas que marcan el mercado.
El sector sanitario ha vivido una innovación igualmente impresionante por parte de las emprendedoras. Iman Abuzeid, que creció en Arabia Saudí antes de estudiar en Wharton, fundó Incredible Health, una plataforma de personal sanitario que alcanzó el estatus de unicornio con una valoración de 1.650 millones de dólares.
Con más de 80 millones de dólares recaudados de inversores, su empresa desempeñó un papel fundamental durante la crisis de personal sanitario provocada por la pandemia, demostrando cómo las empresas lideradas por mujeres pueden abordar desafíos mundiales urgentes.
En sostenibilidad y agricultura, ámbitos de especial importancia estratégica para la región, RedSea Technologies, de la doctora Derya Baran, está logrando avances notables. Fundada en 2018, tras su investigación en la King Abdullah University of Science and Technology, la empresa ha desarrollado una tecnología agrícola que, según se informa, reduce el consumo de agua y energía en un 90 % en comparación con los métodos convencionales.
Con casi 37 millones de dólares en financiación captada, incluido el fondo soberano de Arabia Saudí, RedSea demuestra cómo la innovación liderada por mujeres puede hacer frente a los retos medioambientales más apremiantes de la región.
El sector de la tecnología financiera también está siendo transformado por fundadoras como Nuha Hashem, cuyo neobanco, Zywa, se dirige a la generación más joven de la región, nativa digital. Centrándose en la educación financiera y la inclusión, estas emprendedoras están abordando lagunas críticas en los servicios bancarios tradicionales al tiempo que abren nuevos mercados.
Estas historias de éxito reciben cada vez más visibilidad gracias a un ecosistema de apoyo en crecimiento diseñado específicamente para las emprendedoras. En toda la región, aceleradoras especializadas, fondos de inversión y programas de mentoría ofrecen los recursos específicos que las fundadoras necesitan para tener éxito.
La iniciativa “She’s Next” de Visa ejemplifica este enfoque y ofrece subvenciones que van desde 10.000 hasta 50.000 dólares, junto con acceso a una red exclusiva, que incluye a líderes de importantes instituciones financieras regionales como First Abu Dhabi Bank, National Bank of Kuwait y Bank Muscat.
El diseño del programa reconoce que, más allá del capital, el acceso a redes sigue siendo crucial para el éxito empresarial.
Incluso Arabia Saudí, tradicionalmente el mercado más conservador en cuestiones de género de la región, está logrando avances notables. En la conferencia LEAP 2024 celebrada en Riad este febrero, el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de la Información del Reino presentó su completo programa “Women in Tech”, que proporciona recursos sustanciales a las startups lideradas por mujeres en sectores estratégicos.
Estas mujeres no solo crean empresas: están transformando economías.
La infraestructura institucional sigue evolucionando con rapidez. El Centro Financiero Internacional de Dubái, en colaboración con Standard Chartered, gestiona una aceleradora específica para proyectos de tecnología financiera liderados por mujeres.
Mientras tanto, el consejo nacional para el equilibrio de género de los EAU ha logrado impulsar una reforma legislativa, que obliga a la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Se suma a reformas de otros países del Golfo que estudian medidas contra la discriminación de género. Asimismo, crea una base más equitativa para la participación económica femenina.
El sector sanitario ha registrado iniciativas específicas similares, con la farmacéutica mundial Organon, que se ha asociado con la firma regional de capital riesgo Flat6Labs para lanzar el Women’s Health Accelerator Programme en 2023.
Esta aceleradora apoya específicamente a startups de femtech que desarrollan soluciones digitales para la salud de las mujeres en MENA y Turquía, abordando necesidades críticas y creando nuevas oportunidades de mercado.
Pese a los avances significativos, la recopilación de datos fiables sigue siendo un desafío. Según MAGNiTT, las startups con al menos una fundadora representan aproximadamente el 24 % de los proyectos financiados en la región desde 2018. Sin embargo, a principios de 2023 cerraron solo 23 operaciones, frente a 90 de los equipos exclusivamente masculinos, que supusieron alrededor del 20 % del flujo total de operaciones. Unos marcos de medición más sólidos ayudarían a dirigir los recursos de forma más eficaz hacia la reducción de estas brechas persistentes.
El argumento económico a favor de apoyar a las emprendedoras va mucho más allá de las cuestiones de equidad. En un informe de 2022, State Street Global Advisors afirmó que cerrar la brecha de desigualdad de género para las emprendedoras de la región MENA podría generar 2,7 billones de dólares hasta 2025. Son cifras que ninguna economía centrada en el crecimiento puede permitirse ignorar.
Lo que distingue a muchas empresas lideradas por mujeres en la región es su matizada comprensión de la dinámica de los mercados locales. Las fundadoras suelen aportar perspectivas culturales que generan ventajas competitivas, especialmente en sectores como la salud, la educación y los servicios financieros, donde las consideraciones familiares influyen considerablemente en las decisiones de compra.
Estas mujeres no solo crean empresas: están transformando economías. Su éxito anuncia una nueva era en la que la innovación y el talento, y no el género, definirán el futuro de Oriente Medio.


