La inmensa mayoría de los científicos del clima piden medidas inmediatas para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, los avances son demasiado lentos, teniendo en cuenta el poco tiempo que queda para evitar las consecuencias catastróficas del cambio climático antropogénico.
Una de las razones es que la infraestructura de las economías industrializadas y emergentes está atrapada en un bloqueo estructural de carbono. Los esfuerzos de desarrollo de tecnologías limpias para descarbonizar las actividades humanas van con retraso en casi todos los sectores principales.
Necesitamos cerrar estas brechas en el desarrollo tecnológico con rapidez si queremos reducir de forma fundamental las emisiones humanas de GEI en todos los sectores.

Las etapas necesarias de la innovación
En la mayoría de sus aplicaciones, la energía es un bien regulado en un sector que ofrece bajas tasas de crecimiento y en el que la competencia se ve obstaculizada por estructuras de mercado monopolísticas. Las infraestructuras energéticas suelen estar ya instaladas, pero la mayoría son intensivas en capital y están totalmente desarrolladas, lo que favorece la tecnología dominante frente a los recién llegados innovadores. Si los clientes no tienen en cuenta factores como su huella de carbono o la regionalidad en sus decisiones de compra, el coste es la principal diferenciación entre los productos energéticos competidores. En este entorno, los emprendedores innovadores se enfrentan a circunstancias muy difíciles en su búsqueda por establecer nuevos productos y servicios.
Al observar más de cerca este entorno para los innovadores, podemos identificar las etapas características de la innovación según las cuales se desarrollan las tecnologías limpias. Basándonos en nuestro trabajo en este ámbito, consideramos que dos fases son especialmente críticas: la primera es una etapa muy temprana, en la que las ideas audaces deben obtener el respaldo necesario para asegurar la financiación inicial y así convertirse en una colaboración de investigación y desarrollo destacable. En esta fase, hay que conseguir el apoyo de los gobiernos y de las administraciones estatales, y los emprendedores deben encontrar y reunir al equipo adecuado de participantes para una colaboración de desarrollo eficaz.

El otro gran desafío es la fase previa a la comercialización masiva. Este desafío de la última etapa consiste en convencer a socios inversores institucionales o de escala de servicios públicos para que se sumen al proyecto y lo lleven a una aplicación de mercado masivo de ‘primera en su especie’. El nuevo hardware o software de tecnologías limpias debe demostrar que puede sostenerse por sí mismo con un modelo de negocio sostenible (véase el gráfico anterior).
Huelga decir que muchas iniciativas e ideas merecen fracasar porque no aportan un efecto innovador lo bastante fundamental, es decir, que no añada un valor significativo en términos de tecnología o de procesos. Si una iniciativa no diera lugar a un negocio autosuficiente y rentable a medio plazo, cualquier financiación sería un desperdicio de recursos que se asignarían de forma más eficaz a otros proyectos. El problema es que demasiados conceptos brillantes (y rentables) han fracasado debido a barreras estructurales en estas etapas de la innovación.
Acceso a la financiación: es hora de que nuevos inversores entren en escena
Los procedimientos de financiación establecidos suelen cumplir las expectativas en una determinada relación riesgo-rentabilidad. Los fondos de capital riesgo (VC, por sus siglas en inglés), por ejemplo, invierten en una cartera de emprendedores, esperando que la mayoría fracase, pero confiando en el éxito excepcional de algunas de sus inversiones. Sus expectativas con las inversiones en tecnologías limpias durante el ‘periodo de auge’ del sector, entre 2006 y 2011, han sido especialmente desalentadoras. La disposición de Sand Hill Road, la calle que atraviesa Menlo Park y Palo Alto y en la que se encuentran las oficinas de muchas grandes empresas de capital riesgo de Silicon Valley, a arriesgarse con tecnologías sostenibles ha disminuido considerablemente desde entonces.
De hecho, los innovadores en tecnologías limpias han decepcionado tanto las expectativas del ámbito del capital riesgo que la financiación se ha reducido considerablemente. En particular, el desarrollo de hardware en tecnologías limpias obliga a los inversores a esperar más tiempo debido a sus inversiones iniciales intensivas en capital y a ciclos de desarrollo excepcionalmente largos. Los inversores institucionales (como fondos de pensiones, aseguradoras o fondos soberanos) controlan una enorme cantidad de recursos financieros. Sin embargo, su impacto en el desarrollo de tecnologías limpias sigue siendo limitado, a pesar de que cada vez más de estos fondos han anunciado su interés por la inversión sostenible.

Aumenta el número de fondos estratégicos de inversión público-privados, lo que permite a los inversores institucionales contribuir mediante participaciones minoritarias o mayoritarias. Dado el cambio del entorno de mercado, orientar a los inversores institucionales hacia operaciones en fases más tempranas y tecnologías de mayor impacto constituye una oportunidad para reactivar el ámbito de la financiación de tecnologías limpias.

Un nuevo papel para el sector público
Los expertos han propuesto numerosas sugerencias de política pública innovadora para reducir las ‘asimetrías de riesgo’ de los inversores en tecnologías limpias. Uno de estos nuevos enfoques es un mecanismo de ‘financiación combinada’, como el propuesto por el Fondo de Innovaciones en Energía Sostenible del Foro Económico Mundial (SEIF, por sus siglas en inglés), que combina la financiación privada con la inversión pública. Las inversiones públicas en fondos combinados como el SEIF serían un paso importante.
Existen varios componentes innovadores de un ecosistema de innovación a los que los responsables políticos pueden recurrir. Entre las ideas recientes figuran los mecanismos de subasta inversa basados en la contratación pública (en los que los vendedores ofertan los precios a los que están dispuestos a vender sus bienes o servicios), que respaldarían precios basados en el mercado para tecnologías emergentes no plenamente comercializadas, o los programas públicos de reaseguro, que mitigarían los riesgos tecnológicos en fase temprana a los que se enfrentan los inversores.
Los responsables políticos tienen la oportunidad de construir ecosistemas de tecnologías limpias con un ‘efecto magnético’ que atraiga tanto a empresas emergentes sostenibles como a mentes brillantes hacia su región. Si logran ofrecer apoyo formal al desarrollo empresarial y a la inversión a las empresas emergentes regionales de tecnologías limpias, pueden contribuir a crear ecosistemas de innovación que refuercen su fortaleza económica con ideas empresariales sostenibles. Las regiones que están experimentando cambios estructurales en la transición energética, como las regiones ricas en lignito del oeste de Alemania, con sus actuales carteras de generación intensivas en carbono, están especialmente bien situadas para acoger futuros clústeres de tecnologías limpias.
Resumen: cuatro pasos para acelerar el proceso
Teniendo todo esto en cuenta, hemos extraído cuatro conclusiones sobre cómo aumentar la tasa de éxito del desarrollo de tecnologías limpias y asegurar el capital necesario para que los esfuerzos de desarrollo colaborativo lleguen a la fase de comercialización:
1) Detectar ideas en una fase temprana
Los expertos en laboratorios e instituciones de investigación no están necesariamente impulsados por un espíritu emprendedor. Aunque sus ideas podrían ser la próxima gran novedad en el desarrollo de tecnologías limpias, muchos investigadores e ingenieros se centran mucho más en los detalles técnicos de sus tecnologías que en la comercialización y en la obtención de financiación para las próximas etapas de la innovación. Por ello, es esencial vigilar de cerca las ideas que surgen de los laboratorios y apoyar a los innovadores para que reúnan a los socios adecuados para la colaboración en desarrollo.
2) Crear equipos multidisciplinarios
Para tener éxito, dicha colaboración debe incluir siempre competencias tanto técnicas como comerciales, a fin de llevar un proyecto a través de todas las etapas de la innovación.
3) Desarrollar nuevos mecanismos de financiación e integrar a los inversores
Es esencial allanar el camino para los inversores institucionales. Los nuevos enfoques de financiación combinada deberían reducir las barreras de entrada para nuevos inversores con capital paciente, de modo que puedan aumentar significativamente su compromiso con la financiación de tecnologías limpias. Existen tanto una financiación sustancial como la voluntad de invertir en proyectos sostenibles; el desafío clave para los fondos innovadores y los responsables políticos es desbloquear este potencial. A medida que surgen nuevos tipos de estructuras de financiación, el enfoque procedimental pasa a ser, en realidad, secundario. Las empresas emergentes de tecnologías limpias necesitan capital paciente con un horizonte temporal más largo y estrategias de inversión basadas en una misión. Enfoques como el Fondo de Innovaciones en Energía Sostenible del Foro Económico Mundial, Breakthrough Energy Ventures o las finanzas corporativas innovadoras tienen en cuenta estos requisitos en su configuración.
4) Guiar los proyectos de colaboración a través de sus etapas de innovación
El apoyo financiero a los emprendedores de tecnologías limpias debería complementarse con apoyo al desarrollo empresarial. Esto incluye la orientación de personas con experiencia en comercialización a lo largo de todas las etapas de la innovación, para convertir las ideas del laboratorio en soluciones a escala. Los innovadores energéticos que se convierten en emprendedores se enfrentan a menudo a exigencias poco familiares: análisis del mercado y del panorama competitivo, propuesta de valor, definición del producto y creación de prototipos. Por lo tanto, los nuevos mecanismos de financiación deberían incluir componentes de tutorización obligatorios para aumentar la probabilidad de salvar las etapas críticas de la innovación.


