Los 3 pilares del floreciente ecosistema de start-ups de China

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• La transición de China de centro manufacturero a foco tecnológico ha estado impulsada en gran medida por las políticas gubernamentales.

• La colaboración entre la industria y el mundo académico en Zhongguancun, el Silicon Valley de China, ha creado un entorno propicio para las start-ups.

• El inmenso mercado interno del país es un entorno en el que la competencia impulsa el éxito.

Antaño conocida como la «fábrica del mundo», China se ha convertido en una superpotencia económica en las últimas décadas. De hecho, se prevé que la nación se convierta en la mayor economía del mundo en 2027 en términos de PIB nominal. Más allá de su enorme tamaño, China ha transformado con éxito su economía, pasando de la manufactura a fomentar un entorno que permite las innovaciones de alta tecnología: alberga más de 150 unicornios y lidera el mundo en los campos de la IA, la robótica y la visión artificial, por citar solo algunos.

Este ecosistema de start-ups no se construyó de la noche a la mañana, sino gracias a décadas de esfuerzos del Gobierno chino, las empresas estatales, las grandes corporaciones, las universidades y muchos otros actores. A continuación, se detallan los ingredientes secretos que han convertido a China en una potencia tecnológica, desde la perspectiva de la comunidad de start-ups pioneras del Foro Económico Mundial, la cohorte de este año de los Pioneros de la Tecnología.

1. Políticas favorables a la innovación

El Gobierno chino desempeñó un papel fundamental al sentar las bases de la innovación. En 1978, el líder chino Deng Xiaoping atrajo inversiones y capital extranjeros con la Política de Puertas Abiertas, que tenía como objetivo animar a las empresas extranjeras a establecer oficinas y hacer negocios en China. Junto con esta política, el Gobierno también creó Zonas Económicas Especiales en cuatro regiones distintas, incluida Shenzhen, para atraer aún más al capital extranjero. El crecimiento urbano resultante permitió que estas ciudades se posicionaran como atractivos centros de start-ups para el siglo XXI.

El Gobierno también creó los Fondos de Orientación del Gobierno Chino para facilitar la inversión público-privada. Estos fondos, fruto de la colaboración entre los gobiernos central, provinciales y locales, se centran en la inversión en sectores con tecnologías emergentes y de alto potencial, como la IA y la robótica, así como en la transformación digital de las industrias tradicionales.

El próximo plan quinquenal de China ha destacado el internet industrial y el software industrial nacional como áreas clave de interés para la política gubernamental. Como resultado, los gobiernos regionales están poniendo en marcha planes, respaldados por miles de millones en capital para programas de subvenciones, con el objetivo de animar a las fábricas, desde las pequeñas hasta las grandes, a digitalizarse. «La transformación digital es uno de los objetivos clave que todas las organizaciones gubernamentales deben cumplir en el último plan quinquenal. Por el lado de los emprendedores, el Gobierno ha puesto en marcha políticas fiscales y de incubación que facilitan mucho más el lanzamiento de start-ups y aceleran su crecimiento», afirmó Yuxiang Zhou, consejero delegado de Black Lake Technologies, una plataforma tecnológica para fábricas.

2. Colaboración entre el mundo académico y la industria

Zhongguancun, el Silicon Valley de China, surgió como un foco de innovación gracias a la Política de Puertas Abiertas. Situado en el noroeste de Pekín, el distrito es conocido como «Avenida de la Electrónica» desde los años ochenta, y finalmente se convirtió en la Zona de Ciencia y Tecnología de Zhongguancun. Lenovo surgió de la Academia China de Ciencias, y gigantes tecnológicos mundiales como Google, Intel, AMD y Oracle establecieron aquí sus sedes en China y sus centros de investigación. Más de 20 000 empresas de alta tecnología y start-ups, y casi la mitad de los unicornios chinos, tienen su sede en el distrito, que se beneficia de una tasa de crecimiento anual de más del 25 % en la última década.

El éxito de Zhongguancun se debe a la abundancia de talento de alta tecnología procedente de instituciones académicas, como la Universidad de Pekín, la Universidad Tsinghua y la Academia China de Ciencias, con una fuerte mentalidad emprendedora. Un buen ejemplo práctico es Tsinghua Holdings, una entidad propiedad de la universidad que fomenta el ecosistema en el que colaboran el mundo académico, la industria y la investigación. Ha comercializado 56 logros científicos clave nacionales y ha contribuido a más de 62 tecnologías clave.

Por parte de la industria, es casi imposible imaginar el panorama de start-ups chinas sin BAT (Baidu, Alibaba, Tencent), la versión china de FAMGA. Según un informe de The Economist, alrededor del 80 % de las start-ups chinas recibieron inversión de empresas BAT antes de alcanzar una valoración de 5000 millones de dólares. «Haber recibido financiación de Baidu Ventures, que cree firmemente en el potencial de la tecnología de IA, nos abrió las puertas a otras grandes oportunidades y dio más credibilidad a nuestro nombre. En los tres meses posteriores a la inversión de Baidu en nosotros, recibimos financiación de otros dos inversores, y nuestra valoración se duplicó», afirmó Yili Wu, consejero delegado de Sandstar, una plataforma de IA que ofrece tecnología de visión artificial al sector minorista.

Cabe destacar, sin embargo, que estos gigantes tecnológicos chinos tienden a no invertir en la misma start-up. Esto obliga a las start-ups a elegir en qué bando estarán en una fase temprana, lo que puede afectar a su trayectoria y dirección de crecimiento a largo plazo.

Los estímulos gubernamentales han fomentado el desarrollo de los centros tecnológicos chinos. Imagen: PwC

3. Tamaño del mercado, velocidad y cultura

Con una población de 1500 millones de habitantes, el mercado interno es lo bastante grande como para que las start-ups chinas no tengan que expandirse de inmediato a nivel internacional, a diferencia de lo que ocurre en un país pequeño como Israel. Una vez que un emprendedor consigue situar a su empresa en lo más alto de la clasificación dentro de China, la cantidad de capital y apoyo que puede atraer es enorme, lo que impulsa aún más el crecimiento. Por el lado negativo, los fundadores de start-ups deben tener presente que cientos de competidores persiguen el mismo objetivo. El sistema de jornada laboral 996 –la práctica en la que los empleados trabajan de 9.00 a 21.00, seis días a la semana– es una muestra de este entorno tan intenso.

«El tamaño y la accesibilidad del gran mercado chino ofrecen una escala y unas oportunidades atractivas. Por ejemplo, hay más de 200 millones de estudiantes en edad escolar en China, frente a 50 millones en Estados Unidos, lo que brinda oportunidades únicas a las start-ups del sector educativo para crecer muy rápidamente. Por otro lado, la cultura de las start-ups chinas es hipercompetitiva y veloz, por lo que es fundamental ofrecer diferenciación y, al mismo tiempo, ser ágiles», afirmó Guan Wang, consejero delegado de Learnable, que ofrece soluciones interactivas de inteligencia artificial (IA) para la educación, las finanzas, la industria manufacturera y los servicios públicos.

Esto también alimenta en parte la rápida maduración de las start-ups chinas. Por ejemplo, Nio (fabricante de automóviles) y Ke.com (plataforma inmobiliaria) completaron su oferta pública inicial en el NASDAQ en tan solo cinco años. Una vez preparadas, muchas empresas aspiran a cotizar en el NASDAQ o en la bolsa Star Market de Shanghái. Sin embargo, numerosas empresas que intentaban cotizar en esta última se han visto obligadas recientemente a cancelar sus planes tras el mayor escrutinio del sector tecnológico por parte de los reguladores.

Un efecto secundario interesante del crecimiento tecnológico de China ha sido un cambio en la actitud del país hacia la asunción de riesgos. Tradicionalmente, el país se ha considerado una sociedad reacia al riesgo, impulsada por los valores confucianos, la atención a la seguridad laboral y el ahorro. Sin embargo, esto está cambiando rápidamente entre las generaciones más jóvenes, que no temen asumir nuevos retos ni afrontar el fracaso. Impulsados por un panorama altamente competitivo, los emprendedores actúan con rapidez desde la fase de la idea y experimentan de inmediato con conceptos innovadores en el mercado. «Aquí, en China, muchos están dispuestos a asumir grandes riesgos y a vivir al máximo su sueño emprendedor. Trabajan con una mentalidad de «probar rápido y fracasar rápido», y operan en un entorno jurídico más flexible que en Occidente en lo que respecta a la privacidad y la seguridad de los datos», afirmó Charles Bark, consejero delegado de Hinounou, una plataforma digital de atención sanitaria que trata de ayudar a los mayores a vivir más sanos.

¿Quiénes son los Pioneros de la Tecnología del Foro Económico Mundial?

Aunque todos los factores mencionados que rigen el ecosistema de start-ups de China tienen aspectos positivos y negativos, lo que está claro es que la influencia del país en el panorama mundial de la innovación se reforzará con el crecimiento económico sostenido. A medida que China se recupera tras la pandemia, la industria tecnológica estará atenta a la forma en que fomenta la innovación y colabora con otros actores internacionales para consolidar su papel.

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