Imagina que tuvieras total libertad para organizar una hora de tu jornada laboral con el fin de alcanzar la máxima productividad y felicidad.
¿Trabajarías sin interrupciones en un solo proyecto o dividirías la hora en varios bloques: uno para una llamada telefónica con un cliente, otro para revisar tu bandeja de entrada y otro para avanzar en ese proyecto?
Si fueras como la mayoría de las personas, elegirías la segunda opción. Pero no te estarías haciendo ningún favor.
Según una investigación de profesores de la Escuela de Negocios Fuqua de la Universidad Duke y de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, por lo general suponemos que hacer varias tareas a la vez nos hará más felices que concentrarnos en una sola actividad. Y tenemos razón… más o menos.
«Nos dicen una y otra vez que la variedad es la sal de la vida, la clave de la felicidad», comenta a Business Insider Jordan Etkin, coautor del estudio. «Pero no siempre vivimos la variedad como algo positivo».
Cuando nos dedicamos a distintas tareas durante un periodo largo —por ejemplo, un día o una semana—, de hecho nos sentimos más felices. Pero cuando cambiamos constantemente de actividad en el transcurso de 10 minutos o una hora, en realidad nos sentimos menos felices.
En un experimento revelador, los investigadores pidieron a algunos estudiantes universitarios que dedicaran una hora a estudiar para varias asignaturas, mientras que a otros les dijeron que estudiaran para una sola. Al terminar la hora, el primer grupo dijo que se sentía menos productivo y, por lo tanto, menos feliz que los estudiantes del segundo grupo.
Los investigadores sospechan que todo se reduce a lo productivos que nos sentimos, algo que en las culturas occidentales es fundamental para la felicidad. Cambiar de una tarea a otra en un periodo breve «supone un costo para nuestros recursos cognitivos», afirma Etkin. Eso nos hace sentir estresados y limita nuestra capacidad para desempeñarnos bien en una sola tarea.
«Aunque logremos lo que nos propusimos, no nos sentimos tan productivos», afirma Etkin.
Por supuesto, la solución fácil sería dividir el día en bloques de una hora para concentrarnos en una sola tarea. Pero pocos tenemos realmente la libertad de hacerlo, no cuando el jefe necesita una actualización del proyecto en los próximos 15 minutos y tenemos 12 correos electrónicos urgentes en la bandeja de entrada.
Por suerte, los investigadores proponen un sencillo truco psicológico para superar este problema. Si tienes que realizar varias tareas a la vez, agrúpalas mentalmente bajo una misma categoría.
Por ejemplo, mientras respondes esos correos y preparas esa actualización del proyecto, dite que todo lo que haces está relacionado con el trabajo. O puedes imaginar que todas esas tareas te ayudarán a conseguir un ascenso. Basta con reducir la percepción de la variedad de tareas, sin cambiar nada de las tareas en sí, para sentirnos felices y productivos.
Luego, cuando tengas todo un domingo para hacer lo que te apetezca, podrás ir alternando entre hacer ejercicio, cocinar y socializar con tus amigos: una receta infalible para sentirte feliz y con energía al volver a la oficina el lunes por la mañana.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para seguir al día con la Agenda, suscríbete a nuestro boletín semanal.
Autoría: Shana Lebowitz es reportera de estrategia de Business Insider.
Imagen: Trabajadores de la línea de montaje colocan las cubiertas traseras de televisores de 32 pulgadas en Element Electronics, en Winnsboro, Carolina del Sur, el 29 de mayo de 2014. REUTERS/Chris Keane.



