Una fuerza laboral sana es buena para los negocios. Estas son las razones

Employee health is an important productivity issue.
Annual health-related productivity losses cost employers $530 billion.Image: Freepik.com
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  • Las empresas que invierten en la salud y el bienestar de su plantilla tienen una ventaja competitiva y una mayor rentabilidad.

  • Los beneficios para la salud que aporta el trabajo dependen en gran medida de las condiciones laborales y del entorno de trabajo: dos factores del lugar de trabajo asequibles y fácilmente accesibles para los directivos.

  • Los líderes que priorizan un lugar de trabajo sano y feliz pueden aumentar la motivación y el compromiso de los empleados.

La mala salud de los empleados es costosa. Las estimaciones revelan que las pérdidas de productividad anuales relacionadas con la salud cuestan a los empleadores $530 mil millones, y la pérdida de producción es el principal coste derivado de la mala salud. La atención sanitaria también supone un coste elevadísimo para las empresas, que se ha incrementado notablemente a lo largo de la última década.

Por este motivo, los costes sanitarios se han denominado «verdadero impuesto corporativo». Además, los datos del Reino Unido muestran que se estima que se perdieron 141 millones de días laborables a causa de enfermedades o lesiones en 2018 (cifras anteriores a la COVID-19) y los informes sugieren que la mala salud mental en el lugar de trabajo supone para las empresas hasta £45 mil millones anualmente.

Por tanto, una cuestión fundamental para las organizaciones es qué pueden hacer los directivos para apoyar y mantener la salud y el bienestar de los empleados en el trabajo. Teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros pasamos cerca de la mitad de nuestras horas de vigilia trabajando y que los trabajadores aportan competencias vitales que los empleadores necesitan para alcanzar sus objetivos corporativos, es importante que los líderes empresariales, más que nunca, presten atención a su capacidad para atender la salud y el bienestar de sus empleados.

Una fuerza laboral sana es buena para los negocios

Las investigaciones demuestran que los esfuerzos empresariales que favorecen una cultura de salud, seguridad y bienestar dan sus frutos. Un amplio conjunto de investigaciones demuestra que una plantilla sana genera menores costes sanitarios y mayor productividad, y muchos estudios relacionan la salud y el bienestar de los empleados con indicadores empresariales, lo que sugiere que una mala salud y un mal bienestar de los empleados pueden incrementar los costes y reducir los ingresos de las organizaciones.

Los estudios de casos también muestran que las empresas con empleados felices y sanos pueden ser más rentables que sus competidores, y las empresas comprometidas con la salud y el bienestar de su plantilla demuestran un rendimiento bursátil superior. Por ejemplo, las empresas galardonadas por sus iniciativas de salud, seguridad y bienestar registraron un crecimiento del 115% en el beneficio por acción, frente al 27% de sus competidores. Es lógico, por tanto, que priorizar la salud y el bienestar de los empleados aporte a la empresa una ventaja competitiva.

Contar con una plantilla sana depende en gran medida de las condiciones laborales y del entorno de trabajo: dos factores asequibles del lugar de trabajo al alcance de los directivos. Para obtener los beneficios empresariales, todas las iniciativas orientadas a la salud y el bienestar de los empleados deben contar con el respaldo visible de la dirección. Para ello, un punto de partida adecuado, asequible y accesible consiste en aprovechar el abanico de recursos que ya existen en el lugar de trabajo. Con este fin, la evidencia científica demuestra que los esfuerzos para prevenir enfermedades y potenciar la salud y el bienestar laborales se beneficiarán de una visión más completa de los factores relacionados con el trabajo en general y, en particular, de los factores del entorno psicosocial de trabajo en particular.

Cómo los recursos pueden ayudar a afrontar las presiones laborales

En el trabajo, a menudo tenemos que lidiar con la presión del tiempo, la presión laboral, los cambios frecuentes y una serie de exigencias y requisitos. Esto no es necesariamente malo para nosotros. Estar ocupados resolviendo tareas estimulantes y significativas puede potenciar el compromiso laboral, la sensación de logro y la satisfacción laboral, todos ellos factores importantes que promueven la salud. Sin embargo, las exigencias y los requisitos pueden llegar a ser demasiados y demasiado grandes durante demasiado tiempo, puede haber una escasez de tiempo abrumadora, las funciones y responsabilidades pueden volverse confusas y, como resultado, pueden acumularse sensaciones de sobrecarga y fracaso. Así es como el trabajo a menudo conduce al estrés negativo, al agotamiento, a dolencias y, en última instancia, a la ausencia por enfermedad y a la salida del mercado laboral, y estas circunstancias influyen negativamente en la productividad y los beneficios.

Para hacer frente a esto, las exigencias del trabajo deben cubrirse con recursos. Los recursos laborales comprenden aspectos del trabajo que son funcionales para alcanzar objetivos, pueden favorecer el crecimiento y reducir los costes psicológicos y fisiológicos asociados a las exigencias laborales. Mediante los recursos, los trabajadores acumulan capacidad para afrontar las exigencias del trabajo, y los posibles efectos adversos derivados de ellas se atenuarán. Esto, a su vez, reduce el estrés laboral, ayuda a prevenir enfermedades y ausencias, promueve la salud y el bienestar de los empleados en el trabajo y mantiene el equilibrio entre los esfuerzos exigidos y las recompensas recibidas.

Lo que puede considerarse un recurso, sin embargo, varía de un lugar de trabajo a otro, por lo que es fundamental que los líderes adapten sus estrategias a su organización. En algunos lugares de trabajo, la autonomía y la flexibilidad son los factores más importantes. En otros, el apoyo social y la cultura organizativa son impulsores clave. Entre otros recursos adicionales se incluyen, entre otros, la seguridad laboral, el apoyo de la dirección, la codeterminación, la justicia procedimental, las recompensas, las perspectivas profesionales, el reconocimiento y la retroalimentación.

Construir una cultura que priorice la salud y el bienestar

Aunque muchos líderes empresariales se preocupan por el crecimiento económico, es fácil olvidar que la salud de la plantilla es un factor importante de productividad y que la menor productividad derivada de las dolencias de los empleados merma los beneficios. Las organizaciones que priorizan la salud, la seguridad y el bienestar de los empleados no solo es probable que reduzcan costes y aumenten los ingresos, sino que también fomentan el desarrollo de una cultura de apoyo que fortalece el compromiso, la motivación y la implicación de los empleados con los objetivos y el éxito de la empresa. Al hacerlo, estos empleadores mejoran su imagen de marca y su atractivo, lo que a su vez les permite atraer, reclutar y retener a talento de alto rendimiento.

Por tanto, los posibles beneficios empresariales de impulsar la salud y el bienestar en el trabajo deberían ocupar un lugar destacado en la mente de los directivos. Una de las herramientas más eficaces, visibles y asequibles para aprovechar el poder de estos beneficios y ampliarlos está al alcance de los líderes de todas las organizaciones.

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