5 formas en que los inversores pueden crear valor mediante la resiliencia organizativa

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  • La pandemia de COVID-19 llevó a las empresas a comprender que desarrollar resiliencia y protegerse frente a las perturbaciones mundiales era fundamental para su sostenibilidad.

  • Desarrollar resiliencia no consiste simplemente en tener una póliza de seguro; es parte integral de la creación de valor.

  • Un plan de cinco puntos para crear valor, basado en factores clave que permiten la resiliencia, puede ofrecer un marco para ver más allá de los efectos de primer orden de las perturbaciones y dar a las organizaciones una ventaja competitiva.

En un mundo turbulento, la resiliencia es un concepto cada vez más importante. Como se señala en un informe reciente del Foro Económico Mundial, una gama cada vez más amplia de posibles perturbaciones pone a prueba a las organizaciones con mayor frecuencia, lo que aumenta la importancia de «blindar frente a los riesgos» las empresas para un futuro más volátil. Sin embargo, desarrollar resiliencia ante fenómenos como el cambio climático, los ciberataques, las convulsiones geopolíticas, la incertidumbre económica o las pandemias exige dinero y esfuerzo.

Entonces, ¿cómo pueden los inversores valorar ese gasto en relación con su mandato de generar rentabilidad sobre las inversiones? Y, ante el creciente interés por evaluar las capacidades de resiliencia de una empresa, ¿cómo sería un marco práctico que guiara esas decisiones de inversión?

La reciente Reunión sobre estrategia industrial del Foro se centró en estas cuestiones. Más de 50 estrategas y otros ejecutivos se reunieron para analizar la necesidad imperiosa de resiliencia organizativa. Uno de los temas clave fue el papel fundamental de los inversores a la hora de acelerar la inversión en resiliencia, y cómo las organizaciones de distintos sectores pueden identificar e invertir en factores esenciales para la resiliencia con el fin de atraer más fácilmente capital de los inversores.

Crear un plan de creación de valor

En particular, ante la incertidumbre económica a corto plazo, el debate planteó cómo pueden las empresas poner en práctica una agenda de resiliencia en la economía actual. Las investigaciones emergentes muestran que las empresas que invierten en resiliencia superan a sus pares. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo pueden los líderes posicionar mejor el desarrollo de la resiliencia como pilar de la creación de valor a largo plazo y de la inversión estratégica futura, en lugar de tratarlo como un coste a corto plazo que hay que justificar?

Resiliencia para un crecimiento inclusivo y sostenible.Image: Foro Económico Mundial y McKinsey & Company

Uno de los enfoques destacados fue el de Brightstar Capital Partners, una firma estadounidense de capital privado centrada en asociarse con familias, fundadores y emprendedores del segmento medio del mercado. En este enfoque, compartido por muchas otras firmas de capital privado exitosas e inversores a largo plazo, la resiliencia se considera no solo una póliza de seguro, sino una parte integral de la creación de valor de una inversión.

El enfoque comienza con un análisis exhaustivo de la exposición de una posible inversión a acontecimientos adversos en sus operaciones y su modelo de negocio. Luego se considera toda la cadena de valor de la empresa: desde sus proveedores, pasando por sus operaciones, hasta sus clientes, incluida la logística que lo conecta todo.

La resiliencia es una habilidad que puedes aprender. Aquí tienes 3 maneras de fortalecer la tuya.
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Este análisis se guía por un plan integral de creación de valor, articulado en torno a factores clave que permiten la resiliencia y cinco principios fundamentales, algunos inspirados en el mundo natural:

1. Identificar y mitigar los puntos únicos de fallo

En la naturaleza, los ecosistemas son mucho más resilientes que los monocultivos; lo mismo ocurre en el mundo empresarial. En una de las antiguas empresas de la cartera de Brightstar, Capstone Nutrition, las relaciones transaccionales con proveedores únicos se sustituyeron por un ecosistema de plataforma que conectaba a clientes, proveedores y operaciones de fábrica.

Como resultado, la empresa pudo crecer considerablemente en 18 meses y generar una rentabilidad sustancial para sus inversores.

2. Cuidado con las correlaciones ocultas

Una planta de yuca y una polilla de la yuca tienen un aspecto muy distinto y, a primera vista, se podría pensar que son completamente independientes. Sin embargo, resulta que una es la única polinizadora de la otra. Si desaparece cualquiera de las dos especies, la otra también lo hará: una correlación perfecta.

En el mundo empresarial, factores que parecen no estar correlacionados pueden de pronto «alinearse» y generar un impulso catastrófico, como ocurrió con las carteras hipotecarias regionales de Estados Unidos durante la crisis financiera de 2007-2008, que provocó una sucesión de quiebras bancarias.

3. Mirar más allá de los efectos de primer orden

La imagen proverbial de las alas de una mariposa en Brasil que cambian el clima al otro lado del mundo quizá sea algo hiperbólica, pero para lograr una resiliencia real es importante mirar más allá de los efectos de primer orden. En el caso del cambio climático, un mismo efecto de primer orden (el aumento de las temperaturas) puede producir resultados en las precipitaciones muy distintos incluso dentro de un mismo país.

Durante la pandemia, la escasez de chips afectó inicialmente a la disponibilidad de coches nuevos, lo que provocó un fuerte aumento de los precios de los coches usados. En cierto momento, los coches de un año de antigüedad llegaron a costar más que el precio de venta recomendado de un coche nuevo. Esta subida de precios afectó considerablemente a las empresas que operaban en el mercado de coches usados.

4. Anticipar comportamientos inesperados y planificar cómo responder

Al pasear por un bosque canadiense en invierno, no hay que preocuparse por los osos, porque están hibernando. En verano, la situación es distinta. En el caso de Silicon Valley Bank, una estrategia de liquidez que parecía perfectamente razonable en 2021 contribuyó a una retirada masiva de depósitos dos años después.

Al desarrollar la resiliencia organizativa, nada sustituye a la explicitación de los supuestos que sustentan el éxito de la empresa y a someterlos luego, de forma reiterada, a pruebas de resistencia mediante simulaciones y escenarios.

5. Incorporar los principios anteriores mediante la gobernanza

Ya se trate de planificar la sucesión en los distintos niveles de una organización (eliminando puntos únicos de fallo) o de realizar periódicamente «simulacros de guerra» que reproduzcan un ciberataque o una interrupción del negocio (planificando cómo responder a comportamientos inesperados), los principios anteriores solo pueden funcionar si se incorporan a las operaciones de la empresa.

Para incorporar estos principios con éxito, la gobernanza es esencial; en el caso de los inversores, debe establecerse el día en que se cierre la operación.

Una empresa más resiliente gestionará mejor la volatilidad del mercado y generará un flujo de efectivo más estable que sus competidoras

Michael Drexler, director general y director de estrategia, Brightstar Capital Partners | Andre Belelieu, director de los sectores de seguros, gestión de activos e inversores institucionales, Foro Económico Mundial

La resiliencia como ventaja competitiva

En conjunto, este análisis busca orientar un plan de creación de valor que haga a las empresas más resilientes ante perturbaciones inesperadas y las prepare para adaptar sus modelos de negocio con más agilidad y competitividad. La capacidad de «ver más allá de lo evidente», yendo más allá de los efectos de primer orden y teniendo en cuenta comportamientos inesperados, ayuda a mitigar las interrupciones de la cadena de suministro causadas por las tensiones geopolíticas. También permite anticipar cambios en las estrategias de los competidores y en las preferencias de los clientes.

La resiliencia no se limita a las grandes perturbaciones y los riesgos catastróficos, como los ataques de ransomware. Una empresa más resiliente gestionará mejor la volatilidad del mercado y generará un flujo de efectivo más estable que sus competidoras. Esto, a su vez, dará lugar a una valoración más alta; algo que preocupa mucho a los inversores.

El reciente informe del Foro sobre resiliencia organizativa señala que «los desafíos sin precedentes de la pandemia de COVID-19 deberían servir de llamada de atención para que las empresas de todo el mundo vayan más allá de los meros compromisos retóricos y tomen medidas concretas ahora para prepararse para la próxima crisis». Esta llamada de atención está en el centro de la manera en que la resiliencia se ha convertido en un indicador clave para los inversores y explica por qué seguirá cobrando fuerza en un futuro marcado por una incertidumbre creciente.

Para los inversores, la «nueva normalidad» significa que los enfoques tradicionales, como contratar seguros contra los riesgos —sin duda útiles y fundamentales—, ya no pueden sustituir un análisis más profundo y reflexivo de la resiliencia de las empresas ni la inversión en ella. A medida que la resiliencia se vuelve cada vez más esencial para el rendimiento empresarial, los inversores deben asumir la responsabilidad de este importante motor de creación de valor para generar una ventaja competitiva en sus carteras y contribuir a un futuro de crecimiento económico más sostenible.

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