El Foro de Jóvenes Líderes Mundiales es una comunidad de líderes de la nueva generación que actúan como una fuerza para el bien.
La comunidad ha contribuido a impulsar iniciativas que abordan desafíos tan diversos como la contaminación del aire y el empoderamiento juvenil.
Cuatro Jóvenes Líderes Mundiales comparten sus opiniones sobre cómo la comunidad les ayuda a innovar para un mundo mejor.
Cuando el Foro de Jóvenes Líderes Mundiales se creó en 2004, el objetivo era a la vez sencillo e increíblemente ambicioso: crear una comunidad multisectorial de líderes de la nueva generación del mundo que usaran sus talentos e influencia como una fuerza para el bien.
En los casi 20 años transcurridos desde la fundación de la comunidad, los Jóvenes Líderes Mundiales han demostrado que pueden generar un cambio significativo en todo el mundo al unir sus diversas habilidades, experiencias y redes. Pedimos a cuatro Jóvenes Líderes Mundiales que compartieran cómo formar parte de la comunidad les ayuda a construir un mundo más inclusivo e interconectado.
‘Esta comunidad es mi puerta de entrada al mundo’
Jane Burston, directora general y fundadora, Clean Air Fund

Clean Air Fund se puso en marcha en colaboración con un grupo de Jóvenes Líderes Mundiales que reconocieron que las causas de la contaminación del aire suelen ser las mismas que las del cambio climático, y que el aire limpio es vital tanto para nuestra salud como para la del planeta. Por ello, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, sin la comunidad, Clean Air Fund no existiría, y que probablemente la calidad del aire no recibiría la atención que tiene actualmente en el escenario mundial.
Más allá de nuestra fundación, la comunidad de Jóvenes Líderes Mundiales ha seguido siendo fundamental para nuestro trabajo. Las ideas desarrolladas en una sucesión de cumbres se han convertido en iniciativas de gran impacto, tanto a escala nacional como transnacional. En el Reino Unido, trabajé con Rain Newton-Smith, compañera de la comunidad, en la CBI para elaborar un informe sobre los beneficios económicos de combatir la contaminación del aire, procedente de una fuente respetada a la que el gobierno escucharía. Y Eva Scherer y yo trabajamos junto con el Foro Económico Mundial para crear la Alianza por el Aire Limpio, un grupo de multinacionales que colaboran en la calidad del aire, a la que muchos otros Jóvenes Líderes Mundiales han animado a sus empresas a unirse.
Pero el verdadero valor no siempre reside en las grandes iniciativas externas. Cuando Clean Air Fund comenzó a trabajar en Ghana, un país en el que no tenía contactos, los Jóvenes Líderes Mundiales de Accra organizaron una cena coincidiendo con mi visita. Varias de esas personas han participado posteriormente en nuestro trabajo sobre la contaminación del aire, pero aquella cena surgió simplemente como un gesto de amistad, comunidad y hospitalidad. En definitiva, creo que esa es la magia de esta comunidad. Todos estamos comprometidos con mejorar el estado del mundo, pero no nos vemos unos a otros de forma instrumental. La colaboración comienza con la conexión y la comunidad, y para mí, ese ha sido el mayor regalo de ser Joven Líder Mundial.
‘Compartimos experiencias y desafíos humanos’
Anne-Laure Malauzat, socia y directora de la práctica de Impacto Social para EMEA, Bain & Co

Ser Joven Líder Mundial significa unirse a un grupo diverso de personas excepcionalmente talentosas, todas ellas las mejores en sus respectivos campos. Este tipo de exposición al innovador trabajo que realizan sus pares amplía de forma natural su visión del mundo y refuerza las experiencias y los desafíos humanos que compartimos.
Por ejemplo, mientras desarrollaba programas educativos en la región MENA, conecté con Jóvenes Líderes Mundiales de Filipinas, Colombia, Reino Unido e India, que actuaron como caja de resonancia y enriquecieron enormemente mis perspectivas sobre cómo preparar a los jóvenes para el futuro. Estábamos a miles de kilómetros de distancia, pero nuestras sociedades se enfrentaban a desafíos similares, lo que puso de relieve nuestro vínculo universal y el valor que se obtiene al ampliar intencionadamente el círculo personal y profesional.
Esta fue solo una de las varias iniciativas nacionales en las que he trabajado el último año que se han beneficiado de la profunda experiencia de otros Jóvenes Líderes Mundiales y del intercambio transfronterizo de conocimientos que permite la comunidad.
‘Los Jóvenes Líderes Mundiales acercan el mundo desde la empatía’
Ronit Avni, consejera delegada, Localized

Hace unos años participé en el primer Young Global Leader Impact Lab. Acababa de dejar la organización de medios y derechos humanos que me llevó a unirme a la comunidad, y buscaba formas de apoyar a estudiantes de todo el mundo que se enfrentan a un alto desempleo juvenil.
Desde el principio, otros Jóvenes Líderes Mundiales nos ayudaron a ampliar y perfeccionar el pensamiento de nuestro equipo, y sentaron las bases de lo que finalmente se convertiría en la empresa que es hoy Localized: una empresa social que conecta a estudiantes universitarios y recién graduados de Oriente Medio, África y América con expertos del sector que los orienten, y con empleadores que los contraten. Por ejemplo, formar parte de la comunidad nos ha ayudado a abrir puertas en países como Jordania y Brasil. También hemos podido contar con la generosidad de los miembros de la comunidad que han compartido sus conocimientos con más de 100.000 estudiantes.
Formar parte de la comunidad de Jóvenes Líderes Mundiales y aprender de una variedad tan amplia de líderes ha sido un privilegio personal y profesional. A través de Localized, ahora podemos extender este privilegio a quienes pueden no tener acceso a redes de élite, pero para quienes una orientación de este tipo podría cambiarles la vida.
'Rápidas, creativas y adaptadas a las necesidades locales'

Aminata Kane, vicepresidenta de Servicios Financieros Móviles, Orange, Oriente Medio y África
A principios de 2020, el mundo se detuvo de forma abrupta. La pandemia de COVID-19 nos golpeó en todas partes y, de la noche a la mañana, las escuelas cerraron y millones de niños tuvieron que quedarse en casa. En algunas regiones, entre ellas muchos países africanos, el impacto fue mayor, ya que la mayoría de los niños no disponían de tabletas, ordenadores ni acceso a clases en línea. En aquel momento, yo era directora general de Orange (un grupo multinacional de telecomunicaciones) en Sierra Leona, y supe en ese mismo instante que debíamos encontrar formas alternativas de mantener a los niños dentro del sistema educativo.
Junto con el también Joven Líder Mundial David Sengeh, entonces ministro de Educación de Sierra Leona, nos sentamos a pensar en todas las soluciones que podíamos implementar rápidamente. Recurrimos a la red de JLM para ver qué se había hecho en otros lugares y elaboramos un plan para crear cursos en línea. Establecimos un marco para crear sitios web de acceso gratuito, subir miles de clases en línea, grabarlas y emitirlas por radio, y avisar a los padres de los horarios por SMS.
También suministramos miles de tabletas y módems wifi a las aldeas más remotas. Para los estudiantes universitarios, otro consuelo llegó de la comunidad de JLM: los antiguos alumnos de edX de JLM trabajaron con nosotros para ofrecer clases gratuitas con certificados a estudiantes de Sierra Leona. El apoyo de la comunidad de JLM fue rápido, creativo y, sobre todo, adaptado a nuestras necesidades y contexto locales. Evitamos la interrupción y la soledad de cientos de miles de niños y contribuimos a un futuro más brillante para ellos.


