3 secretos para cambiar tus hábitos

3 secretos para cambiar tus hábitos
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Con el año nuevo llega la oportunidad de renovar nuestros hábitos: abandonar los negativos y adoptar otros mejores.

No importa si el hábito en cuestión es para cuidar la salud, como comer mejor —o para relacionarnos de manera más eficaz con los demás en el trabajo, por ejemplo, escuchar mejor. Los pasos básicos son los mismos.

Lo primero que hay que reconocer es que, en gran medida, nuestros hábitos nos pasan inadvertidos. Es decir, aunque sepamos que necesitamos comer o escuchar mejor, nuestro repertorio de hábitos reside en una parte del cerebro que normalmente escapa a nuestra conciencia. El lugar donde residen los hábitos es una estructura situada en lo profundo de la parte inferior del cerebro llamada ganglios basales.

Nuestro cerebro almacena allí nuestros hábitos para que no tengamos que prestar atención consciente a los innumerables buenos hábitos que nos permiten seguir adelante: desde cómo cepillarnos los dientes hasta qué no decirle a tu jefe.

En general, eso funciona bien. De esta manera, el cerebro conserva energía, y tener que descifrar estas secuencias cada vez sería una distracción abrumadora. Pero el problema surge cuando ciertos hábitos no nos benefician. Son esos los que queremos cambiar.

Liberarse de los hábitos contraproducentes

Como explica Tara Bennett-Goleman en su libro Mind Whispering: A New Map to Freedom From Self-Defeating Habits, el primer paso para cambiarlos consiste en advertirlos. Eso significa no dejar que simplemente transcurran en piloto automático, sino tomar conciencia de ellos. Puedes hacerlo de dos maneras: familiarizándote con losdesencadenantes que ponen en marcha la secuencia y observando cómo funciona el hábito.

Esto parece fácil, pero requiere una forma particular de prestar atención: la atención plena. Como Tara y yo mostraremos en nuestro próximo taller, la atención plena nos permite advertir aspectos de nuestra vida mental que suelen pasar inadvertidos, especialmente nuestros hábitos.

la conciencia podemos decidir cómo cambiarlos mientras ocurren o están a punto de ocurrir. La atención plena desautomatiza los hábitos: antes, después de una llamada perturbadora de esapersona que nos saca de quicio, solíamos echar mano de esa reconfortante chocolatina ; con la atención plena, podemos detectar el desencadenante del hábito en cuanto el identificador de llamadas nos indica quién está llamando.person who drives us crazy

Y, por último, podemos sustituir ese hábito disfuncional por algo que nos funcione mejor. En lugar de pasar horas inmóviles frente a una pantalla digital, podemos hacer esaspausas saludables de un minuto para hacer ejercicio. En vez de interrumpir a una persona que nos reporta directamente e imponer nuestra propia agenda, escuchemos con atención todo lo que tiene que decir y luego respondamos.

Reconocer el origen del desencadenante

Este es el gran secreto de todo esto: los distintos estados mentales nos hacen más o menos susceptibles a activar nuestros malos hábitos. Por ejemplo, cuando estamos ansiosos, es más probable que comamos esa bolsa de patatas fritas que engorda o que interrumpamos a la otra persona. Reconocer cómo esos estados o modos de ser se apoderan de nosotros puede ayudarnos a seguir mejor nuestros hábitos.

Así que los tres sencillos pasos son:

  • Aplicar la atención plena al estado mental y al hábito.

  • Sustituir el mal hábito por una respuesta mejor.

  • Practicar en cada oportunidad natural.

Cambiar los hábitos da mejores resultados cuando se cuenta con una comprensión más amplia de los sistemas cerebrales que sustentan tanto nuestros hábitos como la manera en que la atención plena nos ayuda a gestionar el cerebro y a reconectarlo.

Que el año nuevo esté lleno de tus mejores hábitos.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Daniel Goleman ofrece conferencias con frecuencia a públicos empresariales, grupos profesionales y en campus universitarios. Psicólogo que durante muchos años informó sobre el cerebro y las ciencias del comportamiento para The New York Times, el Dr. Goleman fue anteriormente profesor visitante en Harvard.

Imagen: Una mujer aparece en silueta junto a una exhibición de paneles solares en Tokio, el 2 de marzo de 2011. REUTERS/Yuriko Nakao.

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