3 cuestiones a considerar al adaptar el emprendimiento al mundo posterior a la COVID

An employee of tech start-up Sendy, which offers online logistics services, works on her computer at their office in Nairobi, Kenya, October 30, 2018. Picture taken October 30, 2018. REUTERS/Baz Ratner - RC1FE1B5F060
Entrepreneurship must be positioned as a problem-solving process that seeks to address systemic challenges, rather than as a wealth generator.Image: REUTERS/Baz Ratner
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  • Para ser útil para el Gran Reinicio, el emprendimiento necesita una democratización que lo haga accesible para todos.

  • El emprendimiento debe posicionarse como un proceso de resolución de problemas que busca abordar desafíos sistémicos, en lugar de como un generador de riqueza.

  • El emprendimiento debe integrar los tres aspectos siguientes: los sistemas ecológicos y sociales; la responsabilidad colectiva por la justicia; y una actitud de aprendizaje.

La realidad mundial actual comprende una concurrencia de problemas complejos (wicked problems) –desafíos sociales intratables y complejos– que abarcan todos los aspectos de la vida y que, día a día, se vuelven más complejos. Mientras el mundo se ve envuelto en la pandemia de COVID-19, actos de violencia que ponen de relieve la desigualdad y el racismo sistémico en Estados Unidos han provocado protestas en todo el mundo. La amenaza del cambio climático, la degradación de los ecosistemas y los desastres naturales está siempre presente y va en aumento. Mientras tanto, una crisis económica mundial se cuece a fuego lento en segundo plano.

¿Cómo pueden los emprendedores adoptar un enfoque de pensamiento sistémico para sus iniciativas con el fin de abordar estos problemas sistémicos y estructurales de la sociedad? ¿Qué pueden hacer los emprendedores, como agentes de cambio, para incidir en la justicia social y transformar las normas sociales mientras recreamos nuestras estructuras globales para el mundo posterior a la pandemia de COVID-19?

Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, sugirió recientemente una solución: “Para lograr un mejor resultado, el mundo debe actuar de forma conjunta y rápida para renovar todos los aspectos de nuestras sociedades y economías, desde la educación hasta los contratos sociales y las condiciones de trabajo… En resumen, necesitamos un ‘Gran Reinicio’ del capitalismo.”

Aquí entra el emprendimiento. En su forma tradicional, el emprendimiento –el acto de crear una empresa– suele considerarse un motor de innovación en nuestra economía global. Pero muchos ven el emprendimiento como algo que solo existe en Silicon Valley, con alta tecnología, beneficios exponenciales y la extracción de riqueza como principal impulsor. Pero en su forma ideal, el emprendimiento puede ser un motor para impulsar el cambio social, preservar la sostenibilidad ambiental y crear una economía próspera.

Para que sea útil para el Gran Reinicio, necesitamos una forma de emprendimiento diferente de la que propaga la cultura popular. Esto requiere una democratización del emprendimiento, en la que el proceso emprendedor sea accesible para todos. Esta definición exige que el emprendimiento se posicione como un proceso de resolución de problemas que busca abordar desafíos sistémicos, en lugar de meramente como un generador de riqueza. Para definirse de esta manera, el emprendimiento debe integrar los tres aspectos siguientes:

1. Sistemas ecológicos y sociales

Nuestro enfoque actual del emprendimiento refleja en su forma básica nuestro marco económico actual, que está orientado al crecimiento económico. Pero para que el emprendimiento responda a las necesidades del Gran Reinicio, todos los enfoques de creación de iniciativas y de valor deben integrar la justicia social y los sistemas ecológicos.

Afortunadamente, existe un impulso creciente hacia enfoques más integrados que utilizan modelos como la Rosquilla de Kate Raworth y la economía del decrecimiento. Estos enfoques, por diseño, procuran priorizar las necesidades sociales y ecológicas, al tiempo que sostienen económicamente las iniciativas emprendedoras. La evidencia de los beneficios de los enfoques sensibles a lo social y ecológico regenerativos y circulares es amplia, como la creciente aplicación de cradle to cradle y bioeconomía circular – y la conciencia pública sobre estos métodos está creciendo.

Al comprender la interconexión de los distintos sistemas que interactúan en la sociedad y la naturaleza, y adoptar un enfoque de pensamiento sistémico, es posible crear soluciones más adecuadas y específicas para los desafíos globales. Las iniciativas emprendedoras y el proceso de emprendimiento son motores poderosos para la resolución de problemas y deberían integrar un enfoque de pensamiento sistémico para responder a las necesidades de la realidad posterior a la pandemia de COVID-19.

2. Responsabilidad colectiva por la justicia

Para que el emprendimiento incorpore de manera eficaz los sistemas ecológicos y sociales, debemos comprender nuestra responsabilidad colectiva por la justicia. Ya no podemos pensar el mundo como un juego de poder de suma cero, en el que para que unos ganen otros deben perder. Para contrarrestar esa concepción del mundo, es importante reconocer la dependencia de la humanidad respecto del progreso mutuo, la cooperación y la colaboración. Los desafíos de nuestra época suelen verse de forma aislada o tangencialmente relacionados, pero existe la oportunidad de poner de manifiesto cómo estos desafíos afectan de manera desproporcionada a quienes son más vulnerables.

Para ello, debemos crear un sistema que tenga en cuenta la desigualdad estructural, el trauma generacional y la desposesión histórica de derechos. Esto comienza por entender que el mundo en el que vivimos no fue diseñado para todos los seres humanos y que es necesario reimaginar elementos de nuestros sistemas económico, educativo y sanitario, entre otros. Un ejemplo, en particular, es la realidad de los afroamericanos en cuanto a oportunidades y acceso a la justicia.

Esto solo puede darse si estamos dispuestos a crear un espacio seguro para la sanación, la reconciliación y el reconocimiento de la opresión sistémica. Esta mayor comprensión debe traducirse entonces en acciones concretas, como diversificar el liderazgo en las instituciones, especialmente en las involucradas en los ecosistemas emprendedores, y abordar las brechas de larga data en las oportunidades para las poblaciones subrepresentadas.

Estos modestos pasos pueden impulsar el emprendimiento hacia su nueva forma, más inclusiva y colaborativa.

3. Actitud de aprendizaje

El emprendimiento puede utilizarse como motor de transformación en el Gran Reinicio si se practica como un proceso de resolución de problemas con una actitud de aprendizaje.

Una actitud de aprendizaje –que incluye la ubicación de las soluciones en su contexto, la experimentación creativa con ideas y las prácticas reflexivas e iterativas – es necesaria para adaptarse al flujo y reflujo de los problemas. La resolución de problemas dentro de un marco de actitud de aprendizaje permite a las personas y a las sociedades equivocarse mientras crean continuamente soluciones iterativas que reflejan acciones pasadas.

Debemos considerar cómo alejarnos del pensamiento basado en soluciones, que puede traducirse en la pérdida de las buenas respuestas mientras se busca la mejor solución. Una actitud de aprendizaje permite que los errores y las soluciones imperfectas en las iniciativas emprendedoras se pongan a prueba, se iteren y se adapten continuamente para ajustarse mejor a la situación concreta. Esta habilidad es más necesaria que nunca, mientras replanteamos las normas sistémicas de recuperación y cómo pueden los emprendedores contribuir de la mejor manera al Gran Reinicio.

El emprendimiento transformado

Al incorporar los aspectos descritos anteriormente, ahora podemos entender el emprendimiento como un proceso de resolución de problemas y aprendizaje que puede sostenerse materialmente, que aporta valor a los sistemas de los que forma parte y que atiende las necesidades dentro de esos sistemas. Para mitigar plenamente los complejos desafíos sociales y ecológicos a los que nos enfrentamos, debemos generar coherencia en nuestro enfoque del emprendimiento en el contexto de nuestra realidad actual.

Mediante la experimentación constante con nuevas ideas, el aprendizaje para mejorar los enfoques y la iteración reflexiva para abordar los problemas sociales y ecológicos sistémicos, podemos mejorar el estado del mundo creando valor a través del emprendimiento.

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