10 maneras de crear mejores relaciones laborales

10 maneras de crear mejores relaciones laborales
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Algunas personas nos hacen sentir importantes al instante. Otras nos hacen sentir especiales al instante. Algunas iluminan una sala con solo entrar.

No siempre sabemos definirlo, pero algunas personas tienen «eso»: son carismáticas por naturaleza.

Por desgracia, el carisma natural pierde rápidamente su efecto. La familiaridad genera, bueno, familiaridad.

Pero hay personas increíblemente carismáticas: crean y mantienen excelentes relaciones, influyen positivamente en quienes las rodean y, de forma constante, hacen que las personas se sientan mejor consigo mismas ; son el tipo de personas con las que todo el mundo quiere estar… y a quienes quiere parecerse.

Por suerte, todos podemos ser más carismáticos, porque el carisma no depende de nuestro grado de éxito, nuestras habilidades para hacer presentaciones, nuestra forma de vestir ni la imagen que proyectamos: depende de lo que hacemos.

Estas son algunas maneras de ser más carismático:

1. Escucha mucho más de lo que hablas.

Haz preguntas. Mantén el contacto visual. Sonríe. Frunce el ceño. Asiente. Responde, no tanto con palabras como con gestos.

Eso es todo lo que hace falta para demostrarle a la otra persona que es importante.

Y cuando hables, no des consejos a menos que te los pidan. Escuchar demuestra que te importa mucho más que ofrecer consejos, porque, en la mayoría de los casos, al aconsejar conviertes la conversación en algo sobre ti, no sobre la otra persona.

¿No me crees? ¿De quién trata el «Esto es lo que yo haría…»: de ti o de la otra persona?

Habla solo cuando tengas algo importante que decir ; y define siempre «importante» según lo que le importe a la otra persona, no a ti.

2. No escuches solo lo que te conviene.

Algunas personas —te garantizo que conoces a unas cuantas— son incapaces de oír nada de lo que dicen quienes consideran, de algún modo, inferiores a ellas.

Claro, les hablas, pero ese árbol que cae no hace ruido en el bosque, porque en realidad nadie está escuchando.

Las personas increíblemente carismáticas escuchan con atención a todo el mundo y hacen que todos, independientemente de nuestro cargo, estatus social o «nivel», sintamos que tenemos algo en común con ellas.

Porque así es.

3. Guarda siempre tus cosas.

No mires el teléfono. No eches un vistazo al monitor. No te centres en nada más, ni siquiera por un instante.

Nunca podrás conectar con los demás si también estás ocupado conectando con tus cosas.

Regala toda tu atención. Pocas personas ofrecen ese regalo. Ese gesto, por sí solo, hará que los demás quieran estar contigo y te recuerden.

4. Da siempre antes de recibir, sabiendo que quizá nunca recibas nada.

No pienses nunca en lo que puedes obtener. Céntrate en lo que puedes aportar. Dar es la única manera de establecer una conexión real y una relación.

Si te centras, aunque sea en parte y por un momento, en lo que puedes obtener de la otra persona, demuestras que la única persona que realmente importa eres tú.

Simplemente da. Sé excepcionalmente generoso. No te preocupes por si algún día recibirás algo.

5. No te des aires de importancia…

Las únicas personas a las que impresiona tu actitud pomposa, pretenciosa y engreída son otras personas pomposas, pretenciosas y engreídas.

A los demás no nos impresiona. Nos irrita, nos desagrada y nos incomoda.

Y tampoco nos entusiasma que entres en la sala.

6. …Porque sabes que las demás personas son más importantes.

Ya sabes lo que sabes. Conoces tus opiniones. Conoces tu perspectiva y tu punto de vista.

Eso no es importante, porque ya es tuyo. No puedes aprender nada de ti mismo.

Pero no sabes lo que saben los demás, y todo el mundo, quienquiera que sea, sabe cosas que tú no sabes.

Eso hace que automáticamente sean mucho más importantes que nosotros, porque son personas de las que podemos aprender.

7. Cede el protagonismo a los demás.

Nadie recibe suficientes elogios. Nadie. Dile a la gente qué hizo bien.

¿Dices que no sabes qué hicieron bien?

Debería darte vergüenza: es tu trabajo saberlo. Es tu trabajo averiguarlo de antemano.

La gente no solo agradecerá tus elogios, sino también que te importe lo suficiente como para prestar atención a lo que hace.

Y se sentirá un poco más realizada y mucho más importante.

8. Elige tu actitud y tus palabras.

Las palabras que usas afectan la actitud de los demás y también la tuya.

Por ejemplo, no tienes que ir a una reunión; tienes la oportunidad de reunirte con otras personas. No tienes que preparar una presentación para un nuevo cliente; tienes la oportunidad de compartir cosas interesantes con otras personas. No tienes que ir al gimnasio; tienes la oportunidad de hacer ejercicio y mejorar tu salud y tu estado físico.

No tienes que entrevistar a candidatos para un puesto de trabajo; tienes la oportunidad de elegir a una gran persona para que se una a tu equipo.

Todos queremos relacionarnos con personas felices, entusiastas y realizadas. La actitud que adoptas y las palabras que eliges pueden ayudar a los demás a sentirse mejor consigo mismos y hacer que tú también te sientas mejor contigo mismo.

9. No hables de los defectos de los demás…

Es cierto, a todos nos gusta enterarnos de algún chisme. A todos nos gusta conocer algún cotilleo.

El problema es que no necesariamente nos agradan —y sin duda no respetamos— las personas que cuentan esos chismes.

No te rías de los demás. Cuando lo haces, quienes te rodean se preguntan si a veces también te ríes de ellos.

10. …Pero reconoce sin reparos tus propios defectos.

A menudo se da por sentado que las personas de gran éxito tienen carisma simplemente porque tienen éxito; su éxito puede parecer crear un efecto halo, casi como un resplandor.

La palabra clave es «parecer».

No tienes que tener un éxito extraordinario para ser sumamente carismático. Rasca la superficie brillante y verás que muchas personas exitosas tienen el carisma de una piedra.

Pero sí tienes que ser increíblemente auténtico para ser sumamente carismático.

Sé humilde. Cuenta tus meteduras de pata. Reconoce tus errores y conviértelos en lecciones aprendidas.

Y, sin duda, ríete de ti mismo. Si lo haces, los demás no se reirán de ti. Se reirán contigo.

Y les caerás mejor por ello… y querrán estar mucho más contigo.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Jeff Haden es escritor fantasma, conferenciante y editor colaborador de la revista Inc.

Imagen: Trabajadores del sector financiero caminan por las vías del tranvía. REUTERS/Bobby

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