Qué nos dicen las llamadas al 911 de Boston sobre el cinismo y las ciudades

The Empire State Building (C) sits between the Bank of America building (L) and the Chrysler Building (R) at sunset in New York, September 11, 2010. REUTERS/Gary Hershorn (UNITED STATES - Tags: ANNIVERSARY CITYSCAPE DISASTER) - RTR2IAFQ
Sustainability in urban areas will continue to be blighted unless inequalities are dealt with, says research.Image: REUTERS/Gary Hershorn
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Según un nuevo estudio de Harvard, si no se abordan las desigualdades sociales y económicas, es probable que los esfuerzos de sostenibilidad en los centros urbanos se estanquen o nunca lleguen a arraigar.

El estudio, cuyo autor es Robert Sampson, profesor Henry Ford II de Ciencias Sociales, plantea que los enfoques tecnológicos deben ir acompañados de esfuerzos para reducir esas desigualdades, crear redes sociales vecinales sólidas y duraderas y fomentar una mayor interacción entre la ciudadanía y el gobierno para que los proyectos de sostenibilidad tengan éxito. La investigación se describe en un reciente artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences.

«Con la llegada del big data y la explosión de la capacidad informática, se ha prestado mucha atención a la idea de las “ciudades inteligentes”, que coordinan el funcionamiento de los distintos sistemas municipales, como la electricidad, la energía, el agua y el transporte», afirmó. «Aunque eso es importante, debe equilibrarse con la estructura social de las ciudades».

A partir de varios estudios realizados en Boston, Chicago y Los Ángeles, Sampson pudo identificar algunas de las formas en que la desigualdad afecta a la sostenibilidad y desarrollar un marco teórico y herramientas para medir si los esfuerzos por combatirla son eficaces.

«Las desigualdades de las que hablamos aquí van más allá de lo económico», señaló Sampson. «También son raciales, en el sentido del aislamiento social de ciertos vecindarios, que a su vez está relacionado con problemas como la violencia».

¿Cómo afectan a la sostenibilidad problemas como la violencia y la falta de participación social?

Image: Oxfam

«Todo esto erosiona la estructura social, que es, en sí misma y de manera profunda, parte de una comunidad sostenible», afirmó Sampson. «Un ejemplo que utilizo en el estudio es Colombia. La guerra lleva décadas y fue tan grave que socavó la estabilidad ecológica de todo el país, porque el gobierno no pudo tomar medidas en materia de sostenibilidad. Si pensamos en la capacidad de una sociedad o de un vecindario, estas rupturas fundamentales de la estructura social —la violencia, el miedo, el retraimiento y el aislamiento— repercuten en la sostenibilidad».

La desigualdad puede socavar la estructura social de vecindarios o países, y las diferencias en la inversión gubernamental y en la legitimidad percibida también pueden dejar secuelas duraderas.

«Esto es fundamental porque los sistemas tecnológicos dependen de la interacción de la ciudadanía», afirmó Sampson. «El grado en que la ciudadanía informa no solo sobre emergencias, sino también sobre cuestiones de calidad de vida, como el estado de los edificios, los vertidos ilegales de basura o las plagas de ratas, indica hasta qué punto la gente confía en el Estado».

Como parte de la Boston Area Research Initiative, Sampson y sus colegas analizaron más de un millón de llamadas tanto al 911 como al sistema 311 de Boston, destinado a asuntos no urgentes como los grafitis, las señales de tráfico rotas y los baches, y descubrieron que el uso de ambos servicios variaba mucho de un vecindario a otro.

«Este patrón está relacionado con lo que llamamos cinismo legal», afirmó Sampson. «La ciudadanía de comunidades que han sufrido concentraciones extremas de pobreza y han visto cómo se retiraban los servicios… tiende a desconfiar de la autoridad oficial».

«Hemos visto cómo esto se manifiesta en todo el país en los últimos años en relación con los tiroteos policiales», continuó. «Pero también existe una correlación entre esa desigualdad y la falta de denuncias sobre problemas de salud y otros asuntos de sostenibilidad en estos vecindarios».

Para cuantificar cómo afectan diversos factores a la sostenibilidad de una ciudad a otra y de un vecindario a otro, Sampson y sus colegas desarrollaron la «ecometría». Este enfoque está diseñado para medir desde la participación ciudadana hasta la existencia y el estado de las redes sociales informales, así como sus implicaciones para la sostenibilidad.

«Nuestro enfoque se basa en parte en los tipos de datos que vemos ahora», afirmó Sampson. «Hablamos de millones de registros, pero los datos que se generan son principalmente para fines administrativos… por lo que los datos brutos en sí son casi imposibles de interpretar».

Como ejemplo, explicó que los residentes de Beacon Hill podrían informar de más casos de grafiti que los de otros vecindarios, pero un mayor número de denuncias no implica necesariamente que haya más grafitis.

«Eso no significa automáticamente que los residentes de Beacon Hill sean más prosociales», afirmó Sampson. «Y puede que tampoco signifique que haya más grafitis en su vecindario; quizá simplemente sea más probable que denuncien los casos de grafiti porque sus experiencias anteriores al hacerlo fueron satisfactorias».

«No sabemos qué está pasando basándonos solo en el número de denuncias: falta contexto», afirmó. «Lo que intentamos hacer es tomar esos datos y generar un indicador significativo… para poder comparar y entender qué puede estar haciendo una zona que otra no hace».

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