Los incendios forestales son cada vez más frecuentes y destructivos, y sus efectos se dejan sentir mucho más allá de la zona inmediata del incendio.
En los últimos años, los incendios forestales han provocado mala calidad del aire, han alterado el transporte y las redes eléctricas, han dañado o destruido hogares y negocios, han aumentado el riesgo de inundaciones y han liberado gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Estos efectos pueden tener un impacto devastador en las ciudades, tanto a corto como a largo plazo.
Las ciudades pueden adoptar varias medidas para mitigar los riesgos de los incendios forestales, como invertir en sistemas de alerta temprana, la gestión de la vegetación y la preparación para emergencias.
Este mes, miles de personas en Quebec (Canadá) han tenido que abandonar sus hogares debido a incendios forestales descontrolados. A más de 640 kilómetros de distancia, la ciudad de Nueva York registró su peor calidad del aire de su historia, y durante un breve periodo tuvo la peor calidad del aire de cualquier ciudad del mundo. Y Nueva York no fue la única: a 7 de junio de 2023, más de 75 millones de personas en Estados Unidos sufrían una calidad del aire insalubre e incluso peligrosa debido a incendios que ardían a cientos de kilómetros de distancia.
Los efectos catastróficos de los incendios forestales en Quebec ponen de manifiesto que el impacto de un bosque, o el impacto de su destrucción, se extiende mucho más allá del propio bosque. Y aunque el efecto sobre la calidad del aire es el impacto más visible del incendio de Quebec, los incendios forestales afectan a ciudades cercanas y lejanas de múltiples formas, desde el perjuicio a las economías hasta el aumento del riesgo de inundaciones.
Además, es un problema que va en aumento. Aunque los incendios forestales son un proceso ecológico importante en muchos ecosistemas forestales, y las quemas prescritas pueden ser una táctica eficaz de gestión forestal, el deterioro de la salud de los bosques y el cambio climático están provocando que los incendios forestales en toda América del Norte y en el mundo se vuelvan catastróficos. Según los datos de la plataforma Global Forest Watch del WRI, los incendios forestales están quemando casi el doble de superficie forestal que hace 20 años.
Estos son cinco ejemplos de cómo los incendios forestales afectan a ciudades a cientos o incluso miles de kilómetros de distancia:
1) Los incendios forestales pueden generar aire peligroso.
Como ilustran los incendios de Quebec, los incendios forestales pueden tener impactos enormes y generalizados en la calidad del aire de los habitantes de las ciudades. En concreto, el viento puede arrastrar el humo de los incendios forestales a lo largo de cientos de kilómetros. Las partículas finas del humo son la mayor amenaza para la salud humana, ya que pueden provocar irritación ocular, enfermedades respiratorias como la bronquitis y el agravamiento de los síntomas en personas con enfermedades crónicas del corazón o de los pulmones. Por ejemplo, en un momento dado, el índice de calidad del aire en la ciudad de Nueva York alcanzó 484; la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos clasifica cualquier índice de calidad del aire superior a 150 como insalubre para la población general.
2) Los incendios forestales alimentan el cambio climático.
Además de provocar una mala calidad del aire, los incendios forestales producen gases de efecto invernadero que alimentan el cambio climático. Dado que los árboles almacenan carbono, liberan este carbono al aire cuando arden. Los incendios forestales en Canadá, por ejemplo, han provocado emisiones de carbono récord.
Una vez concluido el incendio, parte del carbono volverá a ser capturado a medida que el bosque se recupera, pero la pérdida de árboles reduce durante muchos años la capacidad del bosque para capturar y almacenar carbono. Dado que los bosques de Estados Unidos absorben aproximadamente el 12 % de las emisiones de carbono del país al año, las grandes pérdidas forestales pueden agravar la crisis climática.
3) Los incendios forestales amenazan la seguridad hídrica.
Las cuencas forestales son de vital importancia para la calidad y la cantidad de agua de muchas ciudades. Treinta y tres de las 105 ciudades más grandes del mundo dependen de cuencas forestales para abastecerse de agua, al igual que muchas ciudades más pequeñas. Los bosques y los árboles aumentan la infiltración y reducen las tasas de erosión, lo que impide que los sedimentos y otros contaminantes lleguen a ríos y lagos fundamentales para el abastecimiento de agua.

Además, las cuencas forestales pueden ayudar a garantizar un suministro de agua constante durante todo el año y a recargar las aguas subterráneas. Los árboles de un bosque almacenan y liberan vapor de agua, lo que puede regular el clima y las precipitaciones. La copa y las raíces de los árboles también pueden ayudar a frenar el flujo de la escorrentía, liberando el agua hacia los sistemas situados aguas abajo de forma más gradual.
Los incendios forestales catastróficos provocan pérdidas en la cubierta forestal y afectan al suelo que hay debajo. Con menos árboles que interceptan la escorrentía de las tormentas y con suelos inestables, más propensos a la erosión, más sedimentos, cenizas y contaminantes acabarán fluyendo hacia lagos, ríos y embalses. Así, las cuencas deforestadas registran una peor calidad del agua y una menor capacidad para retenerla. Ambos impactos se traducen en menos agua potable limpia para las ciudades y otras zonas que dependen de cuencas forestales.
4) Los incendios forestales pueden aumentar el riesgo de inundaciones.
Las ciudades son especialmente vulnerables a las inundaciones. Las zonas urbanas tienen grandes superficies impermeables, como aceras y carreteras, lo que provoca más escorrentía cuando llueve. Los bosques sanos cercanos a las ciudades aumentan la infiltración en el suelo, almacenan el exceso de escorrentía y ralentizan el agua. En otras palabras, pueden actuar como esponjas y barreras que protegen de las inundaciones a las ciudades situadas aguas abajo.

Cuando hay lluvias intensas en un bosque situado aguas arriba tras un incendio, no hay copas de árboles que frenen el agua y el suelo tiene menos capacidad para retener la escorrentía. Como resultado, pueden producirse inundaciones repentinas incluso con cantidades de lluvia relativamente pequeñas. Por ejemplo, en el condado de Mora (Nuevo México), las inundaciones posteriores al incendio de Hermits Peak-Calf Canyon de 2022 dañaron viviendas, mientras que los agricultores de zonas rurales perdieron ganado y carne de caza como consecuencia de los cortes de electricidad.
Este no es un riesgo a corto plazo: la vegetación puede tardar años en recuperarse tras un incendio forestal, lo que deja a las ciudades y otras comunidades en riesgo durante el mismo tiempo.
5) Los incendios forestales pueden causar pérdidas económicas directas e indirectas.
Cada uno de estos impactos puede generar efectos económicos negativos:
Calidad del aire: Los efectos sobre la salud de la contaminación atmosférica provocada por los incendios forestales pueden conllevar costes médicos considerables. Solo en Estados Unidos, los efectos del humo de los incendios forestales sobre la salud cuestan 16 000 millones de dólares al año.
Calidad del agua:Si una cuenca de la que depende una ciudad se ve afectada por un incendio forestal, la ciudad puede tener que pagar por el tratamiento del agua en esa cuenca o por el transporte de agua desde otras fuentes, o ambas cosas.
Riesgo de inundación: Las inundaciones pueden dañar las infraestructuras, interrumpir las cadenas de suministro y dejar a personas que necesitan atención médica. Si se mantienen las tendencias actuales, las pérdidas económicas relacionadas con las inundaciones podrían ascender a 1 billón de dólares a nivel mundial para 2050.
Los incendios forestales también pueden reducir la actividad económica. En el verano de 2018, el 11 % de los turistas canceló sus viajes a California por temor a los incendios forestales, incluso a zonas no afectadas por ellos. Esto supuso una pérdida de 20 millones de dólares en ingresos para la economía turística del estado en un solo mes. En los condados de Napa y Sonoma, en California, la reducción del turismo también provocó un aumento de las tasas de desempleo, principalmente en los sectores del ocio y la hostelería.
¿Qué pueden hacer las ciudades para mantener sanos los bosques?
Aunque los habitantes de las ciudades pueden encontrarse a cientos de kilómetros de los incendios forestales, no son impotentes para hacer algo al respecto. Al hacer que los bosques sean más resistentes a los incendios, las ciudades pueden proteger a sus comunidades. Estas son algunas de las formas en que pueden actuar:
Las ciudades pueden convertirse en inversores clave en proyectos de restauración en terrenos estatales, federales y de gestión privada. Por ejemplo, el Forest Resilience Bond, un modelo de financiación desarrollado por Cities4Forests, Blue Forest Conservation y otros socios, ya está financiando la restauración ecológica en 48 000 acres del Bosque Nacional de Tahoe para mitigar el riesgo de incendios forestales. Esto incluye medidas como la reducción de combustible para prevenir futuros incendios, la restauración de árboles en zonas ya afectadas y la eliminación de especies invasoras de la zona para favorecer la salud del bosque.
Las agencias municipales, como las empresas públicas de agua, pueden destinar recursos y capacidad de personal para apoyar la resiliencia y la restauración frente a los incendios forestales. Como se ha observado recientemente tras un incendio forestal en el condado de Santiam, Utah, muchas oportunidades de trabajo en la restauración son estacionales, irregulares, mal pagadas y requieren conocimientos técnicos. Como resultado, cuando se produce un incendio, los recursos laborales se destinan a la extinción y a las tareas de recuperación. Este enfoque a corto plazo y esporádico da lugar a recursos limitados que se reparten entre la resiliencia previa al incendio y la recuperación posterior, lo que impide que cualquiera de ambas reciba la dedicación suficiente para ser eficaz. Las agencias municipales pueden ayudar a cubrir estas carencias con personal dedicado y con actividad durante todo el año centrado en las labores de restauración.
Las ciudades pueden actuar con mayor decisión contra el cambio climático. El cambio climático ha sido el principal factor del aumento de los incendios forestales en el oeste de Estados Unidos. Además, la primavera en Canadá ha sido este año más cálida y seca de lo habitual, lo que hace más probables los incendios forestales. Dado que las ciudades son responsables del 70 % de las emisiones de carbono del mundo, tienen una responsabilidad significativa de tomar medidas climáticas. Esto, a su vez, puede impedir que el riesgo de incendios forestales siga aumentando, al tiempo que genera numerosas oportunidades económicas. Una investigación de la Coalición para las Transiciones Urbanas del WRI concluyó que reducir las emisiones urbanas en un 90 % para 2050 generaría beneficios económicos de casi 24 billones de dólares.
A pesar del humo que cubre muchas ciudades, el camino a seguir está claro. Las ciudades tienen mucho que ganar con la resiliencia frente a los incendios forestales y se encuentran en una posición privilegiada para canalizar el dinero hacia proyectos de mitigación y resiliencia. Ahora es el momento de ver si el reciente susto por la calidad del aire servirá de llamada de atención necesaria para que las ciudades pasen a la acción.

