La urgencia de abordar el cambio climático ha quedado clara con un informe reciente publicado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. El informe advierte que, incluso con un calentamiento de 1,5 °C, el planeta sufrirá efectos climáticos catastróficos e irreversibles.
Para cambiar esta trayectoria, debemos actuar a una velocidad y una escala sin precedentes. Esto requerirá dar prioridad a ámbitos que permitan combinar la lucha contra el cambio climático con oportunidades de inversión sólidas.
Las ciudades son uno de esos ámbitos. La magnitud de la inversión necesaria para satisfacer las crecientes necesidades de infraestructura y servicios de las ciudades —y garantizar que sean compatibles con el clima— supera con creces los presupuestos públicos disponibles. Por tanto, el sector privado tendrá que desempeñar un papel fundamental para contribuir a dar forma a un crecimiento más ecológico en las ciudades del futuro.
Las ciudades crecen a medida que la población mundial aumenta rápidamente: hoy, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, una cifra que se prevé que alcance el 60 % para 2030. Las ciudades consumen más de dos tercios de la energía mundial y representan más del 70 % de las emisiones globales de dióxido de carbono, por lo que son fundamentales para los esfuerzos encaminados a limitar el calentamiento global. La concentración de personas e infraestructura también hace que las ciudades sean especialmente vulnerables al cambio climático.
Las ciudades también son motores del crecimiento, tanto en términos económicos como demográficos. Cerca del 60 % del desarrollo urbano necesario para 2030 aún está por construirse, lo que ofrece la oportunidad de dejar atrás enfoques obsoletos y adoptar una planificación urbana más sostenible, una construcción ecológica y un desarrollo orientado al transporte público.
Afortunadamente, estamos avanzando. Tras la firma del Acuerdo de París en 2015, casi 9.400 ciudades se comprometieron a llevar a cabo más de 20.000 acciones para abordar el cambio climático en diversos sectores. Estos compromisos representan una oportunidad considerable para los inversores privados.
Si estas promesas se hacen realidad, un informe reciente de IFCestima que solo las ciudades de los mercados emergentes tienen potencial para atraer más de 29,4 billones de dólares en inversiones climáticamente inteligentes acumuladas en seis sectores clave para 2030, entre ellos los edificios ecológicos, el transporte público, los vehículos eléctricos, los residuos, el agua y las energías renovables.
A medida que los gobiernos municipales abren espacio para que las empresas privadas inviertan en reducir las emisiones y fortalecer la resiliencia, también crece el interés del sector privado por invertir en infraestructura y servicios climáticamente inteligentes.
Las empresas con visión de futuro ya están aportando nuevas tecnologías y datos para aprovechar estas oportunidades. Por ejemplo, AECOM, empresa mundial de infraestructura e ingeniería, ofrece soluciones integradas de resiliencia para ciudades y trabaja en proyectos para suministrar agua a 2,6 millones de personas mediante infraestructura verde en San Francisco, proteger Edimburgo de las inundaciones, construir una red de ciudades inteligentes y sostenibles a lo largo del corredor industrial Delhi-Mumbai y regenerar y renovar el frente costero de Kuala Lumpur.
Estos nuevos enfoques también harán que las ciudades sean más habitables al mejorar la calidad del aire local y reducir la congestión del tráfico.
Ahora es fundamental generar una sólida cartera de inversiones para hacer realidad estos compromisos.
¿Cómo podemos lograrlo? Debido a los presupuestos limitados, las prioridades contrapuestas y los desafíos relacionados con el riesgo crediticio, los gobiernos municipales no pueden hacerlo por sí solos. Es preciso aprovechar la innovación, los conocimientos especializados y la financiación del sector privado para complementar la financiación pública y atender las complejas y crecientes necesidades de las ciudades. Ahora es necesario prestar mucha más atención a la aplicación de las reformas adecuadas que permitan al sector privado apoyar a los líderes de las ciudades para que alcancen sus objetivos de impulsar un crecimiento más ecológico y crear mejores condiciones de vida para sus habitantes.
Las ciudades deben fortalecer su solvencia crediticia para posibilitar una inversión significativa del sector privado. Menos del 5 % de las 500 ciudades más grandes de los países en desarrollo tienen una calificación crediticiay aún menos pueden endeudarse de forma independiente de sus gobiernos federales.
Estamos aquí para ayudar. IFC trabaja en ciudades de mercados emergentes para fortalecer sus capacidades y brindar apoyo en materia de inversión y asesoría. Un ejemplo reciente es la financiación de IFC para el Metrobus y las rutas ciclistas de la ciudad de Buenos Aires, que contribuyó a ofrecer soluciones de transporte más limpias a millones de personas en la capital argentina.
Las ciudades estarán en el epicentro de la acción climática para limitar el calentamiento global. Las decisiones tomadas a nivel municipal y las inversiones en infraestructura tendrán repercusiones a largo plazo y marcarán el rumbo del crecimiento y el desarrollo urbanos durante décadas. En IFC invitamos a alcaldes, promotores de infraestructura y financiadores a unirse a nosotros mientras ayudamos a las ciudades de los mercados emergentes a emprender una trayectoria de crecimiento más resiliente y climáticamente inteligente.
Debemos hacer todo lo posible por respaldarlas en sus aspiraciones de crear un entorno ecológico y resiliente para todos. Se nos acaba el tiempo.

