Debemos mejorar la integración de las personas migrantes en nuestras ciudades. Así podemos hacerlo

Morning commuters are silhouetted as they walk through the main concourse of the Grand Central Terminal, also known as Grand Central Station, in New York March 5, 2012. REUTERS/Adrees Latif
With the right strategies, cities can turn a potential problem into prosperity.Image: REUTERS/Adrees Latif
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Hoy hay más de mil millones de personas migrantes en el mundo, lo que representa una séptima parte de la población mundial. Este nivel de movilidad humana no tiene precedentes y sigue aumentando a un ritmo acelerado.

Este total de mil millones está compuesto por unos 244 millones de migrantes internacionales y 763 millones de migrantes internos, más del triple. Sin embargo, parece que la migración internacional acapara la atención tanto de los medios de comunicación como de los políticos.

Image: Foro Económico Mundial

En 2015, la Ethical Journalism Network publicó un informe titulado Historias en movimiento, que analizó la cobertura mediática de la migración en los Estados miembros de la UE y en otros 14 países del mundo. Destacó que, mientras India, China y Brasil experimentaban grandes volúmenes de migración interna, los principales medios de comunicación solían ignorar el fenómeno. Además, mostró cómo se desaprovecharon oportunidades para alertar sobre la próxima llegada masiva de refugiados a Europa, cómo el sentimiento contra los migrantes y los discursos de odio aparecían con frecuencia en las noticias, y cómo la cobertura mediática de la migración quedaba a menudo secuestrada por la hipérbole, la intolerancia y la distorsión.

Más recientemente, el debate sobre la migración se ha desplazado hacia la aplicación de controles migratorios y se ha alejado del impacto de la migración —tanto internacional como interna— en los países de destino y, en concreto, en las ciudades, donde vive la mayoría de las personas migrantes.

Por desgracia, esto desvía la atención de los desafíos reales que afectan a la población sobre el terreno. La migración lleva generaciones produciéndose y, dadas las desigualdades políticas, sociales y económicas de nuestras sociedades actuales, junto con un clima cambiante, es probable que los movimientos masivos de personas continúen en las próximas décadas. Por tanto, el relato debe centrarse en cómo gestionar eficazmente la migración en los destinos a los que finalmente llegan las personas.

Las personas migrantes se instalan en las ciudades

Las personas migrantes siguen sintiéndose atraídas por las ciudades en busca de una mejor calidad de vida, más oportunidades laborales y un acceso fácil a la infraestructura y los servicios urbanos. Un estudio reciente de PwC mostró que, debido a la migración, el crecimiento demográfico de las áreas metropolitanas suele superar el promedio nacional. Entre 2010 y 2015, Pekín y Johannesburgo registraron el mayor crecimiento (unos 14 migrantes por cada 1.000 habitantes) entre las 20 principales áreas metropolitanas incluidas en el estudio.

Las ciudades atienden las necesidades inmediatas de las personas migrantes y responden a algunos de los desafíos relacionados con su integración en la sociedad. La presencia de comunidades migrantes en las ciudades también aumenta sus posibilidades de integración. Por otra parte, los aumentos previstos tanto de la urbanización como de la migración indican que las ciudades seguirán desempeñando un papel esencial en la movilidad humana durante las próximas décadas.

Sin embargo, los datos sobre el número de personas migrantes en las ciudades son limitados, en particular los relativos a las economías en desarrollo, donde esa información podría orientar los procesos de planificación urbana y ayudar a que las ciudades estén mejor preparadas para gestionar la migración.

Mayor presión sobre la infraestructura y los servicios urbanos

Nuestro reciente informe del Foro Económico Mundial sobre migración y ciudades concluye que la migración aumenta la demanda de infraestructura y servicios urbanos en las ciudades de destino. Esto se observa especialmente en la vivienda, la atención sanitaria, los servicios públicos, el agua y el saneamiento, los residuos, el transporte, la educación, el empleo, la seguridad y la protección. En Calgary, por ejemplo, la lista de espera para obtener una vivienda ha llegado a 3.000 personas; en París, es posible que haya que esperar más de 10 años.

La migración aumenta aún más la presión sobre la infraestructura y los servicios de ciudades que ya tienen dificultades para satisfacer las necesidades de sus residentes actuales. Mientras tanto, rara vez se tiene en cuenta a las personas migrantes en los procesos de planificación urbana, lo que a menudo deja a quienes acaban de llegar la tarea de atender sus propias necesidades.

La necesidad de una planificación urbana integrada

Además de los problemas que afrontan debido a las barreras lingüísticas y culturales y a su menor conocimiento del entorno y del contexto social, las personas migrantes también pueden sufrir una mayor marginación y discriminación por parte de las comunidades nativas, que a menudo creen que consumen recursos y prestaciones destinados a satisfacer sus propias necesidades. Esto puede llevar a excluir a las personas migrantes de la infraestructura y los servicios urbanos básicos, como la vivienda, la salud y el empleo. A su vez, este proceso de alienación puede dar lugar a la formación de comunidades segregadas que, con el tiempo, se convierten en caldos de cultivo para la radicalización de las personas migrantes, lo que deriva en delitos de odio y violencia xenófoba y dificulta aún más la integración de la nueva comunidad en la ciudad. Las circunstancias que conducen a este círculo vicioso se ilustran a continuación.

El camino de una persona migrante en el lugar de destino: ¿vicioso o virtuoso? Image: Foro Económico Mundial

Por otro lado, si las ciudades optan por un círculo virtuoso y adoptan una planificación urbana integrada, es posible obtener un resultado distinto. Si reconocen colectivamente las necesidades de las personas migrantes y de las comunidades nativas, las ciudades pueden orientar sus esfuerzos a abordar de forma inclusiva los desafíos que afrontan todas las comunidades. Las ciudades inclusivas pueden promover la participación activa de todas las comunidades y, con el tiempo, crear un mayor sentido de pertenencia entre las personas migrantes, que verán posibles beneficios en invertir tiempo, esfuerzo y recursos en mejorar sus competencias y, por tanto, podrán acceder a mejores oportunidades que elevarán su calidad de vida general.

Crece la atención a la integración de las personas migrantes

Las autoridades municipales reconocen cada vez más los posibles beneficios de integrar a las personas migrantes y empiezan a planificar para ellas antes incluso de que lleguen a su destino. Han comprendido que la responsabilidad de integrarlas recae principalmente en ellas y que es necesario diseñar y poner en marcha un plan antes de que una oportunidad potencial se convierta en un problema.

Por ejemplo, Welcoming America, mediante iniciativas como Welcome Community Planning y el Welcoming Standard y el Certified Welcoming Program, ayuda a los gobiernos locales a poner en marcha planes multisectoriales para que sus localidades sean inclusivas tanto para las personas inmigrantes como para todos sus residentes. Su red abarca más de 100 gobiernos locales de Estados Unidos y ha impulsado la iniciativa Welcoming Cities en Australia, que ahora cuenta con nueve ciudades miembros y más de 50 gobiernos locales adicionales.

Algunas ciudades ya están aplicando medidas para la integración a largo plazo de las personas migrantes. Por ejemplo, Berlín ha elaborado un plan maestro de integración y seguridad, que detalla iniciativas sobre la llegada de migrantes, la vivienda, la educación, la salud, los mercados laborales y la seguridad. Asimismo, la ciudad de Gdańsk ha elaborado un Modelo de integración de inmigrantes, con el objetivo de allanar el camino hacia una sociedad cohesionada e inclusiva.

La integración satisfactoria de las personas migrantes en las ciudades depende de cinco factores clave

Para integrar satisfactoriamente a las personas migrantes en las ciudades, es necesario tener en cuenta los cinco factores clave siguientes:

Percepción: La percepción de la migración debe cambiar: hay que dejar de verla como un problema y empezar a considerarla beneficiosa para la ciudad y su población. Es importante que las ciudades vayan más allá de los costos a corto plazo que supone la migración y se centren en la posible contribución de las personas migrantes a la sociedad y en cómo pueden contribuir a impulsar el crecimiento económico no solo de las ciudades, sino también de los países en su conjunto. Las organizaciones de medios de comunicación pueden desempeñar un papel fundamental si garantizan una cobertura basada en pruebas, adoptan directrices de enfoque que eviten los estereotipos, utilizan la terminología jurídica correcta al hablar de las personas migrantes, dan voz a representantes de las comunidades migrantes y combaten la xenofobia.

Participación comunitaria: La integración es un proceso bidireccional. Las ciudades deben diseñar estrategias que promuevan la participación activa de todas las comunidades en la toma de decisiones públicas e incorporen sus voces. Deben conceder derechos políticos a las personas migrantes para que puedan expresar y articular sus intereses. A su vez, las comunidades migrantes también deben participar activamente, involucrarse y cooperar con los gobiernos para representar las preocupaciones de sus respectivas comunidades. Migrants Organise es una de estas plataformas; ha contribuido a formar líderes y ofrece canales para la participación organizada de personas migrantes y refugiadas en la vida pública del Reino Unido.

Reformas de políticas: Las agencias municipales pueden ayudar a identificar las prioridades pertinentes para la integración, adaptar las políticas para superar los desafíos relacionados con la infraestructura y los servicios urbanos, aplicar dichas políticas y, posteriormente, supervisar y evaluar sus resultados. La aplicación requerirá esfuerzos y apoyo específicos no solo de las agencias municipales, sino también de niveles superiores de gobierno (estatal y federal). La falta de coherencia entre las políticas de los distintos niveles de gobierno solo dificultará aún más esta tarea. Un ejemplo de ello son las recientes políticas y principios de inmigración, con los que el Gobierno federal de Estados Unidos propone impedir que las ciudades santuario reciban determinadas subvenciones y, al mismo tiempo, reforzar la cooperación estatal y local para aplicar la legislación federal sobre inmigración.

Planificación urbana: Para la mayoría de las ciudades, la migración suele considerarse a posteriori, en lugar de formar parte integral del proceso de planificación urbana. Aunque la mayoría de las iniciativas relacionadas con la migración siguen centrándose en la inclusión y la integración, a menudo se subestima el efecto de la migración en la infraestructura y los servicios urbanos, lo que afecta al desarrollo social y económico general de la ciudad. Por tanto, hay más motivos para incorporar las cuestiones migratorias al proceso de planificación urbana. Por ejemplo, Seúl ya ha destinado una parte importante de sus recursos políticos a la integración de las personas migrantes mediante proyectos distribuidos en 14 categorías dentro del Plan maestro Dagachi Seoul, elaborado en 2014.

Liderazgo: Los líderes municipales deben ejercer un liderazgo responsable y atento a las necesidades de las personas migrantes. Deben tomar la iniciativa y reconocer su papel en la integración de estas personas. Deben asumir la responsabilidad de gestionar la integración migratoria y rendir cuentas de los resultados. Para ello, quizá deban mirar hacia otras ciudades del mundo que hayan tenido éxito en sus iniciativas mediante alianzas entre ciudades. La Athens Network Exchange, el Mediterranean City-to-City Migration Project (Mc2CM), la URBACT Network: Arrival Cities, el Intercultural Cities programme (ICC) y CITIES-GroW son solo algunos ejemplos de cómo las ciudades aprenden unas de otras mediante el intercambio de información y los programas de mentoría.

El Foro Económico Mundial ha publicado recientemente su informe sobre migración y ciudades, que abarca los distintos tipos y causas de la migración, con especial atención a su impacto en las ciudades de todo el mundo y a cómo pueden prepararse mejor para el futuro. El informe se puede descargar completo aquí.

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