¿Qué se necesita para que la entrega ultrarrápida funcione en las ciudades?

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  • La entrega ultrarrápida avanza más deprisa que la infraestructura necesaria en las ciudades para la sostenibilidad, en medio del aumento de las emisiones.

  • Las ciudades necesitan un marco estandarizado que utilice inversión y datos compartidos para gestionar el crecimiento de este sector.

  • El Centro para la Transformación Urbana del Foro Económico Mundial coordina la colaboración intersectorial para escalar soluciones que hagan las entregas más limpias, más seguras y mejor integradas en las ciudades.

La entrega urbana ultrarrápida se ha convertido en la nueva normalidad, pero las ciudades siguen sin estar preparadas. En el tiempo que tarda en leerse esta frase, miles de paquetes llegarán a las puertas de los hogares en los grandes centros urbanos.

Impulsados por densas redes logísticas y una competencia de mercado intensa, los comestibles, las comidas y los paquetes llegan ahora en menos de una hora. Sin embargo, mientras los hábitos de consumo han cambiado rápidamente, la infraestructura urbana ha permanecido prácticamente igual. Muchas calles no se han diseñado para esta escala ni para esta velocidad de actividad comercial.

Para 2030, las entregas podrían representar el 13% de las emisiones del transporte urbano y impulsar un aumento del 60% en el número de vehículos, lo que agrava la congestión, la contaminación atmosférica y la presión sobre el espacio público.

Las ciudades y las empresas se están adaptando, pero a menudo de forma aislada unas de otras. Sin una coordinación más estrecha, la logística urbana corre el riesgo de fragmentarse aún más, con objetivos públicos y operaciones privadas que van en direcciones contrarias.

Las ciudades podrían estar consolidando un sistema que erosiona la habitabilidad, al tiempo que no ofrecen a la industria la estabilidad que necesita para invertir en una logística más limpia.

La entrega ultrarrápida ha llegado para quedarse y es hora de tratarla como infraestructura crítica: regida por normas claras, sostenida mediante inversión conjunta y construida sobre datos que sirvan al bien público.

Resolver el rompecabezas regulatorio

Para frenar el impacto de las entregas ultrarrápidas, algunos municipios están aplicando regulaciones, desde el cierre de dark stores (centros de distribución para entregas superrápidas), la introducción de zonas de bajas emisiones o la fijación de requisitos para la electrificación de flotas.

Estos esfuerzos tienen su origen en preocupaciones urbanas reales y, en muchos casos, en la demanda pública.

El resultado, sin embargo, es un ecosistema fragmentado en el que las normas no solo difieren de una ciudad o barrio a otro, sino que además evolucionan de maneras difíciles de predecir.

Esta variación refleja las distintas necesidades de cada lugar y dificulta que las empresas planifiquen de forma sostenible.

4 enfoques para las entregas de última milla que pueden mejorar la vida urbana
4 enfoques para las entregas de última milla que pueden mejorar la vida urbana
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Para avanzar, las ciudades deben desarrollar marcos estructurados y transparentes que describan con claridad cómo deben interactuar los servicios de entrega con el espacio urbano.

Las expectativas claras mejoran la aplicación de la normativa y, al mismo tiempo, ofrecen a los operadores la previsibilidad que necesitan para invertir en sistemas más limpios y eficientes.

Ámsterdam ofrece un modelo sólido. A partir de 2025, su zona de cero emisiones prohíbe las furgonetas y los camiones contaminantes, con normas de acceso que se endurecerán por fases hasta 2030, año en que solo se permitirán vehículos de cero emisiones. Respaldado por el Acuerdo Climático nacional de los Países Bajos, el enfoque es coherente en varias ciudades, lo que brinda a los operadores la claridad que necesitan.

Desbloquear la inversión compartida

Una hoja de ruta regulatoria clara, elaborada por las ciudades, es un primer paso. Sin embargo, las ciudades no pueden lograr resultados por sí solas. La infraestructura logística, como el espacio en el bordillo y los centros urbanos de consolidación, es un activo fundamental para reducir las emisiones de las entregas y aliviar la presión sobre las carreteras.

Muchas ciudades carecen del presupuesto o del capital político necesario para construir infraestructura logística comercial. A menudo existen visiones políticas sólidas, pero la financiación y la implementación van a la zaga.

Al mismo tiempo, las plataformas de entrega se enfrentan a el aumento de los costes y a una competencia intensa. Sin incentivos específicos, la economía de la entrega ultrarrápida podría empujar a las empresas hacia soluciones a corto plazo menos sostenibles.

La inversión compartida ofrece un camino pragmático: poner recursos en común, diseñar soluciones conjuntamente y alinear incentivos, ya sea mediante empresas conjuntas o cofinanciación pública.

Pedro Somma, director de Crecimiento de Impacto en iFood, la mayor plataforma brasileña de entrega de comida y de pedidos en línea, lo expresó así:

“La inversión compartida significa más que financiación. Significa diseñar soluciones junto con las ciudades. En iFood, nos asociamos con sistemas locales de bicicletas compartidas para desplegar bicicletas eléctricas para los repartidores, que son más asequibles y sostenibles. Cuando las ciudades y las empresas planifican juntas, podemos hacer que la entrega de última milla sea más limpia y eficiente para todos.”

Cuando se estructuran adecuadamente, las inversiones compartidas generan beneficios para todas las partes: las ciudades cumplen sus objetivos de políticas públicas y las empresas reducen costes y mejoran la fiabilidad.

Cerrar la brecha de datos

Incluso donde existen regulación e infraestructura, muchas ciudades carecen de lo único que haría realmente eficaz su planificación: los datos.

La mayoría de las autoridades urbanas no tienen una visibilidad fiable de cuántas entregas se realizan, dónde es peor la congestión provocada por las entregas o qué tipos de vehículos circulan. Esto dificulta tomar decisiones basadas en evidencia sobre el espacio en el bordillo, la zonificación y el impacto ambiental.

Al mismo tiempo, las empresas de entrega son cautelosas. Los datos operativos son sensibles desde el punto de vista comercial y la competencia del mercado es feroz. Este desajuste crea puntos ciegos para ambas partes. Las ciudades regulan sin información completa, mientras que las empresas operan sin saber qué normas o necesidades se avecinan.

Están surgiendo soluciones. Organizaciones como la Open Mobility Foundation ayudan a las ciudades y las empresas a estandarizar la forma en que se recopilan y comparten los datos de movilidad mediante herramientas de código abierto. Estos marcos permiten a las ciudades acceder a datos anonimizados y no competitivos, al tiempo que protegen la confidencialidad de las empresas.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial para promover el desarrollo urbano sostenible?

Las ciudades son responsables del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y en ellas vive más de la mitad de la población mundial, una cifra que crecerá hasta los dos tercios en 2050. Al priorizar la energía más limpia, las ciudades podrían contribuir con más de la mitad de los recortes de emisiones necesarios para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, en línea con el Acuerdo de París.

Para lograr ciudades y comunidades con emisiones netas cero y positivas para la naturaleza en 2050, el Foro Económico Mundial colabora con actores de los sectores público y privado en iniciativas que impulsan la ambición global mediante la acción local. Estas son solo algunas:

  • Alianza Davos Baukultur: Impulsa la planificación, la construcción y la gestión de alta calidad de edificios, infraestructuras y espacios públicos, con principios basados en la resiliencia climática, la sostenibilidad y la circularidad en el entorno construido. Más información.

  • Coalición Global para la Nueva Movilidad: Explora nuevas soluciones para reducir la congestión y las emisiones, mejorar la infraestructura de vehículos eléctricos y transformar la movilidad urbana y las entregas. Más información.

  • Alianza para la Innovación Urbana: Conecta a innovadores y emprendedores con nuevos mercados y oportunidades que reimaginan y transforman la calidad de vida y las economías locales. Más información.

  • Alianza Global de Ciudades Inteligentes del G20: Acelera soluciones inteligentes y prácticas para desarrollar la resiliencia climática, mejorar el bienestar público y abordar los desafíos más apremiantes de las ciudades y las comunidades locales. Más información.

  • Futuro de los viajes y el turismo: Impulsa un crecimiento económico inclusivo y sostenible, preservando el patrimonio cultural y protegiendo los ecosistemas naturales. Más información..

Descubra cómo puede formar parte de nuestros esfuerzos por crear ciudades y comunidades más sostenibles y habitables. Contáctenos aquí.

Incluso compartir datos no competitivos, como la densidad de entregas o los patrones de matriculación de vehículos eléctricos, puede ayudar a las ciudades a orientar mejor la infraestructura y a las empresas a mejorar su planificación.

Alan Murphy, director regional de Smart Dublin afirmó:

“Reunir a actores de todo el ecosistema de entregas nos dio una imagen mucho más clara tanto de las brechas de datos como de los desafíos reales que enfrentan las empresas sobre el terreno.

"Ese diálogo nos ayudó a dejar atrás las suposiciones, a alinear prioridades compartidas y a identificar las soluciones con mayor potencial para mejorar la circulación de mercancías por nuestra ciudad.”

En última instancia, mejores datos supondrán mejores resultados en la gestión del tráfico, la reducción de emisiones y el diseño de calles más habitables.

Un mandato compartido

Las ciudades seguirán sintiendo la presión de volúmenes de entrega que crecen rápidamente. Sin embargo, con una gobernanza inteligente, una planificación colaborativa y una inversión dirigida, este desafío puede convertirse en una oportunidad para que las entregas sean más compatibles con la vida urbana.

El esquema emergente es claro:

  • Las ciudades deben articular marcos de entrega coherentes y orientados al futuro.

  • Las empresas deben adaptar sus modelos operativos al contexto urbano invirtiendo en modelos de entrega responsables.

  • Las ciudades y las empresas deben planificar e innovar juntas, basando su colaboración en la confianza en los datos y en una comprensión compartida de cómo se utilizan las calles.

En el Foro Económico Mundial, el Centro para la Transformación Urbana trabaja con socios de distintos sectores para escalar soluciones que hagan las entregas más limpias, más seguras y mejor integradas en las ciudades. Esto implica tanto la innovación sostenible del sector privado como modelos de gobernanza más sólidos por parte de las ciudades.

El camino a seguir exige coordinación: a través de una regulación conjunta, una inversión compartida y datos fiables. Con estas herramientas, las ciudades pueden convertir un dilema de entrega en una oportunidad que funcione para los residentes, las empresas y el planeta.

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